No busques poesía tradicional en este blog. Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir.

miércoles, 25 de octubre de 2023

Ropa tendida

Me olvido de todo por un rato, consigo dejar la mente en blanco; no pensar en nada, ni siquiera en ti y mira que eso casi nunca pasa. Apenas dos horas: esa ha sido mi tregua. Todo un logro. Cuando estoy mal, estoy mal para todo el mundo. Ni puedo ni sé hacer excepciones. Antes sí, pero ya no. Antes podía hacer muchas cosas que ahora ya no puedo.

Enciendo el teléfono y nada más hacerlo empieza a sonar. Me arrepiento. Hablo con mamá; mejor dicho, habla ella. Y después con papá, que mañana ya no se acordará de nada. Se me mezclan los roles. Las pautas de conducta que la sociedad me impone me tienen revuelta y hacen que lo que se espera de mí haya dejado de importarme un carajo.

Solo me apetece dormir, disfrutar de mi silencio y descansar; sobre todo, eso. Estoy en proceso de aceptación, de aceptar que esto es lo que hay… aunque sin mucho éxito, la verdad. Quiero hacer de esta premisa mi lema, pero no hay manera.

Decido ir a comprar, llenar la nevera. Tener provisiones para saciar la ansiedad. Activarme un poco, si es que puedo. Pruebo. Tengo el estómago cerrado, pero incomprensiblemente tengo ganas de beber. Me apetece que una amarga me baje por la garganta y hacerlo hasta que me sienta más feliz. El problema del borracho es que bebe de más y eso a mí, no me pasa. 

Decido ir con el coche, moverlo. Mi batería no es la única que se descarga y ya van dos veces que el coche no arranca; a mí me ha pasado alguna más. No quiero estar prendida todo el tiempo, tengo miedo de consumirme por completo. Mi piel ya no resiste más chispazos, exploté en el último intento.

Decido acercarme hasta la playa y dar un paseo con calma. Pero al llegar descubro que hay demasiado ruido ambiental. Ritmos urbanos, lo llaman. No los acabo de entender, tampoco a quién los escucha. Me voy, tratando de encontrar otro horizonte que me dé más paz. Busco otro plano en el que estar, saliéndome por la tangente una vez más. El silencio tendría que estar subvencionado.

Me acabo de dar cuenta de que decido muchas cosas. Ahora mismo, decido sentirme bien. Voy a repetírmelo hasta que me lo llegue a creer. Parece que viene, parece que llega, sí, sí, estoy bien. Decido darme un beso por ser tan decidida.

No paro de escribir. De hilar bien los temas hoy, podría haber escrito una novela. Y ayer, otra. Pero no lo he hecho, tengo demasiadas ideas en la cabeza y se pelean entre ellas, así que todo es bastante caótico ahí dentro. No hay nada como estar mal para escribir bien, —me digo. Y me echo a reír al instante por lo que acabo de decir. A veces me hago gracia…

Para mí las cosas esenciales no son materiales, pido lo que considero que merezco, pero si lo tengo que pedir muchas veces, ya no lo quiero. Llamadme rara, no me importa: me han llamado cosas peores.

La ley de la grave(r)dad. La ley de lo que es grave y de lo que es de verdad. Renunciar es lo fácil, pero solo te vuelves más fuerte haciendo cosas difíciles. Tener una vida simple te convierte en débil. Y esta debilidad que tengo no para de retarme a un pulso a la que tiene la más mínima ocasión. Llega un momento en el que tirar la toalla significa mucho más que pedir que te la cambien por otra limpia o que te cansas de ser esa toalla mal tendida que no para de dar tumbos porque ha perdido una de sus pinzas. Hasta que te caes, te pisan, te recogen y te cambian por otra nueva. Todo lo que sube, baja y tiende a caer por muy alto que esté, pero tranquila: del suelo no pasa.

Siempre he tenido la misma forma de decir las cosas y, para bien o para mal, es algo muy mío que no quiero cambiar. Con esta jodida manía que tengo de removerme siempre. Con la ropa tendida, todo por recoger y con la casa sin barrer mientras yo me dedico a gastar mi tiempo escribiendo metáforas que nadie va a entender. Por muy fuerte que sople el viento, por muy gris que esté el cielo: toda tormenta amaina. Mejor no llamar al mal tiempo porque ya viene solo.  

Me voy a casa, tengo que pasar a limpio todo esto y cerrar las ventanas. Y, por cierto, me olvidé de comprar las cervezas, eso me pasa por dejarme la lista en casa…


 

lunes, 16 de octubre de 2023

Autopoema

Empiezo este poema por aburrimiento; poema o lo que quiera que sea esto. En esta búsqueda incesante de momentos únicos que nunca llegan, me escribo a escondidas palabras tiernas para intentar curar tanta dureza. Me ofrezco pequeñas dosis de cariño para contrarrestar el silencio de otras voces, para no sentir que lo hago todo tan mal como quieren hacerme creer. Ni antes fui tan buena ni ahora soy tan mala. Un error de cálculo puede tenerlo cualquiera, pero me niego a sentirme culpable por no cumplir con unas expectativas que nunca han sido mías.

Esta soledad me pesa más de la cuenta, siento una desbordante presencia de mí misma en un espacio que se nos queda pequeño a las dos. Me escribo a escondidas palabras de aliento para que no me falte el aire. Para intentar entender esta calma intranquila, este orden caótico, esta excitación adormecida. Me tengo paciencia y me concedo el perdón por las molestias. Soy benevolente conmigo, pero no más de la cuenta.

Quiero volver a sentirme importante, aunque ya no me lo diga nadie. Esta rutina obsoleta deprecia mi valor y hace que me sienta menos de lo que soy. He dejado de buscar lo que no he perdido e intento encontrar lo que me han robado. El tiempo nunca lo voy a poder recuperar. Estoy cansada de esperar, de tirar la basura y reciclar las ganas en un contenedor que ya no tiene color y que se queda atascado cada vez que lo abro. Decido deshacerme de todo, aun sabiendo que después me voy a arrepentir.

Me escribo poemas de amor que no lee nadie y me sorprendo con las cosas que me digo. Me voy dejando notas de cariño que más tarde olvido, y sonrío cuando me las vuelvo a encontrar. Ya no digo «te quiero» si no es haciéndolo. Me hago el amor cada noche en mi habitación con un ser inerte que no me pide ningún tipo de explicación y que tampoco me da los buenos días.

Si entro a la tristeza, cierro puertas. Intento hacer con mis dramas, poesía. Hace un tiempo encontré en las letras lo que ahora no encuentro en el habla. En una ocasión escribí el poema perfecto y pese a todos mis intentos no he sido capaz de volver a hacerlo. Por no saber qué decir ni cómo decirlo, escribí dos libros. Nadie puede reprocharme que no lo intento. 

jueves, 28 de septiembre de 2023

Cuento breve

Tu sonrisa me ha contado una historia y yo te la quiero contar.
Érase una vez, .

viernes, 1 de septiembre de 2023

Olvidar que no olvido

¿Cuántas personas se estarán pensando sin saberlo?
¿Cuántas al mismo tiempo?
¿Todavía piensas alguna vez en mí?

Prometí olvidarte y no lo conseguí, para mí nunca fue tan fácil.
No soy constante cuando trato de olvidarte.
No puedo dejarte a un lado en mi memoria sin que te interpongas.
Cuando intento olvidarte no dejo de pensarte.
Mi olvido está lleno de memoria para contigo.

Casi sin querer, casi sin parar…
El día menos pensado, también, seguiré pensando en ti. 
Nunca recuerdo que debo olvidarte.
Estoy a punto de olvidarme, estoy a punto de nombrarte.
 

martes, 4 de julio de 2023

Solo uno, va (poema recitado por Alís)

 



Estaba revisando los borradores y me he dado cuenta de que hace mucho tiempo que no actualizo esta sección. Me encanta cuando me mandáis vuestros audios, cuando me dedicáis vuestro tiempo, cuando escogéis un poema al azar y me regaláis vuestra voz… No hay que tener vergüenza, cada interpretación es válida, es única, es buena… y nos acerca. Supongo que os hacéis una idea de lo mucho que me gusta compartir esto con vosotros… 

En esta ocasión, traigo de nuevo a Alís que, aunque últimamente ya no publica, sigue estando muy presente en mi corazón. Espero paciente, siempre… gallega.