No busques poesía tradicional en este blog. Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Cosas que pienso

Una de las normas del gimnasio debería ser la OBLIGATORIEDAD del uso de calzoncillos.

Por varios motivos:

1. Por más que lo intentes, ese músculo no levantará peso.
2. Daña la vista.
3. Te agradecería que no me miraras más.

Porque ya me he dado cuenta de que no llevas, de que "eso" apunta a todas partes (sin control alguno) y porque (créeme) no estoy coqueteando contigo.

Gracias.

lunes, 4 de marzo de 2019

Tú ven

Tú ven a hacerme feliz.
Que yo me iré contigo.
( I n c o n s c i e n t e )

domingo, 3 de marzo de 2019

Te miro y me insisto

Quiero seguir preguntándome el ¿porqué te quiero tanto?
para seguir llenándome de miles de respuestas.
Quiero que pienses que sin mi ya nada vale la pena,
para poder convencerte de todo lo contrario.
Quiero seguir echándote de menos,
esperando que algún día sea capaz de echarte de más.
Quiero que sigas adueñándote de mi rincón en el sofá,
si a mi me sigues dejando el mío en tu cama.
Quiero que me sigas dando un beso cuando te vas y no me entero,
porque se que me lo das aunque no me entere.
Quiero que el silencio siga marcando según qué momentos,
porque encuentro en tu sonrisa silenciosa la mejor de mis desgracias.
Quiero que no te rompas, si eso, desmontemo(no)s juntas las piezas y ya las recompondremos si alguna vez no encajan.
Quiero que ni nos falten ni nos sobren los te quiero ni los yo tampoco.
Quiero que sigan cayéndose(me) las palabras al teclado y que me siga costando la vida decirlas en voz alta.
Porque no quiero cambiar ni te quiero cambiar.
Te miro y me insisto.

viernes, 1 de marzo de 2019

Pragmatismo #11

Hay un mundo y después estás tu.
O sea, hay dos mundos ahí fuera.

Precintos

Me gustaría romper el precinto que parece que me envuelve.
Desenroscar la tapa que me encierra al vacío y ser capaz de abrirme al exterior y esnifar un poco de aire limpio.
Dar aliento a unas fosas nasales taponadas y ansiosas de algo parecido a la libertad.
Desprenderme de ese sufrimiento hermético, añejo y desabrido que se ha instalado por defecto y que ha hecho perpetuo un sabor agrio en mi boca con el que ahora me resulta difícil degustar cualquier otra cosa.
Tengo un pequeño rincón lúgubre en el corazón, donde he ido almacenando y apilando todas las dudas.
Hoy toca inventario, la noche será larga y pienso contar una a una todas esas dudas, que nadie me ha robado y pienso ponerlas en el mercado por si a alguien le interesan. Que no debería, pero una nunca  sabe.
Ya no puedo más con esa carga ni con el mal sabor de boca que me dejan.
Necesito respirar.
Necesito probar.