No busques poesía tradicional en este blog. Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir.

viernes, 8 de octubre de 2021

Tanatorio moments

El otro día escuché:

«En realidad mueres el día que muere la última persona que se acuerda de ti».

Y me quedé pensando un buen rato.

¿Si saqué algo en claro? Creo que sí.

Pero es que últimamente pienso mucho y me lío demasiado (también).

 

Pensamiento simple:

No sé cómo quiero que me recuerden cuando yo ya no esté, total…no me voy a enterar, así que me da igual.

 

Pensamiento menos simple:

Con lo buena que he sido durante toda mi vida, espero creo que alguien me llorará…

 

Pensamiento nivel ninja:

No te preocupes Laura, si al final, hagas lo que hagas, el día que te mueras, todo el mundo hablará bien de ti… aún no has ido a un entierro en el que se hable mal del muerto.

 


miércoles, 6 de octubre de 2021

Incendio 🔥

 
Hay palabras que «fuegan» a su antojo y lo prenden todo.
Mientras que, nosotras, vamos quemándonos muy poco a poco...


viernes, 1 de octubre de 2021

Si te vieras con mis ojos...

- ¿Qué te gusta de mí? – me has preguntado.
- Todo. – Te he respondido.
Pero te he mentido…

Hay una cosa que no me gusta de ti y es que no te gustes a ti misma.
Que no te valores lo suficiente.
 
Baja autoestima, le llaman…

viernes, 24 de septiembre de 2021

Filosofía barata

 
Soy SUPERbuena dando consejos que nunca me aplico.


 

¿Quieres uno…?

Son gratis.

 

viernes, 17 de septiembre de 2021

Por las ramas me voy


Lo importante pesa, por algo es importante. El pasado nos habla de vida, de que la hubo, aunque ahora puede que ya no. Acumulo minutos y no dejo de preguntarme en qué momento se fue todo a la mierda. Y me viene a la cabeza, una y otra vez, esa frase que tanto me gusta: «Éramos felices y no lo sabíamos». 

Me gustaría volver volver (así dos veces, que parece más) a la vida de antes o a ser la misma de entonces, pero creo que se me ha hecho tarde. Me justifico por ser diferente, cuando lo único que quiero es volver a ser la misma de siempre. Ya no me queda pasado. Tendré que hacer futuro (mañana empiezo, que hoy estoy cansada…) A esto se le llama procrastinar. Ayer éramos la mitad de algo. Hoy somos olvido. ¿Cuánto falta para llegar a la nada? 

He vivido en tres casas, pero he tenido un solo hogar. No soy nadie, pero me siento importante (quizá ese es el truco de mi felicidad). Mi sombra es cada vez más grande, intento que la sonrisa no sea menor (aunque no siempre lo consigo). Soy como un libro abierto, pero cerrado. Al menos últimamente… Esto ya es el no va más, pero ¿dónde vamos exactamente?, nunca lo he sabido… Tengo la sensación sutil pero persistente de estar fuera de lugar. Y por fin a esto le han puesto nombre, se llama monachopsis. 

Este menos siempre va a más y el más nunca suma, siempre resta. Sigo sumando con los dedos y olvidando todas las cuentas, hasta las pendientes… Llevo un par de noches de más con algún sueño de menos, por lo que me debo unos cuantos días y un buen puñado de sueños. Que ya me los cobraré cualquier día de estos. El último invierno, me ha durado dos veranos. Y ando buscándolos… Empiezo a pensar que tengo mala suerte y que esta mala racha está durando demasiado. Querer es más difícil de lo que pensaba, aunque no sé muy bien en qué pensaba… Quiero… la verdad es que tampoco sé lo que quiero. Pero sí sé lo que NO y eso ya es algo, digo yo. Regalé mi alma con tal de no verla más, eso dice mucho de mí. Más bien todo… 

Escribo para evitar ir al psicólogo. Pero si tengo que ir, voy. No tengo problema con eso… Cuando escribo me expreso de una manera y cuando hablo me expreso de otra. Y nada tienen que ver entre ellas. Ante la mala educación, no puedo estar callada. Aprenderé a tener la boca cerrada el día que los demás aprendan a no abrirla tanto. No necesito ni llevar la contraria ni tener que decir la última palabra para sentirme mejor, porque para llevarme la contraria no se me ocurre mejor persona que yo… que estoy tan llena de contradicciones que tengo hasta para regalar. No quiero discutir, no lo necesito. Ni quiero tener la razón, pero sí que me dejen hablar. Para hablar siempre estoy dispuesta, y lo puedo demostrar. Soy capaz de no decir nada aun sabiendo que tengo la razón. A esto se le llama autocontrol. 

Lo pienso todo dos veces y casi siempre en las dos me decanto por lo mismo. Soy de blancos o negros, y algún que otro gris… pero pocos, esa es la verdad. Soy muy decidida, pienso A, digo B y hago C. Y en los test, odio que haya opción D… ¡qué necesidad de liarla más…! ¿Para qué? Si debo elegir entre perder o destrozar elijo lo que creo que puedo soportar, que cada cual piense lo que quiera. 

Pongo el corazón sin nunca decir pero. Pero ya me he cansado. El cuerpo hace mucho que no lo pongo. El arte de quererse a una misma. Con un dedo hago lo que quiero. Prefiero no apuntar a otro sitio que no sea yo porque no me gusta juzgar. No soy quién para hacerlo. Siempre me falta algo. Un poquito más. Desconfío de quien dice tenerlo todo. Sigo buscando mi lugar, ese puto putísimo lugar. Creo que anda cerca… Siento que he perdido muchas más batallas de las que he ganado. Y también de estar al límite, de tener agotada la reserva de paciencia, de no tener el ánimo suficiente como para aparentar que todo me importa una mierda. Por suerte no es siempre, lo de sentirme así digo.

Cambio de tema como quien cambia de camisa, creo que ha quedado demostrado… Para no tener nada que decir, continuamente se me va de las manos. Se me calienta la boca, y lo que no es la boca. Adoro este tipo de textos en los que empiezas con una idea y terminas con otra. En los que no dices nada y lo dices todo. A los que no le pondría fin, pero no quiero aburrir…

¡Joder! Cómo echaba de menos esto de escribir…