Es importante. Quiero escribirte, quiero hablarte, quiero recordarte… Darle toda la importancia a todas esas cosas que importan… y que el desuso o la distancia puedan crear un vacío difícil de llenar por la falta de práctica.
Muchas palabras tuyas revolotean en mi interior y retumban en el espacio vacío de mi cabeza haciendo que te escuche aunque yo no quiera oírte. Y si alguna vez existe un vacío real entre tu y yo, de esos que no puedan llenarse con nada (ni con aire) solo espero que recuerdes este vacío ficticio del que te estoy hablando y que no me lo tengas en cuenta porque eres de las pocas personas que me entienden con todo lo que eso conlleva. En ese espacio vacío, donde nuestras palabras tenían eco, donde los silencios no molestaban, donde aguanté mi sueño hasta que no pude más y dormí tu siesta, donde la música ponía simpatía a una carretera muy seria, donde todo era una fiesta y esa fiesta nos encantaba (decibelios en la panza), donde venía la inspiración y yo escribía en un archivo de palabras tristes, en un cuaderno que llenaba de cuentos para que después los leyeras y me adornases los oídos. Es en ese espacio vacío, de viejos escritos que recupero de nuestro baúl de recuerdos, donde cambio algunas de las palabras para intentar matizarlas… no porque sean diferentes si no porque la vida nos ha enseñado a verlas de otra manera… En ese espacio vacío de un coche, de un blog, de un álbum de fotos, de una casa que ya habitaste y donde siempre puedes volver… unos espacios vacíos que solo tu sabes llenar y que yo siempre relleno contigo.
Porque hemos cambiado, esa es la verdad, primero cambié yo y ahora ya me has alcanzado… (cada vez te pareces más a mi… aunque no quieras aceptarlo) y si te da rabia te aguantas (como dirías tu). No puedo enseñarte nada nuevo (porque ya no hay nada tan nuevo), has dado pasos de gigante con unos pies muy pequeños y aunque seamos casi de la misma edad, siempre he tenido un instinto de protección contigo que no he tenido con nadie más… Te he dejado siempre hacer la tuya y mantenerme a la espera (con paciencia) a que vinieras a decirme "es que ya me lo habías dicho" "mira que me avisaste"… intentando siempre morderme la lengua (que no se si lo llegué a conseguir) para no decirte, "lo ves" "te lo dije"...
Tenemos de todo, hemos disfrutado de todo, hemos pasado por todo y podemos decir que hemos aprendido de "casi" todo. Mi Mar, mi María del Mar, mi María recién adquirida, mi Mar de toda la vida, la de casa, la de siempre…la que no cambia, mi niña. Retrocesos de una vida moderna que a veces se nos queda algo pequeña y muy vieja.
Hoy la ternura se sirve gratis… Maldita dulzura la tuya, maldita dulzura la mía, maldita dulzura la nuestra… como dice esa otra canción que tanto nos gusta. Porque tú vas y vienes y yo también voy y vengo, pero siempre volvemos. Y la vida es muy puta pero a mi no me importa estar puteada si es contigo. Yo me dejo llevar por ti, contigo. Tú, déjate llevar por mi, conmigo. Y esperemos las dos a ver qué ocurre. Ya sabes, si eso lo hacemos y ya vemos…
Porque es mas fácil pedir perdón que permiso y no hay nada tan malo, que no pueda decirse con una sonrisa… y en este caso tu risa, merece todos los perdones. Te odio. (Y esto, solo tú, lo entiendes).
Un círculo mira un cuadrado y ve un círculo mal hecho.
Y si, yo soy el cuadrado aquí.
Dibujo de M.
