No busques poesía tradicional en este blog. Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir.
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lunes, 24 de mayo de 2021

Nota mental #2

Cuando el amor entra por la puerta, yo salto por la ventana.

¿Quién dijo miedo?

Solo me protejo. 


jueves, 22 de abril de 2021

Recordando(te)

Traigo un recuerdo a mi memoria.

Y me quedo en él por un instante.

Es tan real que parece de mentira.

No sé cómo explicarlo.

 

Hay quien deja huella y hay quien deja marca.

Y empiezo a creer que ya tengo la piel hecha a medida de los daños.

En la superficie se van quedando todas las heridas, a la vista…

(no hace falta mirar con detalle).

Se trazan grietas imposibles de cicatrizar.

Y de ahí nunca se van.

Y del corazón, tampoco.

 

Todo permanece mientras sigue latiendo.

Y este corazón loco lo hace, aunque apenas lo oigo.

Ahí sigue, dándolo todo, a pesar de todo.

No lo molesto, lo dejo estar y decido no indagar…

no profundizar más de la cuenta para no llevarme alguna sorpresa.

 

El amor que entiende de todo en realidad no entiende de nada.

Hay cosas que hago sin querer que prefiero hacerlas sin parar.

Nunca he sido una buena ahorradora de ninguna cosa.

Y con el amor no iba a ser distinto…

No me guardo nada, por si nada es lo que llega.

Vivo el momento, a destiempo.

Tengo tiempo todo el tiempo.

Aunque no para lo que yo quiero.

Y solo quiero tener más, para perderlo.

 

Las cosas del pasado nunca se quedan quietas donde las dejamos.

El olvido que algún día serás, me digo.

Me propongo intentarlo.

Mientras, me olvido de entender(lo).

 

Y así voy y vengo, dejando pedacitos de recuerdos en mi memoria por si alguna vez

te olvido por completo.

 

 

 

 

La enfermedad del tiempo es el recuerdo.

Marwan.



domingo, 15 de noviembre de 2020

Sens(x)ualidad nocturna

Dejo para mañana casi todo lo que podría hacer hoy.

Y me doy cuenta de mi inapetencia para todo lo que no tenga que ver contigo.

La verdad es algo sobre lo que no se puede mentir.

Y lo cierto es que contigo siempre soy sincera. No me cuesta nada.

Soy demasiado generosa con la verdad y así me va.

 

Ahora o nunca, ahora y siempre.

Hoy ya es mañana y amaneció sin permiso.

Y amanecer en ti, contigo… es algo que casi tengo olvidado y a lo que no me importa volver de vez en cuando.

A aquellas caricias en mi espalda que rozaban la perfección, sabías dar en el punto exacto de esa fina línea que me atravesaba de la cabeza a los pies.

Hoy quisiera escuchar mi nombre en tu boca hasta que me lo gastaras.

Y aun quedándome sin nombre, a ti siempre te respondería. Ya lo sabes.

 

A veces no hace falta la presencia para sentir a alguien cerca.

Y acabo de darme cuenta que algunas distancias no se pueden medir.

Hay brisas y recuerdos que acarician. Y tú acabas de hacerlo.

Aunque tu lado de la cama siga vacío, el eco de tu respiración acaba de hacerme el boca a boca como si me faltase el aire.

Y me trago el instinto junto con un poco de alivio mientras todo pasa arañando la garganta. Y entonces suspiro y todo vuelve a la normalidad.

No me canso de esta pasión que a veces se esconde, miedosa de sí misma y que sale hoy sin miedo a que tú te escondas.

Hoy voy a permitirte(me) tu presencia.

Hoy voy a dejar que me arrolles por completo porque necesito tocarte con la punta de mis dedos. Hasta que estos acaben saciándome en un acto egoísta y necesario. Uno más.

 

Hay días en los que te busco en mi memoria y te encuentro (y allí todo es perfecto).

Se nos hizo tarde para volver a la vida de antes.

Y hoy, hoy nos hemos amado otro rato.

Joder, como te sueño de bien.

Me he brindado tu capricho para que después no puedas llamarme cobarde.

Puedes quedarte a dormir si quieres… que mañana no habrá preguntas, ni planes a largo plazo, te dejaré marchar sin proponerte nada mientras te evaporas como el humo del café o del cigarro.

 

Ahora mismo he notado un ligero temblor en mi voz al leer en voz alta todo esto.

Y la verdad es que ya no puedo quererte como lo hacía antes.

Igual que tú tampoco puedes mirarme de la misma forma dos veces.

 

Te echo de menos. No sabes cuánto.

Da igual, no se puede medir.

Te sigo soñando. Algunas noches.

Esas noches que se me atascan y en las que no puedo dormir.

 

Sigo viviendo.

Bueno, voy tirando…

 

Tan lejos de todo, hasta de (ti) mí.

No recuerdo dónde leí, el amor que entiende de todo, no entiende de nada.

Y hay ciertas cosas que escapan a mi razón.

Voy a darme un descanso hasta la próxima vez...

 

  





Desnúdate,
dijiste.
Y te escribí un poema.

(Las pequeñas esencias)

 



martes, 14 de julio de 2020

Dramón González

Tengo una sensación inerte.
Que no late, no encuentra atisbo de vida.
Es como un rasguño en el alma, que no pica, que no escuece.
Así que ni me molesto en soplar.
Bajo mi piel está todo lo que no sé decir y no necesita aire que respirar para seguir ahí, como a escondidas.
Y tampoco cicatriza.
Sigo huérfana de palabras y empiezo mis poemas, con cero confianza.
Pero lo intento, porque nunca me ha costado tanto expresarme como ahora.
Mis andares son pesares.
Y ya no sólo arrastro mis pies... arrastro las palabras como quien barre en casa y lo mete todo bajo la alfombra.
Empiezo a acumular frases inconexas, sentimientos, cosas que decir…como si después fuese a hacer algo con ellas.
Pero no es así. No hago nada.
Y me propongo olvidarme de todas las dudas, de los lunes y los martes.
Y de todas esas noches que se me atascan… pero tampoco lo consigo.
Y van pasando los días mientras que yo estoy estática.
Y siento un vértigo horizontal cada vez que me pongo de pie…que me aturde, me incomoda y me molesta.
Soy totalmente activa dentro de mi pasividad.
Y tanta tranquilidad e indiferencia me supera, es más, me bloquea.
Me calcé esta mañana un par de zapatos nuevos y ese fue mi paso por el día, andar pisándolo.
Y ahora que me descalcé y ando así por la casa, sin nada, elevo los pies como en un ejercicio más mental que físico, me siento en esta butaca y busco el equilibrio entre mis andares, mis pesares y mis palabras.
Hay un antes y un después de todo esto y volver a lo anterior ya no es posible.
Y sigo buscando el camino que me lleve de nuevo a casa, aunque es como una carrera de obstáculos y todo me cuesta, como mínimo, tres veces más que antes.
Hay un nuevo inquilino en mi vida, el miedo.
Es traicionero, no lo ves venir y no sé qué hacer con él, yo que nunca lo he tenido.
Me quedo pensando en todas las posibilidades y no me gusta donde me llevan.
¡¡Puto miedo. Nos cuida, sí, pero a qué precio!!.



Niña,
las cosas 
no pueden ser 
lo que esperas,
porque ya
son lo que son.

(Retratos de lo invisible)

lunes, 15 de junio de 2020

Pongamos que hablo de mí (y de ti)


Ya no estás.
Ni ayer, ni hoy ni mañana y tu lado de la cama sigue vacío y frío, al igual que yo.
Y la herida sigue abierta, al igual que mis piernas…
pero sigo sin dejar que nadie entre.

Prefiero una herida que pueda curar a negarme a conocer a alguien por el miedo a lo que pueda pasar… no soy tan cobarde.
Y sí, esto lo prefiero. Pero no llega nadie que me despierte el más mínimo interés.
Juré olvidarte pronto y no he podido. ¿Qué si lo he intentado? Créeme que sí.
Voy a intentar explicarme. 

No solo te perdí a ti sino que también perdí la idea y la ilusión del amor.
Y desde entonces sigo sin encontrarla(s) y si soy sincera, he dejado de buscarla(s).
Y eso no quiere decir que me cierre en banda, que me niegue cualquier tipo de emoción o sentimiento, solo que como no busco, no encuentro…
Y así van pasando los días, los meses (y sí, los años también) sin cambio aparente.
Hay diferentes categorías. Y hay una categoría superior donde solo estás tú.
Y allí arriba, además de ti, también está el recuerdo de tu amor (y el mío) y de lo bonito que fue mientras duró.
Y nada ni nadie está a esa () altura.
Contigo creí en el amor para siempre y contigo volví a no creer en esa posibilidad.
Y soy consciente que nada dura eternamente pero estoy hablando de lo que sentí y eso, no lo puedo cambiar aunque quiera.
Y tampoco puedo ser más sincera.
Pero sigo escribiendo desde las entrañas… y me sigue gustando esa palabra y la he vuelto a meter en un texto (así como quien no quiere la cosa…).

Estoy a tiempo de no volver a estarlo nunca. Y no me importa.
Tengo varios déjà vu de ti pero con otras protagonistas y cuando esto ocurre, tengo la sensación de que el mundo está lleno de malas copias.
Y no me gusta.

Y todo esto que he escrito, viene a raíz de una conversación con una amiga (ahora sí debes darte por aludida) en la que hablábamos sobre todo esto.
En todo lo que perdemos de nosotros mismos cuando hay una ruptura y que a veces es incluso mayor que la pérdida de esa persona querida o de lo que teníamos con ella.
No intento hacer balanza, ni descubrir que lado pesa más, ahora soy capaz de pensar en todo esto sin que me duela… aunque no lo parezca.

Eres, quizá, ese vacío que lo llena todo.
Al menos, hasta el momento.





No querer da la misma tristeza que no ser querida.




lunes, 23 de marzo de 2020

Por tra (d) ición

Amanece y la luz va entrando tímidamente por la ventana,
en la escalera ya hay vida, se crea el ruido inevitable de quienes tienen prisa.
Me desvela el frío, las ganas de un café caliente y un áspero cigarro pasando por mi garganta.
Llueve.
Las gotas repican contra las ventanas, la uralita sonora acompasa un baile que no es de nadie... en un día que no es que se me antoje gris, es que lo es.

Tengo invisible en el pecho un dolor que me impide respirar con normalidad.
Supongo que es la preocupación de alguien que nunca la ha tenido y que no sabe que hacer con ella.

Tengo la sensación de que no sólo se me escapan de entre los dedos, el jabón, el agua o el viento.
Existe algo mucho más valioso llamado tiempo y que no consigo retener como quisiera.
El reloj avanza, las horas pasan, tiempo infinito que queda en nada.
Horas, minutos, segundos que escapan.
Incesantes,
se marchan.
Y el tiempo pasa y marca la pauta.
Lo real y lo ficticio, en ese limbo me encuentro.

Tantas cosas por hacer y tanto tiempo para hacerlas.
Ralentizo mis constantes para no ahogarme.
Para que no me invada el miedo y lo más importante, para que no me paralice.
Y me ha vuelto a pasar…
he vuelto a pensar en ella.
En él,
en ellos,
en todo.
Estos días se ha convertido en una bonita rutina a seguir.
Quizá la única.
Y en la suerte.
Que parece que está echada y que no permite marcarse ningún farol.
Me deseo suerte conmigo misma, (la) me voy a necesitar.

Estoy creando recuerdos para poder hacer memoria dentro de un tiempo.
Supongo que es cuestión de paciencia.
Cuando la tienes...
y si no la tienes o no sabes lo que es...
entonces ya no sé de qué se trata…

Porque ser sensible no significa no ser fuerte.
Me digo.

Y aplaco mis ganas de crear un huracán, me doy un respiro y con un suspiro me doy cuenta de todo lo que soy capaz.
Donde me lleva el pensamiento no me llevan los pies.
Y sigo aquí, no me marcho a ningún sitio.

Dos cucharadas de realidad para quien no quiere sopa.
Ese va a ser mi menú de hoy.
Son las siete de la tarde.
Y empiezo a tener hambre.


Esto supera la ficción. 
Debe de ser la realidad.


domingo, 8 de marzo de 2020

Pregúntale al polvo

¿Sé lo que quiero?
¿O sólo sé lo que no deseo?
Deseo ser lo que quiero y debo ser lo que siento.

Mientras,
me busco…
y no tengo muy claro que es lo que espero encontrar.
Diría que a mi misma, aunque no estoy del todo segura.

¿Por qué la soledad viaja por la vida sin pagar estancia?.
Esa misma vida en la que cada uno observa lo que quiere o lo que necesita ver.
Y es que cuanto más me sujetan, más miedo tengo de caer.
Y prefiero ser yo la que se suelte, la que se deje ir, a la que le dejen ser.

A veces tengo la sensación de luchar contra un infinito,
cuando yo solo quiero ser principio o final,
no me gusta estar en medio ni sentirme a medias
ni ver como se acerca el principio del final…
o como se pierden al final todos los principios
con algún odioso continuará…

Volver, no es sinónimo de recaer sino de reencontrarse.
Un mal día lo tiene cualquiera, lo difícil es encontrar el equilibro y no tachar del calendario más días de los debidos.

Tengo la mirada dirigida a unos zapatos que me he aprendido de memoria,
pero sigo teniendo la puntualidad en mis pies…
aunque hoy parezca que mi pie izquierdo pisa un poco más fuerte de lo normal.

No quería sentir y siento.
No quería pensar y pienso.
No quería extrañar y extraño.
No quería necesitar y quizá sí esté necesitando.

Nada quería.

Eso parecía.
Eso me decía.
Eso me convencía.
Y convencida estoy aunque no lo parezca.

Escribo con un poco de desazón y algo de agotamiento,
quizá venido a menos al ponerlo entre mis dedos.
Porque hoy podría ser un día cualquiera, pero no lo es.
Hoy es el día en que me he dado cuenta que me doy excusas para sonreír aunque no quiera.

El allí está demasiado lejos.
Y el aquí demasiado cerca.
Y escribo, escribo sin parar, en un intento de acercarme a la verdad mientras yo misma me alejo.
Anocheció sin permiso,
se dejó caer la oscuridad,
el frío,
esta soledad…
Hay días en que cae la noche antes de tiempo y lo oscurece todo, dentro.

Apago la televisión, porque no dan ni una sola noticia buena, eso me desespera.
Y creo que no me ayuda mucho.
Lo último que han dicho es que no creen que la situación mejore en mucho tiempo.
Yo, tampoco.

La tormenta se acerca…
y yo me sigo alejando.



Volver a volar
 exige muchas
horas
de duelo.

miércoles, 19 de febrero de 2020

Hacia ninguna parte es algún lugar

Tú y yo,
hubiésemos podido ser…
lo que hubiésemos querido.
De haberlo querido las dos,
no solo yo.

Pero no fuimos.
No quisiste ser.
Dudaste.
Y permito la duda,
lo que no tolero es el silencio por miedo,
la desidia del tiempo…
que dejases que las dudas sobrevolasen nuestras cabezas,
hasta que se pusieron a llover.
Calándonos a las dos.
Poniéndolo todo perdido.
Echándolo todo a perder.

¿Dónde estuviste entonces, cuando tanto te necesité?.
Cuando entre lágrimas te decía que no me sentía bien…
y me hacías creer que todo era una invención,
producto de mi inseguridad…
mientras me asegurabas que no era real…
y yo intentaba creer(te),
aún no sé muy bien el (por)qué.
¿Dónde te metiste?
¿Dónde te escondiste?

Ser o no ser.
Querer o no querer.
Quedarse o marcharse,
pero no marear(se).
Esa era (y es) mi máxima,
y resultó ser tu mínima.

Hay desastres que se anuncian solos antes de llegar a producirse.
A mi, me dan el valor suficiente…
para ser yo la que salga a buscarlos antes de tiempo.
No quería llegar hasta ese punto y cuando llegué me puse a correr.
Yo que no corro nunca, a no ser que me persigan...

De idea fija y también clara.
De ahí que sea tan firme con lo que pienso.
Me cuesta irme,
me cuesta tomar decisiones…
pero cuando las tomo,
no miro atrás…
no regreso,
por mucho que lo desee.
El pasado se queda atrás por algo.
Por eso yo, nunca vuelvo sobre mis pasos.

¿Cómo sería mi vida hoy de haber hecho las cosas distintas ayer?.
Hacia ninguna parte es algún lugar.
Sólo que cuesta un poco más encontrarlo.
Y lo digo medio en broma pero bien seria.

Haz como que no te das cuenta…
que yo seguiré haciendo como que no me importa.




                                                          Irse queriendo y sin querer, irse.
                                                        Ane Santiago

viernes, 18 de octubre de 2019

Aires (Buenos) #3

Hace dos meses ya que volví de vacaciones y desde entonces, he tenido en mente esta entrada, la tercera y última de Buenos Aires.
Quizás ha sido la vez que más me ha costado coger el ritmo de nuevo, quizás ha sido la vez que más tiempo he estado de vacaciones o quizá solo ha sido la vez, en que he dejado las cosas fluir por sí solas sin contar con nadie salvo conmigo.
Y he de decir que disfrute de mi compañía.
Viajar sola es algo que nunca había hecho.
Y menos, tan lejos.
Y allí encontré, además de amigos, la sensación de que lo más importante es estar bien con uno mismo… para que ni te sobre ni te falte cariño.
Y explicado todo esto, quiero dar paso a la entrada que realmente quiero hacer.
Allí conocí a alguien especial, a alguien que me he traído conmigo… y al que considero ya, un amigo.

Aprendí con él tantas y tantas cosas…
cosas que no están en los libros, ni en la distancia, ni en la edad, ni en el olvido.
Me di cuenta, que a veces, la confianza no hace falta ganársela.
Que viene así, como regalada… y se abre paso con descaro y se sienta en la misma mesa en la que estás.
¿mira quien viene a cenar esta noche? Éramos tres en aquella cena… y en aquel baile de tango que no bailamos pero que si disfrutamos.

Quise ir a la milonga, me llevó. 
Quise ir a Caminito, me llevó. 
Y ahora que lo pienso, tendría que haberle pedido la luna, me la hubiese traído sin dudarlo y puesto en mi plato, seguro.
A veces pienso las cosas demasiado tarde… y ese es un gran defecto que tengo. Tonta de mí.

A veces también, una da con personas fáciles a las que se llega fácil, con almas pensantes, con poetas sensibles, con corazones tiernos… lo único malo de todo esto, es que das con ellas en la otra punta del mundo y no puedes seguir disfrutándolas a diario…
Y a veces, la tecnología, las redes, la poesía… se queda corta con tanta lejanía.
Allí te deje mil sonrisas en formato bolsillo para que las sacaras siempre que las necesitaras, pero ves, esto también se me antoja frío ante tu calidez.

Y pienso en aquello de que hay personas que pasan por delante pero no por dentro.
Y lo cambio y digo, que hay personas que entran directamente al corazón y se instalan como si estuvieran en su casa. Eso es tremendamente bello.
Como esa pasión por el fútbol que no entiendo pero que respeto… y a la que yo le pongo los colores de Boca simplemente porque me gusta como combinan.
Me sentí protegida contigo. Mi guardaespaldas y guía porteño.
Mi amigo bloguero, tan tierno.
A tu lado, nada malo podía pasarme.
Y nada malo, nos pasó.
  
Hoy, desde mi casa y pensándolo tarde como de costumbre, respondo a una de tus preguntas.

Si, volvería a Buenos Aires.
Solo por vos.

Así salió, amigo.
Así de bonito.


La próxima no será la primera vez que te quiero…
Como tampoco será la última vez que muero.
Carlos Perrotti.

















miércoles, 18 de septiembre de 2019

De nada

Maldito detonador de emociones éste
que me lleva al límite tantas y tantas veces…
con toda esta tristeza homologada
de la que tengo derechos de autor…
y que no me sirve para nada…


Y entonces, me regalan esto y yo doy las gracias.

Tengo 
La mayor colección del mundo
De nada. 

Delgaducho (Antonio García)

martes, 2 de julio de 2019

Plan ve

Podrías mirarme,
así sin más…
porque sí…
¿Y por qué no?
Estaré aquí cuando tú me quieras ver.
Ya sabes lo que dicen…
Si no viene, usa el plan ve.*
Y que no significa lo mismo,
mirar que ver.


lunes, 10 de junio de 2019

Puta magia

Qué pena
que nos gusten
las mismas canciones.
Porque a veces se me olvida
y solo sueño
con hacerte a lengua
notas musicales
eres mi
Do
mi Re
mi Fa
y mi Sol...
Sobre todo eso último
mi amanecer y mis ganas
mi línea y mi nena
que te me hagas
el lugar por el que me amanece la luz.
Qué pena
que no pueda hacerme de día
debajo de tu ombligo.
Y se me convierta la puta magia
de que el mar
me parezca
que solo podía ser eso
tú.


Delgaducho.

(Antonio García)





martes, 4 de junio de 2019

Caída libre

Cuanto más me sujetan más miedo tengo de caer.
Ante mi…
el abismo que provoca la ausencia.
Mientras calzo una altura igual al vértigo que siento en este preciso momento...
caigo,
estoy cayendo,
sigo cayendo…
mientras…
(tonta de mi)
creo que vuelo…
solo espero,
(que cuando me estampe)
que cuando llegue el golpe…
el gran golpe…
(al menos)
mis alas,
ni se rompan,
ni se destrocen…

esperando cualquier reacción todo es aceptable.