Dulce momento era,
ese que contigo estaba viviendo,
ese nuestro momento,
irrepetible en el tiempo,
ahora o nunca,
ahora y siempre.
Ese momento que nos hablaba,
que nos decía…
que quizá era el ultimo día que estábamos juntas,
que quizá era el primero para estar separadas.
Vive el minuto,
como si no hubiese un siguiente,
vive el día,
como si no hubiese un mañana,
porque quizá caeremos dormidas,
y dejaremos de enterarnos,
de que la noche acaba y empieza el día,
mientras todo gira,
y tu y yo,
parece que nos paramos.
Buenos días.
No busques poesía tradicional en este blog. Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir.
MIS COSITAS
martes, 26 de febrero de 2013
jueves, 17 de enero de 2013
Intentos.
Intentaba describir un momento,
una sensación,
escuchar en mi oído,
fino tu gemido…
esa respiración ansiosa,
que muestras cautelosa,
cuando poco a poco te vas quitando la ropa,
y parece que deprisa vas vistiendo el alma.
Intentaba describir un instante,
un sentimiento,
escuchar en mi cabeza,
como retumba mi voz aguda,
tiple y molestosa,
como me habla mientras mi boca te besa,
y me dialoga sin mediar palabra.
Pero describir con palabras,
el éter que desciende por mis piernas,
mientras mis neuronas etéreas,
divagan y sobrevuelan mis ideas,
es como enmudecer al querer decir te quiero,
o reír al querer decir lo siento.
una sensación,
escuchar en mi oído,
fino tu gemido…
esa respiración ansiosa,
que muestras cautelosa,
cuando poco a poco te vas quitando la ropa,
y parece que deprisa vas vistiendo el alma.
Intentaba describir un instante,
un sentimiento,
escuchar en mi cabeza,
como retumba mi voz aguda,
tiple y molestosa,
como me habla mientras mi boca te besa,
y me dialoga sin mediar palabra.
Pero describir con palabras,
el éter que desciende por mis piernas,
mientras mis neuronas etéreas,
divagan y sobrevuelan mis ideas,
es como enmudecer al querer decir te quiero,
o reír al querer decir lo siento.
martes, 4 de diciembre de 2012
Va (que ya va siendo hora)
Va,
dime algo…
que me haga creer de nuevo en ti…
que me haga ver…
que no posees muchas luces,
pero tampoco muchas sombras…
Va,
haz que confíe de nuevo en tu palabra,
que deje de pensar,
que mientes más que hablas…
que solo escuchas el eco que produce tu garganta,
que no te importa nada,
que en tu pena te escudas,
mientras lloras lágrimas falsas.
Va,
haz algo,
deja de estar ensimismada,
piensa por una vez las cosas,
que tu edad ya te delata.
Va,
venga…
que ya es hora de ponerle fin a esta patraña,
haz algo con tu vida,
que no te das cuenta y poco a poco se te escapa.
dime algo…
que me haga creer de nuevo en ti…
que me haga ver…
que no posees muchas luces,
pero tampoco muchas sombras…
Va,
haz que confíe de nuevo en tu palabra,
que deje de pensar,
que mientes más que hablas…
que solo escuchas el eco que produce tu garganta,
que no te importa nada,
que en tu pena te escudas,
mientras lloras lágrimas falsas.
Va,
haz algo,
deja de estar ensimismada,
piensa por una vez las cosas,
que tu edad ya te delata.
Va,
venga…
que ya es hora de ponerle fin a esta patraña,
haz algo con tu vida,
que no te das cuenta y poco a poco se te escapa.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Consciente
La línea divisoria la pones tu con la curva de tu boca.
Horizontes cercanos, paralelas en forma… cuerpos equidistantes.
Trazo una línea invisible que intento traspasar a diario.
Sintiendo que me dejo llevar hasta donde me quieras llevar.
Impones el nervio, alteras mis tiempos, desordenas mi independencia interpuesta.
Mi impulsiva soledad quiere que la acompañes, te pide a gritos que llenes sus silencios.
No se si soy consciente, al menos lo intento.
La consciencia esta a solo un paso de la locura.
¿y dime, que significa la palabra cordura?
Horizontes cercanos, paralelas en forma… cuerpos equidistantes.
Trazo una línea invisible que intento traspasar a diario.
Sintiendo que me dejo llevar hasta donde me quieras llevar.
Impones el nervio, alteras mis tiempos, desordenas mi independencia interpuesta.
Mi impulsiva soledad quiere que la acompañes, te pide a gritos que llenes sus silencios.
No se si soy consciente, al menos lo intento.
La consciencia esta a solo un paso de la locura.
¿y dime, que significa la palabra cordura?
lunes, 12 de noviembre de 2012
Reconozco
Reconozco,
que al verte llegar,
aflora en mi un cosquilleo,
una alegría innata,
un movimiento torpe,
una sonrisa exagerada,
con la que miro a otra parte,
mientras busco tu abrazo alterado,
con el que te invito a que pases,
con el que te invito a quedarte.
Reconozco,
que el abrazo que me das,
me cuesta despegar,
tu pecho del mío así sin más…
sin notar un dolor extremo,
como el de dos pieles pegadas con pegamento,
que se destrozan ensangrentadas al ser separadas.
Distinguir tu olor de ángel del de narciso,
en esa piel que tan bien huele,
es como intentar no mirar,
no respirar,
no tragar…
difícil,
imposible.
demasiado audaz.
Difícil romper los latidos,
de un corazón de cristal,
que cae en picado,
sobre un suelo de colchones,
mientras rebota,
sobre una cuerda tensada corta,
amarrada con alevosía,
a unas arterias espitosas,
que han dejado de coagular…
la sangre que no les pernocta.
Reconozco,
que al hablar de ti se me llena la boca,
que sonrío cuando no toca,
que pienso en ti a todas horas,
que a veces no llega el momento,
que siempre vuela cuando te quedas…
que vuelvo a pensar en ti,
a todas horas,
en si duermes o si despiertas,
en si descansas o en si sueñas,
que quiero y busco la destreza,
con la que dejarte fuera de juego,
sin arbitrio ni reglas…
con el único fin de que levantes bandera
o una simple ceja.
Reconozco,
que paso noches en vela,
esperando tus palabras,
esperando a que aparezcas,
así por sorpresa…
y sorprendida estaré cuando te vea,
incrédula ante esa belleza,
que haces bailar tan coqueta.
Reconozco,
que tengo que despegarme de ti,
en un arranque de cordura que no tengo,
con movimientos esquizofrénicos,
a veces cobardes,
otras violentos,
para no evidenciar demasiado,
lo que ya anda muy claro.
Reconozco,
reconozco…
que al verte llegar,
aflora en mi un cosquilleo,
una alegría innata,
un movimiento torpe,
una sonrisa exagerada,
con la que miro a otra parte,
mientras busco tu abrazo alterado,
con el que te invito a que pases,
con el que te invito a quedarte.
Reconozco,
que el abrazo que me das,
me cuesta despegar,
tu pecho del mío así sin más…
sin notar un dolor extremo,
como el de dos pieles pegadas con pegamento,
que se destrozan ensangrentadas al ser separadas.
Distinguir tu olor de ángel del de narciso,
en esa piel que tan bien huele,
es como intentar no mirar,
no respirar,
no tragar…
difícil,
imposible.
demasiado audaz.
Difícil romper los latidos,
de un corazón de cristal,
que cae en picado,
sobre un suelo de colchones,
mientras rebota,
sobre una cuerda tensada corta,
amarrada con alevosía,
a unas arterias espitosas,
que han dejado de coagular…
la sangre que no les pernocta.
Reconozco,
que al hablar de ti se me llena la boca,
que sonrío cuando no toca,
que pienso en ti a todas horas,
que a veces no llega el momento,
que siempre vuela cuando te quedas…
que vuelvo a pensar en ti,
a todas horas,
en si duermes o si despiertas,
en si descansas o en si sueñas,
que quiero y busco la destreza,
con la que dejarte fuera de juego,
sin arbitrio ni reglas…
con el único fin de que levantes bandera
o una simple ceja.
Reconozco,
que paso noches en vela,
esperando tus palabras,
esperando a que aparezcas,
así por sorpresa…
y sorprendida estaré cuando te vea,
incrédula ante esa belleza,
que haces bailar tan coqueta.
Reconozco,
que tengo que despegarme de ti,
en un arranque de cordura que no tengo,
con movimientos esquizofrénicos,
a veces cobardes,
otras violentos,
para no evidenciar demasiado,
lo que ya anda muy claro.
Reconozco,
reconozco…
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