Quisiera tener…
palabras facundas,
desenvolverme bien,
sentirme segura…
pero es que a veces,
inmunda…
no articulo frases,
con atisbos de cordura,
bisbiseos entre dientes,
como quien reza amilanado,
al no creer en ese algo…
impuesto
y desmesurado…
Y comedida,
vivo en el desdén,
disociando mis ideas
y tolerando mis creencias,
amilanada ante la madre de todas las sectas,
exacerbada,
mutada,
piel por hojalata…
mientras los latidos,
hacen eco,
y poco a poco se van perdiendo.
Y aplaudo el plagio,
lúcida,
elocuente…
riéndome de lo que dicen,
sabiéndome insulsa,
de lo que los curas recitan,
y yo con apego,
desprecio inculta.
No busques poesía tradicional en este blog. Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir.
MIS COSITAS
martes, 1 de noviembre de 2011
miércoles, 26 de octubre de 2011
De sumas y restas
He ido sumando a tu cuerpo,
las caricias de mis dedos,
uñas cortas que afilé mordiendo,
he ido sumando al paso del tiempo,
la rutina,
el deseo,
nuestro ir creciendo.
He reciclado tu aroma,
envasándolo al vacío….
pequeñas dosis de aire,
bocanadas de alivio,
que destapo cuando siento que me asfixio,
cuando creo que no hay nada,
que me traiga de nuevo al olvido.
He ido sumando esa pereza,
de querer cambiar las cosas,
de no saber como hacerlo,
de no encontrar el amparo,
ni nada con lo que poder cambiarlo.
He ido sumando al ayer…
un antes,
un posible después,
para que me quede un todavía,
que sea difícil romper,
anclado a lo que fue nuestra vida,
que se va llenando de reproches,
de podrías…
de malditas dulzuras…
Mientras el hoy,
nos olvida,
el futuro,
no llega,
y este mientras tanto que parece que no cesa,
no avanza,
nos deja quietas,
nos sumó
y ahora…
parece que solo nos resta.
las caricias de mis dedos,
uñas cortas que afilé mordiendo,
he ido sumando al paso del tiempo,
la rutina,
el deseo,
nuestro ir creciendo.
He reciclado tu aroma,
envasándolo al vacío….
pequeñas dosis de aire,
bocanadas de alivio,
que destapo cuando siento que me asfixio,
cuando creo que no hay nada,
que me traiga de nuevo al olvido.
He ido sumando esa pereza,
de querer cambiar las cosas,
de no saber como hacerlo,
de no encontrar el amparo,
ni nada con lo que poder cambiarlo.
He ido sumando al ayer…
un antes,
un posible después,
para que me quede un todavía,
que sea difícil romper,
anclado a lo que fue nuestra vida,
que se va llenando de reproches,
de podrías…
de malditas dulzuras…
Mientras el hoy,
nos olvida,
el futuro,
no llega,
y este mientras tanto que parece que no cesa,
no avanza,
nos deja quietas,
nos sumó
y ahora…
parece que solo nos resta.
domingo, 23 de octubre de 2011
Frío
Tirita el cuerpo,
entumecido,
en esta noche fría…
que no entiende de abrigo.
Y mío es tu espacio,
mía es tu presencia,
mía es la sombra que desprende mi rareza.
Tirita el cuerpo,
sombrío…
bajo una manta…
que solo da frío.
entumecido,
en esta noche fría…
que no entiende de abrigo.
Y mío es tu espacio,
mía es tu presencia,
mía es la sombra que desprende mi rareza.
Tirita el cuerpo,
sombrío…
bajo una manta…
que solo da frío.
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martes, 11 de octubre de 2011
Asilo
Y en ese asilo obsoleto,
de artrosis mal doliente,
sus paredes silenciosas,
pronuncian nanas mientras duermen,
a esos oídos que escuchan,
cada noche el mismo cuento…
y cada noche,
les parece nuevo.
Cuerpos enardecidos,
oídos sordos,
memorias olvidadas,
almas casi disecadas,
arrugadas.
La catastrófica soledad,
que arrasa todo a su paso,
haciendo del abuelo,
un recuerdo olvidado.
Mecedoras incansables,
que hacen del vaivén,
un columpio de emociones,
un va y viene de ilusiones,
mientras ellos estáticos,
apenas…
no se mueven.
Y los cuerpos irrisorios,
que poco a poco se van arrugando,
encogidos por el frío y el hastío continuo,
tedio infinito,
de aquel que quiso con locura...
y que ahora ya, no se siente querido.
Ventanas que dan al patio,
al jardín de la alegría,
y que a través de ellas,
solo se observa melancolía.
Se recuerda todo lo que se fue,
todo lo que se es…
y todo lo que ya,
no se podrá ser.
Mientras las batallas se suceden,
en la memoria histórica de algunos,
que viven el presente,
anclados a su pasado,
y sin poder avanzar a ningún futuro.
Y es así,
triste y desolador cuando acontece,
no hay tiempo,
no hay espacio,
ni nada que pueda pesarlo,
no hay baremo,
no hay esquemas,
nada que pueda medir la espera.
Llega la primavera,
y con ella pasa el verano,
caen las hojas del otoño
y bajo la manta les resta el invierno.
Estaciones del olvido,
que pasan veloces,
rápidas e incansables,
ante sus ojos dormidos,
mientras tiemblan de enfermedad,
y desde hace tiempo,
su memoria,
poco a poco...
los olvida.
de artrosis mal doliente,
sus paredes silenciosas,
pronuncian nanas mientras duermen,
a esos oídos que escuchan,
cada noche el mismo cuento…
y cada noche,
les parece nuevo.
Cuerpos enardecidos,
oídos sordos,
memorias olvidadas,
almas casi disecadas,
arrugadas.
La catastrófica soledad,
que arrasa todo a su paso,
haciendo del abuelo,
un recuerdo olvidado.
Mecedoras incansables,
que hacen del vaivén,
un columpio de emociones,
un va y viene de ilusiones,
mientras ellos estáticos,
apenas…
no se mueven.
Y los cuerpos irrisorios,
que poco a poco se van arrugando,
encogidos por el frío y el hastío continuo,
tedio infinito,
de aquel que quiso con locura...
y que ahora ya, no se siente querido.
Ventanas que dan al patio,
al jardín de la alegría,
y que a través de ellas,
solo se observa melancolía.
Se recuerda todo lo que se fue,
todo lo que se es…
y todo lo que ya,
no se podrá ser.
Mientras las batallas se suceden,
en la memoria histórica de algunos,
que viven el presente,
anclados a su pasado,
y sin poder avanzar a ningún futuro.
Y es así,
triste y desolador cuando acontece,
no hay tiempo,
no hay espacio,
ni nada que pueda pesarlo,
no hay baremo,
no hay esquemas,
nada que pueda medir la espera.
Llega la primavera,
y con ella pasa el verano,
caen las hojas del otoño
y bajo la manta les resta el invierno.
Estaciones del olvido,
que pasan veloces,
rápidas e incansables,
ante sus ojos dormidos,
mientras tiemblan de enfermedad,
y desde hace tiempo,
su memoria,
poco a poco...
los olvida.
martes, 27 de septiembre de 2011
No me canso
Es cierto que nunca me canso,
de tocar con mis manos tu sexo,
hasta empaparme,
sintiendo el liquido viscoso entre los dedos,
mientras respiro ese olor,
que desprendes a impunidad y pecado,
entre las cuatro paredes del cuarto.
No,
no me canso,
de golpear mi cuerpo contra el tuyo,
en actos casi violentos,
mientras que nunca dejan de ser tiernos,
tu lo sabes…
No me canso,
de tener tu clítoris a un palmo,
embadurnado,
vestido de fiesta,
nacido para matarme a espasmos.
Lleno de tantos detalles olvidados,
de agasajos hibernados,
de cuidados reclamados…
No me canso…
De hacértelo en la cama, contra la pared, en el baño…
De meterte mano en la cocina, en el sofá, en la piscina…
De acurrucarme a ti y quedarme dormida…
No me canso…
No me canso,
de deslizar mi lengua por tu espalda,
de erizarte todo a su paso,
de morder con cuidado tus hombros,
pequeños bocados de piel,
conteniéndome para no arrancártela de cuajo.
No me canso,
de tumbarme sobre tu espalda,
de acorralarte,
de saber que no te escapas.
De agarrar tus manos,
como esposas que atan,
de verte sumisa,
de observarte tan solo un lado,
cuando muerdes y besas las sabanas.
No me canso,
de tus gemidos incautos,
de notar que se te escapan,
de sentir que me los trago,
de no poder hablar,
de tan solo poder gritar.
No me canso,
de la vergüenza,
esa que es pasajera,
que a veces nos saluda,
que siempre nos colorea.
No me canso,
de que quieras ser la única y primera,
en acercarte y ver,
como yo misma me lo hago,
mientras que saco fuera,
la zorra que llevo interna.
No me canso,
de esta pasión,
que a veces se esconde,
miedosa de si misma,
y que sale hoy,
sin miedo a que tu te escondas.
No me canso,
de estos espacios vacíos,
de estos cuerpos solitarios,
que van flotando siempre por nuestro aire.
de tocar con mis manos tu sexo,
hasta empaparme,
sintiendo el liquido viscoso entre los dedos,
mientras respiro ese olor,
que desprendes a impunidad y pecado,
entre las cuatro paredes del cuarto.
No,
no me canso,
de golpear mi cuerpo contra el tuyo,
en actos casi violentos,
mientras que nunca dejan de ser tiernos,
tu lo sabes…
No me canso,
de tener tu clítoris a un palmo,
embadurnado,
vestido de fiesta,
nacido para matarme a espasmos.
Lleno de tantos detalles olvidados,
de agasajos hibernados,
de cuidados reclamados…
No me canso…
De hacértelo en la cama, contra la pared, en el baño…
De meterte mano en la cocina, en el sofá, en la piscina…
De acurrucarme a ti y quedarme dormida…
No me canso…
No me canso,
de deslizar mi lengua por tu espalda,
de erizarte todo a su paso,
de morder con cuidado tus hombros,
pequeños bocados de piel,
conteniéndome para no arrancártela de cuajo.
No me canso,
de tumbarme sobre tu espalda,
de acorralarte,
de saber que no te escapas.
De agarrar tus manos,
como esposas que atan,
de verte sumisa,
de observarte tan solo un lado,
cuando muerdes y besas las sabanas.
No me canso,
de tus gemidos incautos,
de notar que se te escapan,
de sentir que me los trago,
de no poder hablar,
de tan solo poder gritar.
No me canso,
de la vergüenza,
esa que es pasajera,
que a veces nos saluda,
que siempre nos colorea.
No me canso,
de que quieras ser la única y primera,
en acercarte y ver,
como yo misma me lo hago,
mientras que saco fuera,
la zorra que llevo interna.
No me canso,
de esta pasión,
que a veces se esconde,
miedosa de si misma,
y que sale hoy,
sin miedo a que tu te escondas.
No me canso,
de estos espacios vacíos,
de estos cuerpos solitarios,
que van flotando siempre por nuestro aire.
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