No busques poesía tradicional en este blog. Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir.

sábado, 30 de mayo de 2020

séʌǝɹ lǝp (del revés)

No hacer nada es hacer algo.
Me digo, cuando pienso en el hartazgo que siento por las cosas inacabadas,
por dejarlo casi todo a medias…
Porque yo no soy así y he tenido que amoldarme, una vez más.
Quizá es ahí, donde nace y reside esta sensación tan extraña.
A veces no me gusta la realidad de lo que veo y otras simplemente no la quiero ver.
Pero hoy estoy bastante lúcida y no me es posible maquillar esta realidad...
(y menos con pinturas que quedaron resecas por no utilizarse).
Hoy creo que me encontré, en esa búsqueda incesante que es intentar estar bien.
Un café, frío.
Y un cigarro que consumo entre dientes, mientras juego a dibujar formas en el aire,
aire que bien podría cortarse con un cuchillo.
Decido poner algo de música para rebajar el tono de este silencio.
Dejar ir es una buena manera de vaciarse de lo que no llena.
Sigo teniendo la necesidad de encontrar en las miradas ese punto de inflexión,
que me haga salirme de ese trazo tan continuo e indefinido en el que a veces me siento.
Y ando todo el día de caza intentando encontrarlo…
Parezco enfadada sin estarlo.
¿Es volátil mi ignorancia o soy yo la ignorante al pensar en volatilizarme?
Me veo ante un trasfondo de algo que ni siquiera conozco.
Como si estuviese desaprendiendo todo aquello que una vez aprendí.
Y ya no quedaran más ganas (ni tuviera más fuerzas) para volver a aprenderme de nuevo.
Creo que todo nace de dentro y en la manera que cada uno tiene de ver las cosas.
A veces mi yo interno tiene más vida que yo.
Y no (me) lo entiendo.
Reconstruyo la historia, me reconstruyo a mi misma.
No puedo dividirme en partes, ni puedo separar el dolor de la parte que me interesa.
Y me gustaría poder hacerlo.
De olvido está hecho mi tiempo, pero este tiempo no lo olvido.
Suena una canción que me gusta, no recuerdo de quién es.
Tengo que mirarlo.

Que no quede nada por hacer.
Que no quede nada por decir.
Que no quede nada por sentir.

martes, 26 de mayo de 2020

Quisiera sentir (audio by Laura)





Quisiera sentir...

El roce de tus labios.
El sabor de tu gusto.
La humedad de tu lengua.
La intensidad de tu mirada.
Las cosquillas de tus caricias.
El aire y enredo de tus movimientos.
El infinito de tus besos.
El punto final de tus ingles.
El sonido de tus gemidos en mí oído.
Y el sudor resbalando por tu espalda.

Quisiera sentir…

La falta de espacio entre cuerpos.
La intromisión en nuestros sexos.
Inmiscuirme en tus substancias.
Mezclarme contigo.
Lamer lentamente todo aquello que derramas...
Ganarte en cada batalla.
Y volver a empezarla de nuevo.

Quisiera sentir…

La derrota de mi ego cuando me pidas que te lo haga de nuevo.
La vanidad de mis actos, si no acaban en tu cuerpo.
Y el mareo en las curvas, persiguiendo tu cintura.

Quisiera sentir…

Tu desnudez posada en mí.
De frente.
De espaldas.
Encima.
Debajo.
De lado.
De cara.

Quisiera sentir…

La fuerza.
La delicadeza.
La lujuria.
La pasión.
El deseo.
El abatimiento.
El esfuerzo.
El vigor.
El puro placer de tu cuerpo.

Quisiera sentir…

La sequedad en mi garganta.
La afonía de mis palabras.
La humedad en mis entrañas.
El descarte de mis flujos.
La ansiedad de tu desnudo.
La benevolencia en tu risa.
La decadencia en tu ira.

Quisiera sentir…

Tus dientes marcándome el cuerpo.
Que me sutures las heridas.
Tus uñas arañándome cada centímetro de estos dos metros de piel que me disfrazan.
Que me hilvanes los descosidos que existen en mi alma.
Que tu saliva ahogue mi sed.
Que me deshidrates las ganas.
Y que empieces otra vez.

Quisiera sentir…

La devastadora mirada de tus ojos clavada en mis celos.
La avaricia de mi ser al quererte solo mía.
La invasión de tu presencia entrando en mi casa, entrando en mi vida y entrando en mi cama.
La envidia de los demás cuando sepan que eres muy tuya, pero también muy mía.
La soberbia producida al andar contigo paso a paso…
y que mientras andamos, me cojas de la mano.

Quisiera sentir…

Cómo nos miran.
Cómo nos envidian.
Cómo nos critican.

Quisiera sentir…

La crudeza de la duda.
El temor a equivocarme.
El terror a herirte.
El miedo a perderte.
Quisiera sentir hasta el sinsentido.
Porque eso me enseñaría a cuidarte más aún, cada día.

Quisiera sentir…

Tu cuerpo… y todo lo que tienes para mí.

Quisiera sentir…

Más.
Siempre más.
Hasta reventar.

domingo, 24 de mayo de 2020

Mínimas #6 (sobre la poesía)


Yo que no soy capaz de hablar lo que escribo
y que siempre escribo todo lo que no digo...
Tú que no eres capaz de decir lo que sientes
y seguro que sientes todo lo que no dices…

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Y teclearé con los dedos lo que sé que tú vas a leer…
Me resulta más fácil, que no es más cobarde…

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Porque quiero seguir creyéndome
malabarista torpe de letras
para escribir un libro
que después olvidaré editar.

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Con la palabra fin escrita en la primera página.

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Estoy un poco más vieja que en mi poema anterior.
También, más cansada.

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Hoy no busco respuestas y lo que más me gusta de ti es todo lo que no sé.
Te leo.
Sigue escribiendo.
Te lo pido por favor.

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Escribir a veces ya no me consuela,
los poemas ya no le llegan a mi tristeza ni a la suela de mis zapatos.

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Cámbiame la voz, no me cambies las palabras.

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Escribo los versos del presente
en un mundo que se me queda pequeño
o quizá sea yo
que me hago pequeña
ante la inmensidad de los versos.

viernes, 22 de mayo de 2020

Personas trampa

Hay personas tramposas y personas trampa.
➡ Deberían estar señalizadas  
Son trampas circulares, de las que no puedes salir y en las que cualquier intento de escapatoria, se queda en eso, en un mero intento de fuga que te vuelve a llevar al mismo sitio del que pretendías huir.
Creo que pertenezco a esa extraña raza que aún no han sufrido lo suficiente como para empezar a hacer el mal sin importarme cuanto daño pueda llegar a hacer yo a cambio.
Se que tengo que sufrir más, mucho más… para ser un poco más mala.
Pero es que no me sale.
Cada vez tengo menos fe en las personas y más ganas de desaparecer de sus vidas,
esas que tildan de normales pero que no tienen nada de bueno y sí todo lo malo.
Su maldad, arrasa con todo.
Al menos, he aprendido a apartarme de su camino.
Quitarme del medio a tiempo,para que no acaben arrastrándome a donde no quiero ir.
A una trampa circular cuando a mí siempre me gustaron más las cuadraturas.

Quizás, la cuadriculada soy yo.
No digo que no.


martes, 19 de mayo de 2020

Mínimas #5 (sobre el tiempo)

No quiero que ese ayer se quede en mí, en nosotros.
No ese ayer tan incierto que ocupa casi todo este hoy.
Tenemos un mañana para no perder más tiempo, ninguno de los dos.

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Una cosa es esperar y otra esperar más de la cuenta.
Nos quedamos sin tiempo.

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No quiero ser feliz todo el tiempo.
Quiero ratitos de felicidad (a todas horas).

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El tiempo nada cura
pero sí responde
modifica
transforma.
Lo cambia todo, hasta el dolor.

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Los sueños cuando se dilatan mucho en el tiempo
pueden convertirse más en un recuerdo
que en algo que realmente sigamos queriendo.

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No tengo tiempo que perder y sin embargo me gustaría perderlo todo contigo.

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En ser viento, espacio, aire que se evapora si lo tocan, ser ganas, una sonrisa, una mirada tímida, una intriga que excita, un tiempo que dedican, un día que no termina, una canción que gusta, una nana a destiempo que no duerme, un atajo que desvía, un sueño del que privan, un café que no despierta, una hora que no llega, un beso que por fin...se da.