Y me doy cuenta de mi inapetencia para todo lo
que no tenga que ver contigo.
La verdad es algo sobre lo que no se puede
mentir.
Y
lo cierto es que contigo siempre soy sincera. No me cuesta nada.
Soy
demasiado generosa con la verdad y así me va.
Ahora
o nunca, ahora y siempre.
Hoy
ya es mañana y amaneció sin permiso.
Y amanecer en ti, contigo… es algo que casi tengo olvidado y a lo que no me importa volver de vez en cuando.
A
aquellas caricias en mi espalda que rozaban la perfección, sabías dar en el
punto exacto de esa fina línea que me atravesaba de la cabeza a los pies.
Hoy
quisiera escuchar mi nombre en tu boca hasta que me lo gastaras.
Y
aun quedándome sin nombre, a ti siempre te respondería. Ya lo sabes.
A veces no hace falta la presencia para sentir
a alguien cerca.
Y
acabo de darme cuenta que algunas distancias no se pueden medir.
Hay
brisas y recuerdos que acarician. Y tú acabas de hacerlo.
Aunque tu lado de la cama siga vacío, el eco de tu respiración acaba de hacerme el boca a boca como si me faltase el aire.
Y me trago el instinto junto con un poco de alivio mientras todo pasa arañando la garganta. Y entonces suspiro y todo vuelve a la normalidad.
No me canso de esta pasión que a veces se esconde, miedosa de sí misma y que sale hoy sin miedo a que tú te escondas.
Hoy voy a permitirte(me) tu presencia.
Hoy
voy a dejar que me arrolles por completo porque necesito tocarte con la punta
de mis dedos. Hasta que estos acaben saciándome en un acto egoísta y necesario. Uno más.
Hay días en los que te busco en mi memoria y te encuentro (y allí todo es perfecto).
Se
nos hizo tarde para volver a la vida de antes.
Y hoy, hoy nos hemos amado otro rato.
Joder, como te sueño de bien.
Me he brindado tu capricho para que después no
puedas llamarme cobarde.
Puedes quedarte a dormir si quieres… que mañana no habrá preguntas, ni planes a largo plazo, te dejaré marchar sin proponerte nada mientras te evaporas como el humo del café o del cigarro.
Ahora mismo he notado un ligero temblor en mi
voz al leer en voz alta todo esto.
Y la verdad es que ya no puedo quererte como lo
hacía antes.
Igual que tú tampoco puedes mirarme de la misma
forma dos veces.
Te echo de menos. No sabes cuánto.
Da igual, no se puede medir.
Te sigo soñando. Algunas noches.
Esas noches que se me atascan y en las que no
puedo dormir.
Sigo viviendo.
Bueno, voy tirando…
Tan lejos de todo, hasta de (ti) mí.
No recuerdo dónde leí, el amor que entiende de
todo, no entiende de nada.
Y hay ciertas cosas que escapan a mi razón.
Voy a darme un descanso hasta la próxima vez...

