viernes, 30 de octubre de 2020

Viernes astromántico


El azul del cielo me pierde y el de algunos ojos también.

No respondo al azul de las miradas ni a un verde esperanza.

Para luz la de tus ojos, todo queda entre el cielo y el mar como puedes ver.

Agrupo en constelaciones tus lunares y con mi telescopio observo toda esta puta maravilla.

Si quieres te dejo mirar…

 

Me encanta el rojo en según qué bocas…



miércoles, 28 de octubre de 2020

Alguien como tú


No estaba pensando en ti y de golpe el eco de su risa ha llegado hasta mi oído.

Y esto ocurre en cualquier parte. Resurges de la nada y lo ocupas todo.

Al menos, durante un instante.

 

Cuando no es un lugar es una palabra, o una fotografía, o una persona, o cualquier cosa sin importancia que viene en forma de recuerdo.

Como cuando suena esa canción… que más que recordarme a ti me recuerda a mí y como me sentía cada vez que la escuchaba contigo.

Y vuelvo a pasar de canción. Una vez más.

Un vuelco al corazón en cada instante que se presenta así, por sorpresa y a veces en el momento más inoportuno.

 

No hay nada peor que seguir enamorada de un recuerdo y no de la persona.

Seguir enamorada de alguien a quien has dejado de querer.

Echarla de menos, aunque sabes de sobra que estás mejor sin ella.


Supongo que cuesta reconocer en voz alta que sigues queriendo, 

aunque de una forma bien distinta.

Pocos lo entienden, pocos lo admiten.

¿Alguien más lo siente?

 

Quisiera olvidar que no olvido, quisiera no caer tan cerca de mi memoria.

Al pensa(r)miento cuando se trata de ti.

 

¿Dónde estás cuando no te pienso?

Me gustaría saberlo.

 

Encuentros y desencantos, encantos y desencuentros, recuerdos y olvidos.

 

Recuerdos que voy perdiendo y que pasan al olvido con la misma rapidez que fueron vividos.

Intento alejarte de mi memoria mientras yo me acerco a mi olvido.

Y empiezo a tener claro que voy muchas más veces de las que vuelvo.

 

Voy a seguir olvidándote en canciones hasta que desaparezcas de todos mis poemas.

Me lo he prometido.



 


viernes, 23 de octubre de 2020

Hoy quisiera (audio by Eliana)






Retomo la etiqueta de audios, con mis poemas recitados por vosotros, 
que me siguen llegando y llenando de ilusión cada vez que los escucho. 
Son regalos increíbles y por los que estaré eternamente agradecida.
En esta ocasión, el turno es para mi amiga Eliana, mi querida argentina, 
con la que he podido compartir no sólo el proceso del libro sino también, 
estas lecturas y tardes (noches) de poesía en mi casa.
Las echo de menos pero mucho más a vos.


martes, 20 de octubre de 2020

Guía sobre el arte de perderse

 

Año nuevo, vida nueva…dicen.

Y a la velocidad a la que va este año, creo que hago bien si empiezo mi balance dos meses antes porque cuando me quiera dar cuenta estaré atragantándome con las uvas (o no) o vete a saber qué pasará de aquí a entonces…

 

La vida no es más que simple tiempo, un tiempo que no tiene tiempo.

Y sí. Algún tiempo pasado fue mejor, pero vivimos tan deprisa, que somos incapaces de saborear los momentos que tuvimos una vez y a los que ahora nos resulta imposible volver.

Y me doy más tiempo, es un recurso penoso. Una demostración de valor que creo no tener. Pero es que a veces se me olvida de que está hecho el tiempo y voy perdiéndolo.

Supongo que es eso, que los años raros traen sensaciones raras al presente y que, aunque quiera, ya me resulta imposible volver a lo que una vez fue. Y en este año, esta sensación de pérdida y este maldito estado de ánimo me está coartando y ¿por qué negarlo? asfixiando también.

 

Hace frío, debería quedarme en casa.

Pero necesito estirar los brazos, las piernas, las ganas… salir y respirar aire.

Y hoy he decidido sociabilizar un poco y he perdido la cuenta de las veces que me he arrepentido. No por estar con mis amigas (que eso siempre me hace bien) sino por el miedo, por sentirme desubicada, preocupada y con la cabeza en otro lugar.

La distancia con según qué personas para mi es una tortura y puedo estar cuatro meses sin verlas, pero si las veo, las necesito abrazar, no lo puedo evitar.

Y no es que me de miedo el contagio, me da miedo no saber qué hacer con toda esta incertidumbre, me da miedo el propio miedo.

Intento encontrar el equilibrio, aunque siento que últimamente no hago otra cosa que tambalearme, sin tener muy claro el rumbo que debo coger.

 

Los adoquines de las calles van tropezando con mis pasos torpes, inseguros.

De momento no caigo. Pero no las tengo todas conmigo.

Me ajusté la noche a un estado de embriaguez extraño, en el que no me costó mucho entrar, pero del que me era muy difícil salir por otra puerta que no fuese la de atrás.

Fui la primera en irme. Sí, yo. Que lo he cerrado todo y que nunca he tenido fin.

Pero es que hoy, me salté la dieta de los sentimientos y me bebí hasta el agua de las plantas. Y escribiendo estoy, con un cierto mareo, con unas ciertas ganas y con un cierto olor a añejo. El vino con el que poder brindar no levanta mano ni copa. Al menos no la mía. Siento que no hay nada que celebrar. Y perdonadme, brindar por seguir teniendo salud me parece de lo más frívolo… con todo lo que está pasando, con la de gente que está cayendo, con todos los que se están yendo.

¿Y qué puedo hacer cuando salen a mi encuentro todos estos sentimientos?

De verdad que no sé qué hacer con (todos) ellos.

Otros tiempos ¿los mismos corazones?

 

Saudade la ausencia, el anhelo. Un estado emocional entre la pena y la felicidad que mezcla las tristezas con los afectos. El sabor agridulce de lo que nunca volverá.

 

 

miércoles, 14 de octubre de 2020

Mínimas #12 (sobre la tristeza)

Pierdo constantemente…
pierdo guerras,
pierdo batallas,
pierdo nostalgias.
Y así ando, perdida…
dando vueltas sobre mí misma.

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Le cortaron las alas pero no por eso dejó de volar.

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La primera vez que me preguntes te diré que estoy bien.
La segunda ya no lo sé...

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A veces eres un recuerdo y a veces eres mi único pensamiento.

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Disfrazo la pena, la rabia y el dolor,
con la máscara doliente de la tristeza.

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Cementerios vivientes en el día de todos los santos y en el santo día de todos.

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No he querido nunca a nadie como te quiero a ti desde hace catorce años.
Este amor, no tiene igual.

viernes, 9 de octubre de 2020

miércoles, 7 de octubre de 2020

Saltando charcos

El oasis que encuentro en tu risa. 
El mar que encuentro en tu mirada.
Entre esas dos aguas estoy.

lunes, 5 de octubre de 2020

Ahora

Tú ya no eres tú.

Y yo, tengo serias dudas de seguir siendo la misma.

Somos nosOTRAS.

jueves, 1 de octubre de 2020

Hoy me descubro

Hoy me descubro entera al despedirme de ti,
es tan extraño el sentimiento que por más que lo intente no logro explicarlo.
Cuando estamos juntas vuelvo a ser yo. 
Sigo siendo yo, contigo.
Siempre hiciste de mí mejor persona.
Te cuento, río, hablo, presto atención.
Dejo a un lado el egoísmo y desaparece el pesimismo.
Cuando estoy contigo tengo la seguridad de que nada malo puede pasarme.
Eres ese impulso, esa fuerza, esa energía que a mí muchas veces me falta.
Puro nervio para la vida y calma para el corazón.
Eres la persona que mejor me conoce y que a pesar de eso no me juzga.
Con una sola mirada eres capaz de relatarme cómo ha sido mi último año.
Quién hace del despiste, del desastre…
el mejor de los chistes para que yo no pueda parar de reírme.
Tienes el alma libre y a mi me gustaría cazarla.
Te miro y me doy cuenta de que soy incapaz de querer a alguien más como te quise a ti,
como aún te sigo queriendo.
Eres la debilidad que me hace fuerte siempre e invencible a veces.
Con quién no me importa mostrarme vulnerable, sincera, incluso frágil.
Porque siempre tienes el cuidado y la delicadeza para conseguir que no me rompa.
En tu abrazo encuentro toda la ternura que a veces me falta.
El deseo de estar siempre bien.

Hoy me descubro entera al despedirme de ti,
porque que sea consciente de todo esto no significa que lo quiera de nuevo.
Y me cuentas cómo sigue tu vida, cómo la vives, cómo continúas los días y no siento ni rabia,ni celos, ni dolor… no siento nada de eso, aunque a veces me digan que no da esa sensación. 
Nosotras lo sabemos.
No quiero un beso tuyo, ni hacer de nuevo el amor contigo.
Eres lo que durante mucho tiempo yo entendí como mi hogar.
Así te sentí. Así lo sentí.
Y a ese estado, a ese lugar, sí que me gustaría volver.
Porque ya no me dueles, ya no te lloro, ya no te quiero de esa manera.
Sí de otra y ésta me parece mucho más sana.
Porque ya no siento esa patada en el pecho cada vez que te veo,
ni noto esa mueca absurda cruzando mi cara cuando te veo llegar.
Ahora te espero sonriente y con ganas de verte y lo mejor de todo es que no me quedo triste cuando te veo marchar.

Hoy me descubro entera, cuando me abrazas y me dices "te quiero".
Y eso, no significa nada y lo es todo.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Lo prometido es deuda



Página en blanco.

Palabras, muchas palabras.

De todas las que escriba, alguna importará.

Alguna llegará.

Y solo entonces es cuando todo el esfuerzo tiene su recompensa.

Catorce años dan para mucho. Y durante todo ese tiempo, la idea de plasmar en papel todas mis historias, siempre estuvo ahí.

En los dos últimos años fue cogiendo fuerza, el confinamiento también ayudó a ir dándole forma y por fin me decidí y ya puedo decir que está aquí.

Y puede que sea una tontería, pero cuando lo he recibido me he emocionado como una chiquilla y sentido una enorme satisfacción. Lagrimita y suspirito.

 

Puede que al leerme no entiendas nada pero no te preocupes, a mí también me pasa.

Y sigo con las ganas intactas de pasar página cuando ni siquiera tenía un libro que pasar.

Pero ya sí. Ahora ya sí.

Y entonces me he acordado de algo que escribí hace tiempo:

 

 

Porque quiero seguir creyéndome

malabarista torpe de letras

para escribir un libro

que después olvidaré editar.

 


Y he sonreído.

Porque esta vez no se me olvidó y puedo decir que ya lo he tachado de mi lista de cosas pendientes.

Han sido muchos meses de dedicación, de trazar un plan en un mapa en el que no sabía muy bien donde ubicarme, pero en el que al final me pude encontrar.

Y tú puedes hacer lo mismo, seguro que nos encontramos.

Quiero agradecer a Alís, Eliana y Óscar, por haber participado conmigo de esta experiencia. Por el acompañamiento, el cariño y aliento durante este viaje.

Y a todos los que participáis, de una u otra forma en el blog, incluso a los que lo hacéis en silencio… porque todo suma, todo cuenta.

Es imposible citaros a todos, pero os llevo en mis pensamientos y en muchos de mis poemas, porque hacéis que siga latiendo este corazón y que se emocione con tanta poesía.

Son tiempos difíciles, que no nos la quiten también. Sigamos sintiendo.

La vida nos ha puesto a todos contra la pared y el rincón de pensar ha pasado a ser el lugar más visitado de la casa, pero no como castigo sino como enseñanza.

 

Parece que fue ayer y ya hace catorce años.

Así pasa el tiempo, veloz, apenas un instante, y todo se sucede contrarreloj.

Y tanto cariño es el mejor aliciente para continuar.

No sé si otros catorce años, pero voy a intentarlo.

¿os animáis?

 

A todos, gracias (por tanto).