No busques poesía tradicional en este blog. Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir.

jueves, 30 de junio de 2022

Nada más serio que tu risa

Quiero que este tiempo que no vivo, 
que se escapa de entre mis manos como un suspiro, 
pero que cierra la puerta de un portazo, se detenga.
Que pare, que no pase y que tú lo hagas conmigo.
 
Quiero aprovechar tu risa, llenar mi memoria y recordar cómo suena,
contener el eco de tu carcajada en mi interior,
respirarte, compartir el mismo aire  
y que ese vendaval me zarandee como un huracán,
abriendo puertas y ventanas y poniéndolo todo del revés,
al igual que lo has hecho tú. 
 
Porque tu risa es así, un torbellino de emociones…
que una vez dentro no sale,
que se invita a sí misma a quedarse,
para que yo pueda asistir a tu pequeña gran fiesta feliz…
sin que me importe perder el tiempo por ti 
o no me duela malgastarlo si es contigo.
 
Quiero que este tiempo que no vivo,
te traiga hasta a mí,
aquí y ahora,
no como deseo y sí como súplica,
porque tengo que aliviar como sea esta necesidad que me creas,
de pasar todo mi tiempo contigo, ese tiempo que nunca sobra…
de reírte a todas horas, de amarte en tantas otras…
y de quedarme a vivir para siempre en tu boca.

martes, 7 de junio de 2022

Se lo tomó muy en serio


- ¿Qué es importante para ti?
- Que me hagan reír.

Y me hizo llorar de risa…


viernes, 27 de mayo de 2022

Ventajas de ir al infierno acompañada por un ángel

Yo que pude ver la hoguera apagarse y el viento encenderse, o cómo la ira se dormía y la tristeza se reía de sí misma. Yo que pude con su dulzura protegerme y aplacar la rabia con golpes de ternura. Yo que pude sostener en mis brazos aquellos cuerpos tan pequeños y candentes, y trasladarlos de una estancia a otra, mientras su aliento descansaba en mi cuello y sus piernas pinzaban mi cintura.

Yo que pude besar sus frentes sin vigilar mi espalda, y peinarles el pelo como si les desenredara el sufrimiento. Y que les tapé con cuidado cuerpo y corazón para que no pasaran frío. Dicen del infierno que es un lugar inhóspito, yo creo que todo depende de quién te acompaña. Y que solo es necesario el abrazo de alguien que te sostenga, con quien seas capaz de disimular que puedes seguir en pie, aunque apenas te queden fuerzas.

Cuando me daban su manita me creía invencible. Aunque estaba muerta de miedo.


                                                                                                                                                                         A mis sobrinos. 
  

lunes, 21 de marzo de 2022

Desvelos

Qué bonita es la cama contigo.
Mi cuerpo te quiere.
Y yo, también.

¿Vamos a no dormir...?

viernes, 4 de marzo de 2022

No lo sé


No sé, últimamente sé pocas cosas. Repito demasiado estas palabras. Estoy rara, no estoy bien. Y tengo que hacer algo al respecto, pero no sé el qué. 

El otro día lloré, por fin. Y lo disfruté. Qué sensación tan absurda: sentirme bien por desahogarme y mal por estar jodida. Notar cómo apenas puedo respirar, cómo siento la asfixia mientras que no me olvido de sonreír.
 
Cuando de golpe te pones a llorar sin motivo aparente de impotencia, de rabia, por no ser capaz de controlar tu estado de ánimo, tu estado de sitio, tu espacio tranquilo. Cuando te ves sumergida de pies a cabeza en una vorágine de sentimientos que no puedes entender y que sabes que no te hace ningún bien y que, aun así, siguen estando ahí, un día y otro… y solo te pides un poco más de paciencia para que todo vuelva a su lugar (más pronto que tarde) porque sabes que en algún momento todas las aguas vuelven a su cauce. Cuando decides acostarte antes de cenar porque lo único que necesitas es un poco de silencio o dormirte para que ya sea mañana y quizá te levantes mejor, o no. Dormir como solución.
 
Llevo demasiado tiempo sintiéndome así. Con la sensación de no encajar en ningún lugar. De haber(me) perdido por el camino a no se sabe dónde, de haber(me) encontrado con algo que no necesito y no poder desprenderme de él ni de todo lo que trae consigo.

Y es muy fácil decir: desconectaLo realmente difícil es volver a conectar. No hay botón que apretar, ni opción de quita y pon donde prefieras. No se pueden chasquear los dedos y aparecer en otro lugar como por arte de magia, no se puede. O quizá sea yo la que no puede, la que no sabe cómo hacerlo por mucho que lo desee, por mucho que lo intente.
 
Tengo muchas ideas, pero pocas ganas. Eso es lo que peor llevo, la inapetencia que me invade por completo. El bloqueo que siento con casi todo lo que intento, la dificultad que veo ante las cosas más sencillas, esas mismas cosas a las que tan acostumbrada estaba antes de todo esto.
 
Imaginar (ciertas cosas) siempre se me dio bien. Otras en cambio, no. Y por imaginar que no quede, es más fácil intentarlo que poner excusas. Pruebo, me obligo, me esfuerzo de verdad que sí, pero no me da resultado. O, al menos, no el esperado.

No entiendo el porqué, pero últimamente me desinflo con casi todo lo que intento como un globo a partir del tercer día. Uso la crítica como defensa. Nada es lo que parece, nada es lo que creía, «yo pensaba, yo creía» (¿lo veis?, excusas). Y entonces me desmotivo, me apago, me enfado conmigo misma y tengo la sensación de no entregarme al cien por cien con lo que hago.

Quizá lo que me pasa es que aún no sé qué es lo que quiero hacer con mi vida (bueno, sí que lo sé, pero eso no me da de comer) y hacer las cosas por hacerlas nunca me ha parecido una buena idea. Porque las haces, pero a medias, y después se te queda el cuerpo a medio camino también, como es lógico.
 
Y mi cabeza va en una dirección (el corazón ahí plantado, sin moverse el muy cabrón) y el cuerpo me va en otra, y llego a un cruce (entiéndase cruce como tomar una decisión), y la flexibilidad no es lo mío y no puedo coger tres caminos a la vez, por mucho que me estire. Vuelvo una y otra vez como una cinta elástica al puto cruce y no avanzo.

Cuando de pequeña me preguntaban «¿qué quieres ser de mayor?», siempre contestaba que MAYOR. Y ahora que ya lo soy, que por fin me he hecho grande, sigo sin saber que contestar. O quizá, lo que pasa es que estoy vieja, me he hecho mayor de repente y me he quedado sin fuerza y sin tiempo.

No lo sé...



- ¿A qué te dedicas?
- Hago tiempo.
Nerea Delgado.