No busques poesía tradicional en este blog. Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir.
Mostrando entradas con la etiqueta Retratos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Retratos. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de marzo de 2019

Retrato de M

Es importante. Quiero escribirte, quiero hablarte, quiero recordarte… Darle toda la importancia a todas esas cosas que importan… y que el desuso o la distancia puedan crear un vacío difícil de llenar por la falta de práctica. 

Muchas palabras tuyas revolotean en mi interior y retumban en el espacio vacío de mi cabeza haciendo que te escuche aunque yo no quiera oírte. Y si alguna vez existe un vacío real entre tu y yo, de esos que no puedan llenarse con nada (ni con aire) solo espero que recuerdes este vacío ficticio del que te estoy hablando y que no me lo tengas en cuenta porque eres de las pocas personas que me entienden con todo lo que eso conlleva. En ese espacio vacío, donde nuestras palabras tenían eco, donde los silencios no molestaban, donde aguanté mi sueño hasta que no pude más y dormí tu siesta, donde la música ponía simpatía a una carretera muy seria, donde todo era una fiesta y esa fiesta nos encantaba (decibelios en la panza), donde venía la inspiración y yo escribía en un archivo de palabras tristes, en un cuaderno que llenaba de cuentos para que después los leyeras y me adornases los oídos. Es en ese espacio vacío, de viejos escritos que recupero de nuestro baúl de recuerdos, donde cambio algunas de las palabras para intentar matizarlas… no porque sean diferentes si no porque la vida nos ha enseñado a verlas de otra manera… En ese espacio vacío de un coche, de un blog, de un álbum de fotos, de una casa que ya habitaste y donde siempre puedes volver… unos espacios vacíos que solo tu sabes llenar y que yo siempre relleno contigo.

Porque hemos cambiado, esa es la verdad, primero cambié yo y ahora ya me has alcanzado… (cada vez te pareces más a mi… aunque no quieras aceptarlo) y si te da rabia te aguantas (como dirías tu). No puedo enseñarte nada nuevo (porque ya no hay nada tan nuevo), has dado pasos de gigante con unos pies muy pequeños y aunque seamos casi de la misma edad, siempre he tenido un instinto de protección contigo que no he tenido con nadie más… Te he dejado siempre hacer la tuya y mantenerme a la espera (con paciencia) a que vinieras a decirme "es que ya me lo habías dicho" "mira que me avisaste"… intentando siempre morderme la lengua (que no se si lo llegué a conseguir) para no decirte, "lo ves" "te lo dije"...

Tenemos de todo, hemos disfrutado de todo, hemos pasado por todo y podemos decir que hemos aprendido de "casi" todo. Mi Mar, mi María del Mar, mi María recién adquirida, mi Mar de toda la vida, la de casa, la de siempre…la que no cambia, mi niña. Retrocesos de una vida moderna que a veces se nos queda algo pequeña y muy vieja.

Hoy la ternura se sirve gratis… Maldita dulzura la tuya, maldita dulzura la mía, maldita dulzura la nuestra… como dice esa otra canción que tanto nos gusta. Porque tú vas y vienes y yo también voy y vengo, pero siempre volvemos. Y la vida es muy puta pero a mi no me importa estar puteada si es contigo. Yo me dejo llevar por ti, contigo. Tú, déjate llevar por mi, conmigo. Y esperemos las dos a ver qué ocurre. Ya sabes, si eso lo hacemos y ya vemos…

Porque es mas fácil pedir perdón que permiso y no hay nada tan malo, que no pueda decirse con una sonrisa… y en este caso tu risa, merece todos los perdones. Te odio. (Y esto, solo tú, lo entiendes).

Un círculo mira un cuadrado y ve un círculo mal hecho.
Y si, yo soy el cuadrado aquí.


Dibujo de M.

lunes, 22 de octubre de 2018

Retrato de M

M, me hace llorar.

Me dice las cosas tal y como son aunque duelan,
mientras me pide perdón por su franqueza,
mientras se emociona a la par que yo 
y me dice lo mucho que se preocupa y lo mucho que me quiere.
Veinte años de amistad dan para eso,
dan para eso y para mucho más.
Porque no hay que vivir del recuerdo,
pero si debemos recordar…
todo lo que fuimos una vez, 
todo lo que somos esta vez 
y todo lo que podemos llegar a ser alguna vez.

M, me hace pensar.

Me dice sin tapujos lo que a veces no quiero escuchar.
Mientras me dice: «Al menos, piénsalo».
Mientras yo le contesto: «Lo haré, lo prometo. En eso estoy».
Y consigue que le dé vueltas a todas sus palabras,
aunque ya no esté con ella en el mismo lugar.
Porque no importa el sitio, no importa el lugar…
Porque ella siempre anda conmigo.
Revolotea a mí alrededor y me acompaña, callada.

M, me sigue sonriendo.

Como aquella primera vez, con aquel esplendor... 
y con tanta luz como para iluminar por completo,
aquella pista de baile en la que tantas noches nos deslizamos 
y en la que hacíamos prácticas de vuelo con constantes despegos 
y algún que otro atierro.
Mucho nos ha cambiado la vida a M y a mí,
pero nosotras seguimos siendo las mismas.
Cambiamos, sí… y mucho, pero seguimos teniendo toda aquella verdad.
Más confianza, más cariño y más amistad.
A pesar de los errores, a pesar de las penas, a pesar de los años, a pesar de la vida.

M, es mi familia.

Como dice ella… de esa que es elegida…
pero es más, al menos yo así lo siento.
Tengo la férrea idea de que por nuestras venas…
la sangre que circula es casi la misma.
Y que ella es como aquella hermana que nunca tuve pero que siempre quise tener.

M, me hace sentir.

Me hace llorar y casi siempre es de felicidad.
Porque me hace feliz cuando me hace sentir tan querida 
y con ganas de volver a despegar.

M, está ahí…
En la pista de baile y bailando para mí.