miércoles, 9 de septiembre de 2020

Palabrita de Laura


He llegado a la conclusión de que huir también te lleva a algún sitio.
Quizá no al esperado, pero te mueve y eso es lo importante.
Que cerrar por última vez la puerta, puede ser la mejor de las metas.
Que no solo las puertas acaban dolidas de tantos portazos.
También el corazón. Que se resiente con tanta corriente.
Creo que la ausencia de un sí también es un no.
Me doy cuenta que soy demasiado generosa con la verdad.
Y a mi favor diré, que arriesgo tan pocas veces que el margen de error es mínimo.
Pero que cuando me equivoco, lo hago a lo grande.
Tengo ese don. No sé por qué.
Que me paso la vida recordando, de lo poco que me acuerdo.
Y que vuelvo una y otra vez, a pensarte.
Y no quiero que eso cambie.
Y que perenne es esta tristeza, nunca caduca…
Que la melancolía le da a casi todo, un extra de belleza, solo hay que saber verla.
Y que me gustaría poder llorar, porque ¿reír? Ya río ya…
Que me gusta que me digan que me extrañan, pero que aún me gusta más 
que me lo demuestren.
Que a lo largo de la vida conocemos a personas que no se merecen el lugar
en el que las ponemos.
Porque les queda grande, les quedas grande.
Que la gente olvida y corre en busca de lo que no necesita. Como excusa.
Y que así es como vamos todos, con prisa.
Para llegar a algún sitio… (como decía al principio) huyendo de nosotros mismos.
Que apenas encuentro nada de lo que busco, así que prefiero no perder tiempo 
buscando cosas inútiles.
La alegría de encontrarme y no perderme.
Aunque últimamente cada vez que me encuentro no sé qué hacer conmigo…
Que nunca confié en las segundas partes y que por algo será.
Y que me pasa lo mismo con las oportunidades, aunque las he dado de vez en cuando 
y no sé para qué…
Que cuanto más me alejo, más cerca estoy de conseguirlo.
Que a veces soy un imán y otras un boomerang.
Por no hablar de polos opuestos.
Que el amor es necesario, pero no siempre aconsejable.
Que es magnífico sentir, aunque no siempre es posible y que, pese a todo, 
no dejo de intentarlo.
Y que me suelo preguntar, bastante a menudo (por cierto) …
¿Por qué las cosas nunca son como yo quiero?
¿Dónde empieza y acaba todo sin contar con nosotros?
¿Hasta dónde las cosas funcionan solas sin necesidad de que las tengamos que poner en marcha?
Que ciertas cosas deben ir despacio, que no es bueno montarse un universo en un suspiro y derruirlo en otro.
Que podemos esperar que pase algo mientras que nosotros no hacemos nada, pero que eso no es nada sano.
Y que, si optamos por esto, de nada sirve quejarse más tarde.
Que hay días en los que todas las señales parecen decirnos algo y que cuando esto ocurre, deberíamos dejar las excusas a un lado.
Que odio tener que guardar las formas con personas que no las guardan conmigo.
Que si estás de acuerdo es bueno avisar, pero es más importante avisar cuando no lo estás.
Y que mentirse a una misma no es mentir. Bueno, solo un poco.
Que yo también me preocupo, yo también tengo miedo.
Aunque a los demás les parezca que no puedo, sí que puedo. Y tengo todo el derecho.
¿Qué te daría miedo que no fuera y qué no es? Piénsalo.
A mí me sorprenden mis respuestas

Es que cuando me da por pensar… también me pongo a temblar.

jueves, 30 de julio de 2020

Modo off


Y me preguntas ¿Qué te pasa? Y yo no sé qué contestar…
Como diría la canción…

No me pasa nada y me pasa todo.
De todo hago una montaña y con (en la) nada me ahogo.

Si supiese lo que me ocurre, te lo contaría sin dudar.
Pero no lo sé y estoy algo cansada de sentirme así, pero sobre todo lo que más me agobia es no saber ponerle remedio.

Modo desconexión en 3,2,1… 0

Hasta la vuelta, cuídense y pásenla bien.
Nos vemos en Septiembre (con sorpresa)

lunes, 27 de julio de 2020

Fragmentos de mi vida #9

Anda, camina…
y que sea por la sombra…
que los bombones al sol…
ya sabes lo que les pasa.

¡Si! Lo mismo que en la cama.

domingo, 26 de julio de 2020

Aviso #1

Puedo con todo menos con la prohibición.
Mejor será que no me prohíbas quererte...


jueves, 23 de julio de 2020

Mínimas #11 (sobre la distancia)

¡Está ahí! ¿No lo ves?
El horizonte es mucho más que una sola línea horizontal…
Cuando te acercas,
se aleja un poco más…
Ni principio…
Ni final…
Quieto, calmado…
mientras nosotros lo buscamos.

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Hay un mapa inesperado,
en el cual intento ubicar(te)me
y
encontrar(te)me.

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Siempre intento hacer lo que siento, cuando me voy y cuando me quedo.

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Eras,
quizá no donde todo empezaba
pero sí donde yo todo acababa.

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Cada día que pasa estás un poquito más lejos…
Cada día que pasa yo estoy un poquito más cerca.

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La incomunicación te hace estar a cientos de miles de kilómetros
aunque estés compartiendo el mismo sofá.

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No ver tus ojos,
tu mirada,
esa cara,
hace que te eche de menos,
muy de menos…
y mucho de más.

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Es difícil y doloroso, quedarse en ese lugar que ya no sientes tuyo.

martes, 14 de julio de 2020

Dramón González

Tengo una sensación inerte.
Que no late, no encuentra atisbo de vida.
Es como un rasguño en el alma, que no pica, que no escuece.
Así que ni me molesto en soplar.
Bajo mi piel está todo lo que no sé decir y no necesita aire que respirar para seguir ahí,
como a escondidas.
Y tampoco cicatriza.
Sigo huérfana de palabras y empiezo mis poemas, con cero confianza.
Pero lo intento, porque nunca me ha costado tanto expresarme como ahora.
Mis andares son pesares.
Y ya no sólo arrastro mis pies...
arrastro las palabras como quien barre en casa y lo mete todo bajo la alfombra.
Empiezo a acumular frases inconexas, sentimientos, cosas que decir…
como si después fuese a hacer algo con ellas.
Pero no es así.
No hago nada.
Y me propongo olvidarme de todas las dudas, de los lunes y los martes.
Y de todas esas noches que se me atascan…
pero tampoco lo consigo.
Y van pasando los días mientras que yo estoy estática.
Y siento un vértigo horizontal cada vez que me pongo de pie…
que me aturde, me incomoda y me molesta.
Soy totalmente activa dentro de mi pasividad.
Y tanta tranquilidad e indiferencia me supera, es más, me bloquea.
Me calcé esta mañana un par de zapatos nuevos y ese fue mi paso por el día, andar pisándolo.
Y ahora que me descalcé y ando así por la casa, sin nada,
elevo los pies como en un ejercicio más mental que físico, me siento en esta butaca y busco el equilibrio entre mis andares, mis pesares y mis palabras.
Hay un antes y un después de todo esto y volver a lo anterior ya no es posible.
Y sigo buscando el camino que me lleve de nuevo a casa, aunque es como una carrera de obstáculos y todo me cuesta, como mínimo, tres veces más que antes.
Hay un nuevo inquilino en mi vida, el miedo.
Es traicionero, no lo ves venir y no sé qué hacer con él, yo que nunca lo he tenido.
Me quedo pensando en todas las posibilidades y no me gusta donde me llevan.
¡¡Puto miedo. Nos cuida, sí, pero a qué precio!!.



Niña,
las cosas 
no pueden ser 
lo que esperas,
porque ya
son lo que son.

(Retratos de lo invisible)

martes, 7 de julio de 2020

Ya no importa

Ya no importa lo que pasó
qué sucedió
o cómo sucedió
ni si aquello nos cambió.

Ya no importa si pasó
qué hicimos
o cómo lo hicimos
ni si ya se olvidó.

Ya no importa
si fue o no fue
si pudo o no ser.

Ni siquiera
importa ya
si existió alguna vez.

domingo, 5 de julio de 2020

Mínimas #10 (sobre el desamor)

Puedes hacer lo que quieras…
que yo seguiré haciendo lo que me dé la gana.

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Espero que algún día,
quizá cuando menos lo esperes,
te tropieces con mi ausencia y que te duela.

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Te quité la importancia,
te quité el mérito,
te quité la pena y el arrepentimiento.

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Ya no le temo a tu desconcierto.
Desordenada.
Me puse a mi misma en el lugar que merecía…
aquel que por derecho, me tocaba.

Confundida y dispuesta en marcha.

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Todo lo que perdí contigo.
Dime...
¿se perdió también en ti?.

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Te lo dije de todas las formas posibles,
en todas nuestras lenguas.
No supiste comprender,
no quisiste ni intentarlo.

Yo me prefiero muda.
Si tu te prefieres sorda y ciega,
ese es tu problema.

A estas alturas de la vida,
a mi,
ya no me apetece...
aprender más idiomas.

viernes, 3 de julio de 2020

Hoy quisiera

Hoy quisiera escribir mil versos.
Encontrar en la poesía todo aquello que me falta.

Hoy quisiera recitarte esos mil versos al oído
y darme cuenta como se eriza tu piel al escucharme.

Hoy quisiera decirte las cosas de mil miradas distintas
para que solo tú me entiendas.

Hoy quisiera recostarme en tu pecho y anidar en tu clavícula,
absorber ese espacio que respiras y que no es de nadie…
y hacerte el boca a boca si veo que te falta el aire.

Hoy quisiera detener(nos) en el tiempo,
volver a tener aquella sensación de falta de prisa,
acompañar al segundero en su tic tac perpetuo
y encontrarte a ti, siempre en movimiento.

Hoy quisiera encontrarme contigo en esta desdicha
y tachar tu nombre con alevosía…
de mi lista de cosas inacabadas,
hasta romper el papel por una fuerza desmedida
como si el papel tuviese la culpa.
Incluso tachar el mío de esa otra lista de cosas pendientes…
porque no hay nada tan triste como sentirse perdida, olvidada dentro de una misma.

Hoy quisiera dejar de buscar(te),
dejar de encontrar(te),
de traer(te) a mi memoria,
tan solo un instante.

Hoy quisiera leerte entre líneas,
adivinar todos los mensajes ocultos,
descifrar cada una de las sonrisas que no me has llegado a mostrar
o descubrirte mirándome como si fuese la mujer más bonita del mundo.
Como cuando te leí parte de aquel libro que tú no terminaste
y que a mí tanto me sigue gustando…
“es importante ver con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.

Hoy quisiera escribir un poema y parece que lo he conseguido.
Quizá no es todo tan malo como creía.

martes, 30 de junio de 2020

30 de Junio

Celebro todos mis Abriles y todos tus Junios, todos mis Julios y todos tus Agostos...
porque entre la vida y la muerte apenas hay unos meses...
Y yo sigo aquí, para poder contarlo(s).
Deberás esperar un poquito más para que te vaya a visitar.
Estés donde estés… que estés bien.