No busques poesía tradicional en este blog. Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir.
Mostrando entradas con la etiqueta Cosas que (me) pasan en el trabajo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cosas que (me) pasan en el trabajo. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de marzo de 2022

No lo sé


No sé, últimamente sé pocas cosas. Repito demasiado estas palabras. Estoy rara, no estoy bien. Y tengo que hacer algo al respecto, pero no sé el qué. 

El otro día lloré, por fin. Y lo disfruté. Qué sensación tan absurda: sentirme bien por desahogarme y mal por estar jodida. Notar cómo apenas puedo respirar, cómo siento la asfixia mientras que no me olvido de sonreír.
 
Cuando de golpe te pones a llorar sin motivo aparente de impotencia, de rabia, por no ser capaz de controlar tu estado de ánimo, tu estado de sitio, tu espacio tranquilo. Cuando te ves sumergida de pies a cabeza en una vorágine de sentimientos que no puedes entender y que sabes que no te hace ningún bien y que, aun así, siguen estando ahí, un día y otro… y solo te pides un poco más de paciencia para que todo vuelva a su lugar (más pronto que tarde) porque sabes que en algún momento todas las aguas vuelven a su cauce. Cuando decides acostarte antes de cenar porque lo único que necesitas es un poco de silencio o dormirte para que ya sea mañana y quizá te levantes mejor, o no. Dormir como solución.
 
Llevo demasiado tiempo sintiéndome así. Con la sensación de no encajar en ningún lugar. De haber(me) perdido por el camino a no se sabe dónde, de haber(me) encontrado con algo que no necesito y no poder desprenderme de él ni de todo lo que trae consigo.

Y es muy fácil decir: desconectaLo realmente difícil es volver a conectar. No hay botón que apretar, ni opción de quita y pon donde prefieras. No se pueden chasquear los dedos y aparecer en otro lugar como por arte de magia, no se puede. O quizá sea yo la que no puede, la que no sabe cómo hacerlo por mucho que lo desee, por mucho que lo intente.
 
Tengo muchas ideas, pero pocas ganas. Eso es lo que peor llevo, la inapetencia que me invade por completo. El bloqueo que siento con casi todo lo que intento, la dificultad que veo ante las cosas más sencillas, esas mismas cosas a las que tan acostumbrada estaba antes de todo esto.
 
Imaginar (ciertas cosas) siempre se me dio bien. Otras en cambio, no. Y por imaginar que no quede, es más fácil intentarlo que poner excusas. Pruebo, me obligo, me esfuerzo de verdad que sí, pero no me da resultado. O, al menos, no el esperado.

No entiendo el porqué, pero últimamente me desinflo con casi todo lo que intento como un globo a partir del tercer día. Uso la crítica como defensa. Nada es lo que parece, nada es lo que creía, «yo pensaba, yo creía» (¿lo veis?, excusas). Y entonces me desmotivo, me apago, me enfado conmigo misma y tengo la sensación de no entregarme al cien por cien con lo que hago.

Quizá lo que me pasa es que aún no sé qué es lo que quiero hacer con mi vida (bueno, sí que lo sé, pero eso no me da de comer) y hacer las cosas por hacerlas nunca me ha parecido una buena idea. Porque las haces, pero a medias, y después se te queda el cuerpo a medio camino también, como es lógico.
 
Y mi cabeza va en una dirección (el corazón ahí plantado, sin moverse el muy cabrón) y el cuerpo me va en otra, y llego a un cruce (entiéndase cruce como tomar una decisión), y la flexibilidad no es lo mío y no puedo coger tres caminos a la vez, por mucho que me estire. Vuelvo una y otra vez como una cinta elástica al puto cruce y no avanzo.

Cuando de pequeña me preguntaban «¿qué quieres ser de mayor?», siempre contestaba que MAYOR. Y ahora que ya lo soy, que por fin me he hecho grande, sigo sin saber que contestar. O quizá, lo que pasa es que estoy vieja, me he hecho mayor de repente y me he quedado sin fuerza y sin tiempo.

No lo sé...



- ¿A qué te dedicas?
- Hago tiempo.
Nerea Delgado.





martes, 18 de enero de 2022

Liberosis


Habla de ti, me dicen. Y en el fondo pienso que no hago otra cosa. Que siempre intento desnudarme quitándome poco a poco las palabras del cuerpo, que hablo sobre las cosas que me pasan y de cómo me siento con ellas, aceptando que en papel me expreso algo mejor que hablando y que a veces no consigo transmitir ni una milésima parte de lo que quiero decir. Y eso me da rabia porque siento que no alcanzo mi emoción, que me quedo corta con lo que digo como a medias, de no sé muy bien el qué, pero a medias.

Mientras me duchaba me ha invadido un instante de soledad... El único ruido que oía era el del agua chocando contra mi espalda. Debía hacer algo con todo ese frío que se me había metido en el cuerpo y que hasta me impedía hablar con normalidad. He tenido un ratito para mí, para mirar dentro. Y me he encontrado con algún sentimiento que creía perdido y con algún pensamiento que tenía olvidado. Y entonces he venido aquí, a intentar hacer algo con todo eso antes de que se me olvide, antes de que (como el agua) se pierda todo por el desagüe del día. He dejado el agua correr y ya de paso lo he intentado conmigo, no soy capaz de llover y supongo que cuando lo intentas y no puedes es porque no lo necesitas en realidad. Llorar creo que es una buena manera de vaciarse de lo que no llena. Y a veces siento que me inundo y que soy incapaz de achicar toda el agua que me anega por dentro.


Qué triste es ese momento en el que te das cuenta de que te falta algo y no sabes el qué, pero sigues con la búsqueda, aunque no sepas muy bien que es lo que estás buscando. 
Buscar, buscar, buscar… y alguna vez encontrar. Es el cuento de nunca acabar. Siempre he creído que encontrarme no debe ser motivo para dejar de buscarme, que el autoconocimiento nunca es completo, que el aprendizaje es constante y que debo criticarme lo suficiente como para entender que si no lo hago es a la mediocridad al único sitio al que me dirijo. Mejorar como persona en un mundo que parece que solo empeora.

 

 

<<Nada es veneno, todo es veneno, la diferencia está en la dosis>>.

(Paracelso)

 

Imagino una balanza en la que pesar los daños y los alivios, las emociones y las tristezas, con la que poder hacer balance para darme cuenta de qué es lo que he ganado, qué lo que he perdido y qué lo que me han robado. Tomarme las medidas para hacerme un traje. Volver al peso y talla que me sientan bien. No dejarlo ni corto ni largo. Aunque reconozco que encontrar la medida exacta me está resultando difícil. Encontrar el equilibrio es harto complicado.

 

Quiero darme cuenta de las cosas, aunque no llegue a tiempo, porque nunca es tarde si de lo que trato es de avanzar. Siempre es pronto para perder el tiempo ganar tiempo y aprender, para empezar de cero, para reinventarme, para cambiar todo lo que quiero cambiar. Aunque no me salga bien a la primera, aunque a medio camino me dé cuenta de que eso tampoco es lo que necesito, aunque siga sin saber qué es lo que quiero a mis casi 43 años.

 

Me cuestiono muchas cosas, es verdad. Me gustaría hacer muchas más cosas de las que hago, eso también es verdad. Y van pasando los años y ahora tengo una sensación que nunca había tenido antes, la de no sentirme realizada con lo que hago… y eso es nefasto. Ver la fecha de caducidad de algo que pensabas que no se podía poner malo, ver que un día más es también un día menos y que a pesar de los intentos… nada volverá a ser como antes.

 

Hay días en los que tanta incertidumbre me supera y levantarme de la cama es lo único que hago. Tanto cambio no sé cómo encajarlo y reconozco que ya no tengo las mismas ganas que cuando tenía veinte años. Siento que ya no tengo la misma fuerza para superar los obstáculos y doy vueltas y más vueltas en la cama pensando en lo mucho que necesito dormir y dejar de sentirme así. Empiezo a notar que todo me cuesta más tiempo, noto cierta lentitud para arrancarme, me quedo pensando más de la cuenta, como el relojito en la pantalla que te dice «espera».

 

¿Y hasta cuándo tengo que esperarme?

 

… creo que voy a hacerme un café, mientras tanto…

 

 

Para trabajar en seguros... no me siento nada segura. Ironías de la vida. Me resulta muy difícil vender algo en lo que he dejado de confiar y me resulta más difícil aún tener que poner mi mejor cara cuando es a mí a quien están intentando engañar… (como si no nos conociéramos ya). Las relaciones sean del tipo que sean, tienen que aportar algo. Ya sea confianza, empatía o desahogo. No hace falta amenazar, ni infundir miedo, ni mentir para conseguir lo que se quiere, no se trata de una demostración de poder y sí de entendimiento, aquello de remar todos juntos en el mismo barco… y en la misma dirección. Jamás me había costado tanto entenderme con alguien, intento siempre atender a lo que se me dice, ponerme en la piel de la otra persona y hacer cuanto esté en mi mano para que todo funcione. Pero hay unos mínimos que todos debemos cumplir, respeto, educación, un tono adecuado no invasivo, que no tengas que callarte simplemente porque no te dejen hablar. Pero intentar hablar con alguien que no quiere escucharte es como darte contra una pared y quedarte ahí, sin moverte, esperando a ver qué es lo que le pasa a tu cabeza a partir del tercer golpe.

 

Te hago un spoiler: Te va a hacer daño.

 

 

Hay días en los que me encanta mi trabajo.

Lo malo es que ya son muy pocos.

martes, 16 de julio de 2019

Cosas que (me) pasan en el trabajo #8

Estoy rellenando una documentación y le pregunto al cliente (de etnia gitana).

¿A que te dedicas?
Soy empresario de moda.
Pongo mercadillo ¿no?
Si.

Nota mental: Aparentar, aparentar, aparentar...


-------------------------------------------------------------------


Llamo por teléfono a un clienta de mi empresa pero a la que no conozco.
Me contesta un hombre.

Hola, ¿la señora X. Ruiz? ¿Está en casa?
No.
¿Quién eres?
Llamo de… (nombre de mi empresa)
Pues no está.
¿y a que hora la puedo encontrar?
Bueno, tu llama después que a lo mejor se levanta de la tumba para cogerte el teléfono.


Nota mental : Me encanta la gente agradable.


----------------------------------------------------------------------


Subo a casa de una clienta que tiene 78 años…
Sale con la bata a medio poner y con cara de dolor.

¿Qué te pasa?
Me estaba poniendo el sujetador y no puedo levantar los brazos… (artrosis supongo)
¿Y para estar en casa te lo pones? Yo es lo primero que me quito…
Eso es porque a ti no te cuelgan ni te duelen.
(Esto…)¡ si quieres ya te ayudo yo, mujer!
¿Me harías ese favor?
Claro qué si.

Le levanto la bata, le abrocho los 300 corchetes del sujetador color carne que por lo menos tiene otros 78 años … (Con sumo cuidado el mío…)

Y que se le caiga un pedo así como si nada…

Ella súper avergonzada.
Yo llorando de la risa.
No lo hemos podido evitar, ninguna de las dos.

Nota mental: Cuando haces pop ya no hay stop.

----------------------------------------------------------------------

091
Hay un incendio en un bloque de pisos en el que estoy.
¿Es muy grande?
Pues espera que activo mis rayos láser y miro a través de las paredes… ¡Y yo que sé!
¿Es una broma?
No, yo solo veo llamas y humo, que por cierto me estoy tragando.
¿Sabes la dirección?
Claro, es….

Nota mental: Aun no entiendo porque en el 091 me atendieron al principio en inglés. Eso si que parecía una broma.
¿Y qué porque he llamado al 091? Pues no lo sé, supongo qué por los nervios.



lunes, 1 de julio de 2019

Cosas que (me) pasan en el trabajo #7

Anacleta ( y se llama así de verdad) dime la fecha de nacimiento de tu hijo.
Mmm, ah, esto, pues, no sé, el 15, no no no, el 23 .... ¡Ay! Tampoco.....
Mira, nació el mismo día que el príncipe Felipe VI pero de un año menos.
¡Ay! Pues mira, yo no se que día nació ese señor (ese hijo de...)
Búscame el libro de familia.
¡Uff...a saber donde lo tengo!.

Y aquí estoy, esperando a que aparezca... y deje de abrir todos los cajones de la casa.
(10 minutos después)

- Anacletaaaaaaa....


Nota mental: al final lo busqué en la Wikipedia.

----------------------------------------------------------------------------------


María, sal!!!! Que esta aquí la chica de… (nombre de OTRA empresa)
Le corrijo y digo el nombre de mi empresa.
Pues eso, que más dará…sois todas iguales.
No estoy de acuerdo contigo, pero deberías saber al menos, el nombre de la empresa a la que hace más 30 años que estás pagando… 
Pssshh...
Más que nada, porque aunque seamos todas iguales, solo nosotros responderemos a tu llamada y tu, deberías saber a quien llamar....


Nota mental: Hay gente que me cae realmente mal.

-------------------------------------------------------------------------------------


Llegar a una casa y que salga "Don" Manuel todo mojado y chorreando agua….

Pero hombre ¿Qué haces?
Calla, que estoy cambiando un grifo y la estoy liando.
A ver, vamos para adentro…
Por como está todo yo diría que no has cerrado la llave de paso…
No. No hace falta.
Yo diría que si, no lo ves. Y tráeme un cubo, anda. Que has mojado todo el mueble.
¿Tu sabes cambiarlo?
¡Ay, Manuel! No ves qué si!
¿Tu eres un poquito hombre, no?
Si, llevo los pantalones de mi casa… 
¿Estas casada?
No, ni ganas…
No necesito a un hombre como tu que no sepa cambiar un grifo…
Ya me los cambio yo.
Gracias, anda que si se enteran por ahí…
Tranquilo, no diré nada.

Y me ha dado 5 euros de propina… y me he tomado una cerveza por lo bien que lo he hecho.

Nota mental: En una terraza, al sol y con una sonrisa.

---------------------------------------------------------------------------------------


El mes que viene me toca hacer el pago, me tienes que decir cuanto es…
¿Cómo lo pagabas, anual?
Nooooooooo, al año.

Nota mental: Esta nota mental da mucho juego…

¿Habrá entendido ANALmente?


jueves, 6 de junio de 2019

Cosas que (me) pasan en el trabajo #6

En la extraña relación amor-odio-incomprensión que sufren las personas mayores con los aparatos electrónicos.

Una clienta me dice:
Pasa un momento que llamo a mi hijo que te quiere preguntar una cosa.
Coge el mando de la tele, marca el número y se pone el mando (de la tele) en la oreja...
¡¡¡Otra vez no da señal este cacharro!!!

Tranquila, vamos a probar con el mio que (si) suele funcionar.

Nota mental: Me he partido en dos trozos de la risa (por guardármela dentro)

--------------------------------------------------------


¡Hola María!
¿ya estas aquí otra vez?
Si, ¿no te alegras?
¡Me tienes harta!
!anda, saca la pasta! 
porque me caes bien que si no...te daba una patada en el culo.
(risas) saca lo suelto....
¡¡¡encima!!! ¿Cuanto?
1,34 euros.
¿te saco 3 coños también?
Si tienes 3 coños sueltos, pues sácalos que algo haremos con ellos, tu no te preocupes....
No te soporto, Laura.

Nota mental: conversaciones que se tienen y que no se deberían tener pero es que hay clientas y CLIENTAS.

-------------------------------------------------------

Toco el timbre y por el interfono me contesta el niño de la casa:
¿quieeeeeen esssss?
(digo el nombre de mi empresa)
¿¿¿quieeeeeen????
(Vuelvo a decir el nombre de mi empresa)
Ah un momento (sin colgar) !!!!!MAAAAAAMAAAAA!!!! La chica de... (nombre de mi empresa)
La madre: Ssssshhhhhh dile que no estoy....
¡Oye! Que dice que no está.

Me encantan los niños.


Nota mental:  de algunas madres mejor no opino.

--------------------------------------------------------

Toco el timbre.
¿quien?
Hola, soy Laura (nombre de mi empresa).
No estoy.
Si que estas.
Bueno, si que estoy pero no estoy.
Ah, vale....
Ven cuando esté mi mujer, que ella cuando está.... ¡Si Está!
¡vale! Entonces ¿te digo adiós? Porque como no estás.... 
Shsssiiii adiós adiós.


Nota mental: Soy muy fan de estas conversaciones absurdas.

---------------------------------------------------------


Visitar a un cliente, viudo, sentarme a charlar con él, que me diga que a su mujer la "cenicidaron" y que al rato aparezca la querida, dominicana, que se siente frente a mi y que haga una lectura en alto de la revista Desperatares mientras me mira por encima de las gafas como queriéndome meter en vereda...

A mi...
¡De verdad, que gente mas rara!
¡Ah! Y...señor, se dice incinerar... 


Nota mental: ¿O a su mujer la lapidaron con ceniceros?

jueves, 23 de mayo de 2019

Cosas que (me) pasan en el trabajo #5

- Tengo una hospitalización para darte Laura.
- ¿Que te ha pasado?
- Que me han operado de los "ligalentos".
- Mira que bien... ¿Y ya van más rápidos?
- ¿Qué?
- ¿Que... si te ha ido bien?

Nota mental: Esta es mi preferida.

--------------------------------------------------------------

- ¿Quieres un "prisquislasbis"?
- ¿Qué?
- ¿Que si quieres un "prisquislasbis"?
- ¿Qué si quiero merendar? No, gracias...

Nota mental: Lo que quiero es una guía para poder entenderte.

---------------------------------------------------------------

- ¡¡¡A ver....si te van a "soscostrar"!!!

Nota mental: En mi cautiverio sólo pido tener un diccionario.

---------------------------------------------------------------

- Ahora la esperanza de vida de los hombres es mayor, duráis más.
- Eso es cosa de los gérmenes.

Nota mental: Aquí no pienso decir nada más.

---------------------------------------------------------------

-El perro se llama Javi.
-¿Y usted como se llama, señor?
- Yo me llamo Nicolás.
- Como el pequeño...
- ¿Como quién?.
- Es igual...

 Nota mental: qué más da.

----------------------------------------------------------------

Dan un ciclo de películas antiguas...ahora dan esa de ¿qué es lo que se ha llevado el viento?.

Nota mental: ¿Y qué se llevó señorita Escarlata? 



Con estas contestaciones a mi me es muy difícil explicar las cosas sin reírme, la verdad.
Me tendréis que perdonar...



jueves, 16 de mayo de 2019

Cosas que (me) pasan en el trabajo #4

Laura te doy una hospitalización de cuando me hicieron la autopsia.

Laura se queda muerta.

Ahora resulta que tengo el don de poder hablar con los muertos en los rellanos de escaleras.

Me monto una consulta en breve. 

jueves, 2 de mayo de 2019

Cosas que (me) pasan en el trabajo #3

Tengo una clienta que me ladra cada mes.
Su perro se hace pipí en la puerta cada vez que me ve.
Se alegra más de verme el perro que ella.
Yo también muestro mis preferencias.
Me encantan estas cosas.
(¡Hala, que lo friegues bien!).

martes, 19 de marzo de 2019

Atención al cliente

Hay una urgencia en tu escote,
todas las miradas apuntan a el,
me tiraría de cabeza sin importarme el vértigo que produce…
y apuntalaría mi arnés para no caerme por el.
Hay una urgencia en tu escote,
y yo me dedico a las emergencias…
te voy a dejar mi tarjeta de visita,
por si necesitas algo…
que puedas llamarme,
las 24 horas del día.
los 365 días del año.

lunes, 25 de febrero de 2019

Cosas que (me) pasan en el trabajo #2

Esa vieja borde a la que veo una vez al año y que al verme me dice:

- ¡Hola! ¡Uy! Estas "mucho" más gorda.
...
...

(Y a ti te quedan dos telediarios).

Y sigo pensando que se podía haber ahorrado el "mucho".

viernes, 22 de febrero de 2019

Cosas que (me) pasan en el trabajo #1

- A la familia el perro no le ladra...
  ¡pero hija! no veas como se pone con los extranjeros…
- Será con los extraños ¿no?
- Buenooo, y ¿no es lo mismo?...
- Yo diría que no…