No busques poesía tradicional en este blog. Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir.
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jueves, 20 de mayo de 2021

Estoy de vuelta

Me olvidé

hasta de mí.

 

Y no veas

el tiempo que necesité

cuánto tuve que esperarme

hasta que pude reencontrarme.

 

Sé perder(me), pero también sé encontrar(me).

 

sábado, 10 de abril de 2021

El ruido

 

Estoy a medias. De no sé muy bien qué, pero a medias.

Así me siento, esa es la sensación que tengo.

Extraña, desubicada, en constante observación.

Un escrutinio voraz al que me someto a mí misma.

Y creo que eso no es nada bueno.

 

Y es entonces cuando pienso en cómo nos ven los demás.

En la imagen que proyectamos.

Que tampoco es real, la gente se equivoca en sus juicios…

Aquí cada uno sabe y conoce lo suyo, pero parece que todos tenemos derecho a juzgar.

 

Nunca hacía nada con todo esto, pero esta vez he iniciado un viaje.

Un viaje que me lleva directamente al ruido.

Al ruido que me crea la incomodidad cuando no me siento bien.

Como cuando la música está demasiado alta y eso me impide mantener una conversación tranquila. Y entonces callo.

El ruido que lo llena todo aun estando en el más absoluto silencio.

Ese ruido que no me deja pensar en otra cosa que no sea el propio ruido.

 

Y en esta búsqueda constante que es el estar bien empiezo a darme cuenta de que es lo que me ha traído hasta aquí, a esta situación.

Y descubro que no debo dejarlo todo para mañana, que es hoy cuando tengo que solucionar mis problemas, mis miedos, mis fantasmas.

Pero es que a veces no sé cómo actuar, cómo continuar, cómo solucionar las cosas a tiempo y se van asentando…

Y cuando reacciono (cuando me doy cuenta) parece que se ha hecho tarde y que ya llevan demasiado tiempo a mi alrededor y que forman parte de mí.

 

Y no, no quiero eso.

Siempre he sido decidida, consecuente, valiente… y no sé el porqué de un tiempo a esta parte he perdido la seguridad de la que siempre hice alarde.

 

Y entonces me digo: «Laura… tú puedes. Y puedo».

Y en ese mismo momento soy yo la que se vuelve ruido, la que lo trae consigo.

En la risa, en la voz, mientras camino.

Y me encanta el estruendo, todo el bullicio que traigo y ser yo la que haga sonoro tanto silencio.

 

Mientras tarareo una canción… busco en mi archivo su nombre y me pongo a cantar.

Vuelve poco a poco la música a ocuparlo todo, subo el volumen hasta el punto exacto.

Ese punto en el que soy capaz de hacer varias cosas a la vez sin bloquearme.

 

Necesito poco para sentirme bien.

Y acabo de recordar, las palabras que siempre me dice una amiga:

«Laura, eres música».

 

Y (me) he vuelto a darle al play.





jueves, 4 de marzo de 2021

Autoamor


Mi amor propio me quiere mejor que nadie.

Daría su vida por mí.


martes, 14 de julio de 2020

Dramón González

Tengo una sensación inerte.
Que no late, no encuentra atisbo de vida.
Es como un rasguño en el alma, que no pica, que no escuece.
Así que ni me molesto en soplar.
Bajo mi piel está todo lo que no sé decir y no necesita aire que respirar para seguir ahí, como a escondidas.
Y tampoco cicatriza.
Sigo huérfana de palabras y empiezo mis poemas, con cero confianza.
Pero lo intento, porque nunca me ha costado tanto expresarme como ahora.
Mis andares son pesares.
Y ya no sólo arrastro mis pies... arrastro las palabras como quien barre en casa y lo mete todo bajo la alfombra.
Empiezo a acumular frases inconexas, sentimientos, cosas que decir…como si después fuese a hacer algo con ellas.
Pero no es así. No hago nada.
Y me propongo olvidarme de todas las dudas, de los lunes y los martes.
Y de todas esas noches que se me atascan… pero tampoco lo consigo.
Y van pasando los días mientras que yo estoy estática.
Y siento un vértigo horizontal cada vez que me pongo de pie…que me aturde, me incomoda y me molesta.
Soy totalmente activa dentro de mi pasividad.
Y tanta tranquilidad e indiferencia me supera, es más, me bloquea.
Me calcé esta mañana un par de zapatos nuevos y ese fue mi paso por el día, andar pisándolo.
Y ahora que me descalcé y ando así por la casa, sin nada, elevo los pies como en un ejercicio más mental que físico, me siento en esta butaca y busco el equilibrio entre mis andares, mis pesares y mis palabras.
Hay un antes y un después de todo esto y volver a lo anterior ya no es posible.
Y sigo buscando el camino que me lleve de nuevo a casa, aunque es como una carrera de obstáculos y todo me cuesta, como mínimo, tres veces más que antes.
Hay un nuevo inquilino en mi vida, el miedo.
Es traicionero, no lo ves venir y no sé qué hacer con él, yo que nunca lo he tenido.
Me quedo pensando en todas las posibilidades y no me gusta donde me llevan.
¡¡Puto miedo. Nos cuida, sí, pero a qué precio!!.



Niña,
las cosas 
no pueden ser 
lo que esperas,
porque ya
son lo que son.

(Retratos de lo invisible)

lunes, 28 de octubre de 2019

Donde dije digo, digo Diego

Acabé diciendo lo que dije que nunca diría.
Acabé olvidando lo que creí que nunca olvidaría.
Acabé tolerando lo que dije que nunca aguantaría.
Acabé amando a quien pensé que nunca querría.
Acabé llorando por quien dije que nunca lloraría.
Acabé dolida por quien creí que nunca me dañaría.

Todo esto vivido en el pasado me hace tener un presente.
Y en este presente, a veces me hago trampas.
Prefiero hacerme trampas...
hacer como que no me doy cuenta.
Hacerme la tonta se me da bastante bien.

No quiero ver pero miro.
No quiero oír pero escucho.
No quiero opinar pero hablo.
Debería dejar de hacer tantas cosas que hago…
Pero donde dije digo digo Diego...
si aprendiera a estar callada,
no tendría que tragarme mis propias palabras.



viernes, 21 de junio de 2019

Fragmentos de mi vida #5

Entresuelo.
Primero.
Segundo.
Tercero.
Cuarto.
(Tengo que dejar de fumar).
Cuarto.
Tercero.
Segundo.
Primero.
Entresuelo.
Salgo a la calle.
(Me enciendo un "piti" y descanso).


Creo, que esto dice mucho de mí.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Problema

Tengo un problema.
Mi problema soy yo.
Y no sé cómo remediar(lo)me.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Fuera

De reproches, envidias y egoísmos no guardo…
Perdones, no tengo...
porque los he pedido cuando me he equivocado y los he dado cuando lo han necesitado.
No almaceno rencores ni hago inventario de desilusiones.
Y así me va.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Oda a mi misma

Tengo que saber,  necesito saber y tengo que entender que mi vida sin mí no vale nada.
Que el tiempo pasa demasiado rápido y que se multiplica por dos en los ojos de los demás.
Cuando la oscuridad te envuelve es como si tú misma detuvieras el cronometro y lo pusieras en “standby” mientras el resto del mundo sigue  con su ritmo frenético.
Me divierte el despiste pero me entristece el olvido al que me somete.
Ya lo haré mañana digo hoy  y mañana diré que parece que fue ayer cuando lo postergué.
Me resulta imposible entender con palabras  lo que soy incapaz de entender  sin hechos.
Y en esta distancia interpuesta e impuesta que tengo conmigo misma, noto como me voy alejando cada vez más de mi propia realidad.
Y en vez de acercarme me estoy alejando de toda verdad.
Porque la auto-critica es necesaria para mantener el equilibrio, pero en demasía es una losa demasiado pesada  que impide por todos los medios que te mantengas en pie y acaba por hacerte caer.
Y me doy cuenta, de que todo ese dolor es sabedor, pero no canjeable.
Pasa  la vida, pasan las pasiones, quien dice que el duelo no pueda pasar también.
Aunque sea con demora, con muchísima demora… ¿Por qué no?

miércoles, 24 de octubre de 2018

Niña grande

Me hice grande sin dejar de ser niña.
Me haré mayor sin dejar de ser pequeña.
Y enmascararé puerilmente,
todo comportamiento que no logre entender.
¿Madurar?
maduraré…
pero eso es otra historia…
que ahora mismo…
no me preocupa ni lo más mínimo.

martes, 22 de mayo de 2012

Insulsa arpía.

Deambula por mi mente,
hace escasos días,
una sensación inerte,
una vaga idea,
que se adhiere…
que me despierta y que me duerme,
que me crea y me desmiente…
que ahoga mis penas y me va creando nuevas…

Y es ella,
insulsa arpía…
la que me da y luego me quita,
la que me suma y después me resta,
primero la cal,
más tarde la arena,
la que me pinta y colorea,
y que luego me borra con suma delicadeza…
cuadros abstractos,
llenando mis cabales,
lienzos blancos pintados de negro…
rabia contenida,
sosiego lleno de ira.

Delimitada en tiempo y espacio, absorbida por unas horas elásticas, estáticas.
El tic tac me resta poco a poco los segundos que ocupo en nada.
Nada vacía de llamas y llena de circunstancias, que me obstruye la garganta mientras voy secando lágrimas.
Obcecada en mis ideas, retenida entre cuatro paredes que no dicen nada, solitaria.
No sé que me pasa.
Estímulos adormecidos, iniciados con el pie izquierdo que no provocan una reacción en cadena en ese devenir de las horas.

Las gotas repican contra las ventanas agrietadas, la uralita sonora y acompasada en un baile que no es de nadie.
Amanece y la luz va entrando tímidamente, en la escalera ya hay vida, se crea el ruido inevitable de quienes tienen prisa y el dolor del pecho me impide respirar con normalidad.
Me desvela el frío, las ganas de un café caliente y un áspero cigarro pasando por mi garganta.
Pie izquierdo.
Primer paso.
Zapatillas en las manos y los pies descalzos.

¿Que hora es?
Nunca me levanté tan pronto.
Para no hacer...

Es dinámica,
es pulsátil,
una nada con la que se dice todo.
Maldito detonador de emociones,
este,
que me lleva al limite,
que obceca mis “decires“,
que disiente mis detalles,
anulando mis pensares,
dando vida a los pesares,
acrecentando sin mesura,
la de vueltas que soy capaz de dar,
a la misma cosa,
a una sola cosa,
convirtiéndola en millar.

La idea disentida,
del querer controvertido,
me hace capaz de anhelar lo que ya tengo,
obligándome a perderlo.
A veces me doy rabia.
Otras me doy miedo.
Estoy conociendo el tedio,
aberración hacia una misma,
por no llegar a entenderme y dejar de quererme.

Un mal día lo tiene cualquiera,
lo sé,
lo difícil es encontrar el equilibro…
y no tachar del calendario,
más días de los debidos.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Segundo asalto


Love of lesbian / Segundo asalto

Necesitaba ser dueña y señora, de un "yoismo" en toda regla.

miércoles, 7 de abril de 2010

Cada día peor...

Estaba buscando una cosa y no recuerdo el qué.
Me enfado.
Intento recordar.
Si vine hasta aquí es porque estaba haciendo algo.
¿Que estaba haciendo?
Ah si… ya recuerdo.
Tengo que encontrar ese papel, lo necesito.
Juraría que lo puse aquí.
Pero aquí no está.
¡Joder!
Por que demonios tuve que poner orden el otro día.
Si yo me organizo muy bien en mi propio desorden.
Se donde está cada cosa.
Bueno, más o menos.
Y cuando ordeno me desordeno.
Cada día lo tengo más claro.
Aquí está.
¡Bien!
Hoy creo que es el cumpleaños de alguien.
¿De quién?
Tampoco me acuerdo.
¡Joder!
Voy a mirar si el sr. Facebook me lo dice.
¡Pues no!
¿Y en la agenda?
¡Pues tampoco!
Claro, las cosas no se anotan solas.
Y estando en Abril aún no he tenido tiempo de apuntar todas aquellas cosas que no quiero que se me olviden.
¡Pero la agenda está casi vacía!
No quiero pensar en la de cosas que se me habrán pasado por alto.
¡Joder!
Creo que es el cumpleaños de “x”… juraría que sí.
Venga, voy a llamar.
Llamo.
¡¡¡ Felicidades!!!
¡Laura… fue la semana pasada… pero gracias!
¡Joder! Bueno, mejor tarde que nunca…¿no?
Si si… jajaja no cambiarás nunca.
Ya… lo siento.
Hablamos un rato y cuelgo.
Me voy a hacer un café.
Enciendo la maquina.
Llaman a la puerta.
El excelentismo Sr. Presidente de la comunidad.
¿Qué hay reunión de vecinos el día x? ¡Ah, que bien! Genial. Y así nos ponemos de acuerdo si pintamos o no. Perfecto.
Cierro la puerta.
¡Joder! ¡ Me cago en..!
Odio esas malditas reuniones.
Me sacan de quicio.
A ver quién chilla más.
Creo que lo voy a apuntar en la agenda… así no se me olvidará.
¿Qué día me ha dicho?
¡Jodeeeer!
Que no me acuerdo….
¿Y yo, que iba a hacer antes de tan grata visita?
Ah si… un café…
Muy bien Laura, te has acordado.
A ver si me activo.
Me lo hago.
Vengo al comedor, me pongo a escribir todo esto… sin saber muy bien el porqué.
Y después de algo más de diez minutos…
Me enciendo un cigarro… y pienso…
Con un cigarrito queda bien un café.
Por cierto… ¿yo no me había hecho uno?
¿Dónde está?
Me pongo a buscar al café turístico… y ahí solito esta, abandonado en la mesa de la cocina… pobre.
Todo frío.
Me hago otro.
Y me espero hasta que se hace, sin moverme de la cocina ni hacer nada más.
Antes la culpa del olvido fue que me puse a tender la lavadora.
Así que ahora, Laura… a lo que debes estar.
Vuelvo al comedor.
Me siento.
Me fumo un cigarro y me tomo el café.
Y me pongo a pensar…

¿Dónde diablos me olvidé mi memoria?

A mi estas cosas antes no me pasaban…
Será la edad…
Digo yo…

sábado, 27 de marzo de 2010

Una piedra

Me puedes contar lo que te pasa… vamos, bueno si quieres, si te apetece.
Lo se, pero es que no me apetece escucharme una vez más… me aburro a mi misma con la historia.
Entonces… ¿quieres estar en silencio?
Al menos por un rato…
Vale, no hablaremos… pero toma esta piedra.
¿Y que hago con ella?
Lo que quieras.
¿Puedo no hacer nada?
Te he dicho que puedes hacer lo que quieras…



Pues, sabes qué… que hasta la piedra me molesta, me pesa…
Tírala.
Tu primero.
(con un ademán amigable lanzó su piedra… unos metros más allá, la piedra aterrizó como encajando en algún lugar)
Te toca.
(con un ademán violento lanzó su piedra… pero la piedra no aterrizó en ningún lugar)
Le has dado alas a tu rabia… ¿te has dado cuenta?
Si…
Ahora ya no sabrás hasta donde llegará, ni a quién le dará.

martes, 16 de marzo de 2010

Un defecto

- Dime una cosa que no te guste de mi.
- Eso es difícil.
- Dime una, sola una.
- No pienso jugar a eso.
- Pero ¿Por qué no?
- Pues porque no.
- Eres una aburrida.
- Lo que tu digas.
- Paso de ti.
- Yo también, como ves.
- Sabes que, que creo que no me lo dices porque no tengo ninguno.
- ¿Ah si? ¿Eso crees?
- Si.
- Deberías dejar de sentirte el ombligo del mundo y volverte un poco mas humilde.
- ¿Me estás llamando egoísta?.
- De mi boca no ha salido…
- Lo has insinuado.
- Pues mira, no.
  El único motivo por el que no te digo un defecto es que entre tantos, no se cual  escoger.
- Eres una estúpida.
- Y tu una egocéntrica.
- ¿Egocéntrica yo?
- Si, tu, tu, tu... Necesitas que te alegren los oídos constantemente.
- Eso no es verdad. Te estoy pidiendo un defecto, no una virtud.
- ¿Tu sabes eso de que hay reproches que alaban y elogios que desprecian?…
   el que rechaza elogios muestra su deseo de ser elogiado dos veces… y el que
   los pide a gritos manifiesta un alto desconocimiento de si mismo.
- ¿Y que me quieres decir con todo eso? Porque no estoy segura de haberlo entendido.
- Lo sé, lo que quiero decir es que tu solo escuchas lo que te interesa y siempre acabas
  negando lo que se te afirma.
- Eso no es verdad.
- ¡Lo ves!.
- ¿Qué?.
- Que ya lo estas haciendo otra vez.
- Yo no estoy haciendo nada… ¿me vas a decir un defecto o no?.
- Eres una cría.
- ¡ja! Habló la madura.
- Algo más que tú si que lo soy.
- ¿Ah si? Demuéstramelo.
- Ya te lo demostré. Me pedías un defecto y sin que te dieras cuenta, te escupí tres.
  ¿Contenta?
- No te soporto.
- ¿Sabes? a veces, yo tampoco…

viernes, 18 de septiembre de 2009

Como decir te quiero

Que decir cuando intentas decirlo todo y parece que no dices nada.
Que decir cuando haces malabares con las palabras y alguna se te rompe en el suelo.
Que decir cuando creyendo en ti misma y en lo que sientes, los demás parecen no creerte.
Que decir cuando necesitas dar un paso más y comprobar que todo es real.
Que decir cuando aún no existen unos ojos a los que puedas mirar.
Que decir cuando aún no existen unas manos que puedas coger y acariciar.
Que decir cuando aún no existe una boca en tu boca que puedas besar.
Que decir cuando quieres algo y no logras alcanzarlo.
Como decir te quiero, cuando no sabes pronunciarlo y desde tu boca solo sale silencio.
Y lo sientes. Lo sientes muy dentro. Te araña las entrañas.

Te espero.
Te necesito.
Te extraño.
Te adoro.
Te admiro.
Te venero.
Te deseo.
Quiero esperarte.
Quiero tenerte.
Quiero verte.
Quiero envolverte.
Quiero seguirte.
Quiero rezarte.
Quiero amarte.

Quiero quererte queriéndote.


Es fácil Laura, empieza en te y acaba en quiero.

TE QUIERO.