No busques poesía tradicional en este blog. Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir.

lunes, 10 de mayo de 2010

Universos infinitos

Entre tu y yo, existe algo que nos une y separa…
Se llama cama.
Rincón exquisito,
donde me pierdo y me encuentro,
al filo de un precipicio…
Un balcón a la galaxia, a ras de cama.
Mientras sigo tumbada, mirando por la ventana.
Inmersa en mi abismo…
de preguntas, respuestas y palabras.

En cualquier momento… salto.
¡Cuidado!

No se si soy consciente, al menos lo intento.
La consciencia está a un solo paso de la locura.
¿y dime, que significa la palabra cordura?

Loca estoy si te digo que no, cuando quiero decir si.
A la cuerda vuelvo cuando te digo que me lo pidas de nuevo.

Debería atarte a ella…
O quizá yo…
¿Debería colgarme en ella?.

La cordura me queda grande, cuando resbalas en mi epicentro.
Mientras yo me hago diminuta entre las sabanas…
Por más que te estudie, no creo que llegue a aprenderte.
Aunque te dedique horas y horas de estudio…
Nunca se me dio bien hincar los codos.
Lo intentaré con las piernas.
Quizá tenga más suerte.
Esa que no me ha fallado contigo.

Acotando el espacio que te envuelve,
ese invisible que en tu nuca respira,
que rodea tu sien y te besa a escondidas…
Despierto torpe y tropiezo con tu sonrisa.
La línea divisoria la pones tú con la curva de tu boca.
De ahí no paso.
Ahí me quedo.
Ahí casi muero.

Horizontes cercanos, paralelas en forma… cuerpos equidistantes.
Tumbadas no caemos de precipicios…
Aunque tu grito final puede que sea mi gran y único abismo.

Olvidé que tiempo atrás sufrí de vértigo.
Pude curarme gracias a subir y bajar por tus pechos.
Pequeñas montañas quitamiedos…
que han puesto cura a mi enfermedad…
En la cima encuentré unos pezones,
donde pude agarrarme...y perder mis miedos...
antes del salto al vacío sin paracaídas...
que estoy viviendo estos días.

Espacio vetado al sin sentido
Trazo una línea invisible que intento traspasar a diario.
Medio loca, medio cuerda…
Ya no se lo que soy…
y apenas me importa…

Descubrí que de golpe… se pilotar aviones.
Y que puedo aterrizar sobre tu espalda…
No te duermas…
Te estoy pidiendo pista…

“Que empiece el viaje ya…
Infinita ingenuidad…
Ilusión centesimal…
Me creía tan capaz…
con mi cápsula de albal…”

Universos infinitos / Love of lesbian

martes, 4 de mayo de 2010

¿jugamos?

En susurros podrás
notar
mi piel
erizarse…

Mientras mis manos…
abarcan inconscientes,
un mundo de placeres.

No hay razón para asustarse
ni
motivo para bloquearse.

Fluye…
tu risa,
la mía…

Entre parábolas pasadas
que afirman mi creencia,
a lo que por fin
podría llamarse,
una historia normal.

Si la vida
nos sorprende
jugaremos a lo que sea,
a lo que venga…

La baraja se reparte a modos iguales.
Que aunque el palo no nos sea nuevo,
esta mano nos sabe diferente.

El as en la manga,
lo guardo,
por si acaso.
No para hacer trampas,
de eso yo no gasto…
Lo guardo,
por si el otro as de corazones
involuntariamente falla…
y
entre
partida y partida
se extravía entre las cartas.

Roba carta
y
de paso
también…
róbame miradas.

Que la partida
empieza
y
si quieres
no se acaba.


Me podría tirar un farol
decirte que llevo
las peores cartas…

Podría hacerte apostar
y
hacerte creer,
que vas a ganar.

Pero ni soy de trampas
ni de faroles…
juego con lo que tengo,
ni más ni menos,
y
aunque sé de antemano,
que con esta ronda,
mi partida está más que acabada,
prefiero no hacer muecas
y
aparentar que entre mis manos
anda inquieta
la mejor tirada…

Levanto ceja,
y con un par de narices
apuesto todo lo que tengo
y lo dejo sobre la mesa…

Que con este trío de ases…
el tuyo,
el mío,
y el que anda escondido
en la manga,
no hay nadie
que pueda presumir
de osadía
por ganarme…
sin yo dejarme.


jueves, 29 de abril de 2010

Sin esquemas

Podría bajo esquemas,
organizarme como de costumbre,
papeles en blanco
que llenan de palabras mi memoria…

Quizá la mente…
quizá…
el sistema,
que esta vez sin computar
suma y sigue sin recordar,
cuantas fueron
ni cuantas serán…
las veces
que llegue a alcanzar
eso que llaman
felicidad.

Por una vez en mi vida,
decidí no pensar,
decidí no darle vueltas
a lo que esta bien o mal,
decidí jugar,
sin más.

No tuve remordimientos,
no necesité respuestas a mis no preguntas,
porque ni tan siquiera me las cuestioné…
Decidí sobre la marcha,
en el preciso y justo momento,
guiada por la apetencia
de la simpleza de mi cuerpo.

Ese cuerpo que reumático
a temprana edad,
se oxidaba aún medicándose
contra su voluntad…
mientras el dolor era latente
a la vez
que visible…
en esa extraña enfermedad,
aún sin catalogar…
llamada…
Mal de amar.

Y desnudé la cabeza de velos,
desvestí también el cuerpo
y
desnuda
por completo,
lubriqué con aceite
las esquinas…
todos…
mis recovecos,
hasta conseguir
un funcionamiento casi perfecto…
de aquello que aprendí una vez
y que no olvidé con el tiempo.

Puesta a punto en tacto, gusto y sentido.
En alma, corazón y vida.
Motor en marcha,
en constante movimiento.
Y que sin hacer ruido,
me lleva a ti…
y me trae de vuelta
a mi…
sin pasar por otro sitio.

Caminos de ida
caminos de vuelta,
sin preguntas formuladas
que nazcan de la duda
quizá interpuesta
o
quizá existencial…
Por lo ya vivido
o
de lo que esta por llegar.

Tranquilidad.
Por fin,
tranquilidad.
Menuda extraña sensación esta…
que se ha acomodado en mi casa…
que como vestida de domingo,
en zapatillas y pijama
me habla entre susurros
y
me da los buenos días
casi
cada
mañana.

Podría decir mucho más
como también podría…
sentir mucho menos.

Pero de podrías,
he vaciado mi vida…
con intentos de avaricia,
con mucho de empeño,
solo quiero
llenarla
de infinitas alegrías.

Esas que me pide el cuerpo.
Esas que me ofrece la vida.
Esas que me das tú…
sin apenas esperar
y
sin pedir nada a cambiar.

Aun recuerdo mis palabras
diciendo “no es el momento”,
maldita bastarda
soy
y
me siento,
al recordar al rescatado recuerdo
de intentar negarme a mi misma
lo bueno,
por creer simplemente,
que no lo merezco.

lunes, 26 de abril de 2010

Pequeñas miradas

Cerré mis ojos.
Los apreté bien fuerte.
Primero la oscuridad.
Después formas borrosas.
Por último tú.
Me volaste la cabeza con tu pistola de sonrisas.
Mientras dormías, perdí tu mirada.
Anduve buscándola entre las sabanas y la encontré de nuevo, entre mis piernas.
Punto de salida.
Punto de llegada.
Miradas que se cruzan y se retan.
¿Quién ganará esta guerra?
En la que no existe bandera blanca…
Donde hay descanso para reponer fuerzas.
Pero no el suficiente para parecer un poco cuerdas…
En apenas cuatro metros cuadrados se pueden lidiar las mejores peleas.
¿Lo sabías?
Cara a cara, te quiero decir tantas cosas y acabo por no decirte nada...
Me miras, creo que entiendes lo que te digo sin llegar a pronunciar palabra.
Hoy todo lo demás es lo de menos.
Me robas impune el tiempo de ese reloj que no llevo…
Deberíamos dormir ¿no crees?

Creo que voy a empezar a romperme...

Anda, va, déjame dormir un poco…
Que venga, va, yo también te dejaré un ratito…



Fotografía: DANI

domingo, 25 de abril de 2010

Bizarra

Quería pedirte perdón.

Perdón por sentirme pequeña, a veces insignificante… y a veces grande, muy grande.
Por pensar más de la cuenta…

Por robarte las horas de sueño… y no dejarte descansar.
Por pasar la noche en silencio.

Por querer todos y cada uno de tus incontables besos.

Por molestarte a veces con el cuerpo.

Por olvidarme alguna vez de preguntarte ¿como estas? ¿Cómo fue tu día? ¿Cómo es tu vida?.
Por no dejarte hablar a veces y contarte, como estoy, como fue mi día y como es mi vida, sin que tú me lo preguntes.

Perdóname sin no te dije lo bonita que estabas, ni que tus piernas me producen vértigo, que tu mirada es deliciosa o que tu boca esta hecha para que yo la bese y de vez en cuando la calle…

Por desconocer el número de tus pecas.
Y recordar el número de tus pechos.

Perdóname por ser así, de esta manera, tan elocuente y a veces tan absurda.

Perdóname si queriéndote alegrar los oídos, a veces no pronuncio bien, a veces me atropello, a veces digo cosas sin sentido o imagino estampas dignas de pasar al olvido.

Perdóname por ser ridícula y además decirlo.
Por reconocerlo y además no importarme serlo.

Pero es que la mayor ridiculez empieza y acaba en mí.
Empieza en el sin sentido de mi vida antes de…
Y acaba en el sin sentir, después de…

Bloc Party - This modern love