No busques poesía tradicional en este blog. Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir.

martes, 26 de mayo de 2009

Eva




Empiezo a escribir, así, de buenas, de entrada, con buen pie, con una sonrisa de oreja a oreja que contagia hasta al más triste.
Es lo que tienes, es lo que me das, risas y más risas, cariño y más cariño.
Desde aquel primer día, hasta este ultimo hoy.
5 años, de constantes vivencias, de apoyo libre, de dejar hacer, de no criticar y aconsejar, 5 años en que nos hemos sentido, en más de una ocasión, como bichos raros que son diferentes en un mundo extraño, un mundo que a veces no goza de nuestros valores, un mundo en el que a veces no encajamos, pero del que no podemos ni queremos salir, porque así somos, así sentimos, así nos mostramos y así entendemos nuestro estilo de vida….y en el fondo, nos gusta.
Eso es lo mejor, que vivimos y sentimos de una forma especial, ni mejor ni peor que las demás. Diferente. Si. Pero también única.

Me gusta cuando apareces entre la gente, con tu cara de bicho, me gusta porque yo te veo mucho antes de que tú me veas a mi, y me arrancas sonrisas a escondidas, solo con verte venir.
Eso es algo, que poca gente consigue.
Beneplácito constante a tus hechos, a tus maneras, a tus idas y venidas, a tu manera de entender la vida, porque de alguna manera, creo que es muy parecida a la mía.
Y cuando no lo es, te lo digo, sin más, es así de simple.
Y es mágico, poder hablar sin tapujos, sin mentiras, sin disfraces, sin ataduras.
Sin pensar en si queda bien o queda mal. Las cosas se dicen, tal cual.
Y siempre es bueno escuchar, cuando la persona que habla, lo hace con ternura.
Haya o no diferencia de edad, que más da.

Me gustan tus consejos, me gustan tus charlas, me gustan tus risas, me gustan tus miradas, esas que quizás solo tu y yo entendemos, pero es que realmente esa es la chispa que tienes y es la chispa que me enciende, que me da energía, que me da calor, que me da cuerda, que me da alas…y que me hace pensar en ti, como una buena y gran amiga.

Amistad que durante estos 5 años, se ha ido asentando, ahora mucho, ahora poco, cuando nos da nos da…eso es cierto, aunque reconozco que con esta madurez lentamente madurada, te has convertido en un pilar.
Un pilar que aguanta toda mi estructura, fuerte, inmovible.
Pilar que no interrumpe el paso, ni el camino, y que además, le da belleza a los paisajes que diviso.
Belleza que en ocasiones, se volvió gris, incluso ciega, porque la vida es así, nos hace caer para luego levantarnos. Malos ratos, malos días, malos meses, si…pero al final, todo vuelve a su calma y a su normalidad.
Personas que se van para no volver jamás, personas que se van y vuelven sin ser llamadas, personas que intentan hundirnos y que no lo consiguen, por suerte.
Personas que pasan sin más y que por lo tanto, también olvidamos sin más, personas queridas, incluso personas odiadas, aunque el odio ni a ti ni a mi, nos funciona, no sabemos, no queremos, pasando pagina nos resulta mas fácil, mas sencillo…tantas y tantas personas, que encienden y apagan nuestras vidas…
A su antojo. Aunque el control remoto lo tenemos en nuestras manos, y la paciencia también. Eso siempre.
Paciencia que en ocasiones deberíamos revisar, no dar tanta cancha a quien no lo merece, porque la gente es como es, no cambia…por mucho empeño que pongamos nosotras.
Ser cabezotas no nos da muy buen resultado, como has podido ver, durante estos años.
Pero así somos.
Las salvadoras del mundo.
Eva, cariño: ¿aprenderemos algún día?
Dime que si…
En estos años, he podido contar contigo, en lo bueno, en lo malo, y jamás te he dado las gracias.
Lo siento.
Te agradezco de corazón tu fiel apoyo, tu cariño constante, tu humor electrizante, tu amistad en su mas puro significado.

Eres especial, eres única, eres tan Eva, que tu nombre lo dice todo por ti, pocas letras, pero mucha materia, sin descripciones posibles que alcancen a etiquetarte…
Es sorprendente, que tres letras signifiquen tanto.
Pero así es y así te lo digo.
Como siempre.
No me tengas en cuenta, si hubo silencio durante todo este tiempo, a veces peco de demasiada confianza y pienso que hay cosas que se saben y que no hace falta decir.
Me equivoco. Lo sé.
Pero siempre hay tiempo para remendar esos detalles.
Pequeños detalles que tú haces grandes.
Pequeña gran amiga.
Te quiero.

sábado, 23 de mayo de 2009

Marioneta

Marioneta de tus besos.
Marioneta de tu cuerpo.
Marioneta del viento a contratiempo…
Que deja la corriente de tu caminar.

Pasos que te llevan.
Pasos que te traen.
Por suerte, una y mil veces, hasta este, mi lugar.

Curvas divinas, perfectas, con principio, sin final.

Te puedo empezar y no te puedo acabar.

Marioneta me siento.
Marioneta soy…

Y que poco me importa, seguirte por detrás.
Sea un paso, sean dos.
Hasta cien, podríamos contar.
Hasta cien, podríamos andar.

Mientras, corazón, anda por la sombra.
Y para de vez en cuando...
Por que así me regalas de nuevo un arranque.
Porque mientras tú andes, a mí, nadie… podrá pararme.

Marioneta fui, marioneta soy, marioneta seguiré siendo.

Besos

Silencio.
Alientos.
Respiración tosca.
En juego dos bocas.
La tuya y la mía.
Ambas tercas.
Se buscan.
Sin mapa.
Sin brújula.
Llegando a su meta.
Con destino y horizonte.
Besarse.
Encontrarse.
Sin espacios.
Sin retoques.
Lucha de lenguas a un solo asalto.
Pulso muscular sin ganador final.
Lenguas húmedas, en constante movimiento.
Puja de titanes con hambre.
Dispuestas a devorarse.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Insomnio

Imprudencias, despropósitos…incongruencias.
Desmantelé la cabeza y la dejé vacía de tanto pensar.
Cabeza hueca.
Corazón de mudanza.
Cuerpo inestable, que anda de aquí para allá, sin saber dónde va.
Horas robadas al sueño, en que en la más absoluta oscuridad, me desprendo de los sueños que aún no he soñado y me pongo la cordura por montera.
Vueltas y más vueltas, recorriendo la cama, de punta a punta.
Frío. Calor.
Frío. Calor.
Sin querer pensar, pienso.
Sin querer sentir, siento.
Sin poder llorar porque no puedo.
Lo intento.
Quizás debería pensar en lágrimas y así soñaría con ellas.
Necesito una descarga.
Necesito un alivio.
Que no llega.
Pero no desespero.
Espero.
Pasan los minutos.
Las horas.
Y no duermo.
Se acerca la hora de levantarme de nuevo.
Y siento que muero.
Cansada.
Agotada.
Extenuada.
Salió el sol, pero deseo que se ponga, cuanto antes mejor.
Sin más.
Porque mi noche fue corta y mi mañana demasiado larga.
Poniendo buena cara, cuando mi instinto animal desea morder.
Morder al sin sentido de aquellas personas que presumen de algo que no tienen.
Humildad.
Cuando no hay, no hay.
Ya se puede buscar…
Deseando volver a casa, para no escuchar nada, y no forzar sonrisas que se notan que lo son.
Apariencias que odio.
Silencios que detesto.
Si pudiese decir todo lo que tengo que decir, más de uno callaría.
Bofetadas lloverían.
Con la mano abierta de par en par.
Que a gusto me quedaría.
También podría intentar soñarlo, quizás así conseguiría desquitarme de esta sensación de traición por no defender a quién lo merece.
Se entiende.
Mi pan de cada día está en juego.
Así que callo.
Me muerdo la lengua.
Y con mi más absoluta parsimonia, decido opinar de la manera más neutral.
Aunque como dicen, con la cara pago.
No puedo evitarlo.
El espejo de mi alma, hoy anda por mi cama.
Reproches.
Enfados.
Vuelvo a enfadarme.
Y me re-enfado.
Estados de ánimo que hoy andan revueltos, dispuestos a encararse con cualquiera que se ponga delante.
Estados que entrarían en guerra, aún sabiendo que la batalla ya se perdió antes.
Buen dicho el que dice, ver, oír y callar.
Aunque no siempre puedo lograrlo.
Si aún no queriendo ver, miro.
Si aún no queriendo oír, escucho.
Si aún no queriendo callar, callo.
Boca cosida con puntadas cortas.
Que ganas tengo de gritar alto, traspasar barreras, romper cristales.
Tengo sueño, mucho sueño.
Cansancio.
Debería acostarme…
Debería…hacer tantas cosas que no hago.
…

jueves, 14 de mayo de 2009

Paseo encendido

Paseo encendido.
Llamaradas extinguidas en mi interior.
Comienzo a andar, a pesar de la pereza.
No puedo, no quiero parar.
Necesito huir aún no sé muy bien del qué, del quién, del cómo, pero necesito huir.
Pasos acelerados, enfrentados, enfadados.
Dejo atrás todo aquello que no me sirve.
Paseo sin carga.
Paseo encendido.
Necesito pensar, necesito aclararme.
No puedo llegar más tarde que mi propia sombra.
Pelea constante de impulsos, de saltos, de emociones, de brincos.
Camino lineal, sin sobresaltos.
No más que aquellos que llevo dentro.
Que me hacen parecer enfadada, sin estarlo.
Paisajes de mi ciudad, en la que me integro.
Cae la tarde, la luna acompaña.
El sol se esconde en esa playa desnuda, en la que ya no queda nadie.
Humedad constante, que eriza mi piel.
Sigo andando, despreocupada, pensando sin pensar en nada.
Cae la noche, cada vez más.
Se hace tarde, muy tarde.
Farolas encendidas.
Incandescentes.
Adquieren fuerza.
Es hora de volver.
Sola y tarde.
Sin acordarme de nadie, cuando voy solita por la calle.
Canto la canción.
Sonrío
¿Desolada estoy?
No.
Sonrío.
Paseo encendido.
Eso me hace andar conmigo.
Eso me hace andar camino.
Llegar a casa.
Mi destino.
Pensar, pensar, pensar…que debo hacer con mi ombligo.
Encontrar la paz, mi paz.
Pena.
Sonrío.
Encontrar en mis pasos algo que me mantenga en vilo.
Vilo que vigila mi descanso.
Y que de tanto vigilar, cae dormido.
Cierro la puerta.
Estoy en casa.
Hogar que me devuelve la calma.
Hogar al que siempre le doy la espalda al ir a buscar fuera, lo que ya tengo dentro.
Tranquilidad que descubro cuando oigo el sonido de las llaves.
Ese tintineo que me dice que ya tengo en mi poder todo lo que es mío.
¿Qué más quiero?
¿Qué más necesito?
¿Cómo hablar?
Salir corriendo…
Andar, andar, andar…
Dejarlo todo atrás.
Hasta mi siguiente paseo.
Encendido.