miércoles, 1 de agosto de 2012

Imaginando.

Hoy estaba imaginando como sería nuestra vida si tu no te hubieses marchado.
Como hablaríamos, como nos reiríamos, cuando y dónde nos veríamos…
Como habrían cambiado las fechas importantes por otras compartidas.
Seguramente tendría fotos tuyas por toda la casa en vez de una detrás de una puerta.
Y no sé porque, pero no puedo tenerte a la vista, me dueles si veo tu imagen en cualquier parte.
Y me asombra ver lo bonito en lo que quedaste.
Porque mantienes uno a uno los rasgos, no te hiciste mayor, eres exactamente igual que lo eras hace seis años, mientras todos los demás vamos cambiando.
No puedo imaginarte con pelo blanco, ni más gordo ni más flaco, sin aquella barba que tanto me gustaba…
Tal cual eras, tal cual te recuerdo.
Siempre me ha fascinado el hecho de que cuando alguien se va, permanece siempre joven en el recuerdo de los que se quedan.
Hoy imaginaba tu apoyo, tu chiste fácil, tu risa mágica, hoy imaginaba tu empujón hasta casi caerme al suelo mientras seguro intentabas agarrarme para que no me cayera…
Y la única verdad, es que me faltas y que por más que lo intento, por más fuerte que aprieto los ojos, los dientes y los puños, nada cambia.
Pero me cuesta trabajo, mi sinsentido, ponerle orden a este algoritmo y encontrarle un resultado positivo que no interesado… a esta ecuación personal a la que me calculo.
A veces “nada” puede serlo “todo”.
Me he hecho mayor y a gatas ya no voy.
Mientras voy perdiendo esa inocencia que alguna vez fue solamente mía hasta que la entregué al mejor postor, sin carencia a noventa días.
Aquellos noventa días que tanto daño te hacían.
Y soy consciente que intentar mitigar el dolor que se aposenta en mi mientras hace metástasis alrededor de aquello a lo que llamamos corazón es como enfermar y no ir al medico por miedo a que te diga que te estás muriendo.
El monstruo nunca duerme, pero ya no me da miedo, ni tan siquiera me quita el sueño.
Ya no.
Mientras sigo diciendo aquello de que estés donde estés, que estés bien.
Algún día te iré a ver.

8 comentarios:

  1. uf, si que me has conmovido. Bello. y es verdad, los monstruos nunca duermen, pero qué, yo también estoy despierto.
    te sigo yo también y a veces, te digo, me especializo en dejarme atrapar ya sabes por quienes.

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  2. maravilloso...encantada como siempre.. :)

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  3. Molt bonic, alhora que trist. Molta força!

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  4. De casualidad te he conocido, pero me has impactado. Suerte

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  5. No se si me gustó más esta o la entrada anterior. Me han encantado.
    Definitivamente te sigo.
    Saludos

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  6. Laura, fantàstic com sempre, encara que una mica trist, però crec que ho entenc.
    Un petó.

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  7. Hay un dolor que es mas difícil de curar que el físico. Ese es el dolor que acaba con nosotros. No hay nada mas duro que la tristeza. Sentimos un vacío. Tienes que saber que cuando uno intenta descubrir cual es el dolor de los demás, a entenderlo, empieza a curar el suyo. Y aunque todo se ve diferente desde tan lejos..
    Te he visto subir a una montaña, a pié de un árbol mágico dónde flores en invierno mecen sus raíces descubriéndolo centenario. Y ahí inmóvil querías gritar a pleno pulmón un Te quiero que con el eco llegara a sonar más inmenso que el mismo cielo. Decir su nombre tan alto que sus seis letras apagaran el estruendo de un trueno. Perfilar el aire con frases que hace tiempo le escribiste y que ahora estallan en tu cuerpo. Palabras que no esquivan los vientos que lo nombran a tu lado, que caen a mares al llover y torpe resbalas del peldaño, ese que de nuevo subes para alcanzar el recuerdo que no quiere ser olvidado. Te he visto llorar, sin dejarte abrazar por no saber salir de unos besos que hoy no te puede dar. Te he visto ver en los ojos de un niño un gran hombre y entender que un reflejo se puede apresar. Y echando de menos piensas que “caminar sin ti, no es del todo andar”.
    Pd. Solo pido que tu "algún día" de la última frase quede todavía muy, muy lejos. Aquí [me] haces más falta.

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