No busques poesía tradicional en este blog. Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir.

martes, 24 de agosto de 2010

Alba

Exhalo suspiros,
silenciosos,
Mientras tu calmas mi infortuna.
Llegaste de la nada,
a ocupar un todo.

No quería sentir.
Y siento.
No quería pensarte.
Y pienso.
No quería extrañarte.
Y extraño.
No quería necesitarte.
Y necesito.

Nada quería.
Eso parecía.
Eso me decía.
Eso me convencía.

Intentaba negarme cualquier tipo de sentimiento.
Y ahora me doy cuenta, que cualquier tipo de negación carece del más mínimo sentido.

Nunca tuve miedo.
Sigo sin tenerlo.
Nunca quise explicaciones.
Sigo sin quererlas.
Nunca quise etiquetas.
Sigo sin ponerlas.

Costó entender la transparencia.
Costó sentirse bien con ella.
La paciencia nos dio ánimos,
quizá también alas.
Recuperando al compás,
la ilusión fracasada.
Recomponiendo y pegando de nuevo,
los mil y un trozos que desgarrados,
se esparcían por el suelo.

Con paciencia,
con esmero,
aposté por ti,
convencida,
sabía…
que contigo,
ganaría.

Yo que casi siempre me equivoco,
que vivo la mayoría de mis días,
en una realidad paralela,
sintiéndome cursi princesa,
en mi cuento inaudito,
sin vestidos,
recogiendo ciruelas del manzano,
en una carroza destartalada,
que nunca se convierte en otra cosa
y casi siempre descalza por no poder encontrar
aquel zapatito de cristal,
que pueda encajar en este gran pie que me hace andar.

Siempre quise ser grande.
Sin dejar de ser pequeña.

Siempre quise encontrar,
lo que hoy, tu me das.

No quiero un conmigo que sea sin ti.
Ni un sin ti que sea conmigo.
Me acostumbraste…
Me ilusionaste…
Me enamoraste…

Me siento tan feliz..
me felizitaste

miércoles, 28 de julio de 2010

Lucha de gigantes

Debilidad.
Síndromes.
Estado catatónico.
Catarsis.
Atracción…
Hace rato que no me besas, un mundo que no nos amamos…
Es que el mundo se reduce a unos minutos…
¿no lo entiendes?
Bárbara la tragedia.
Mi grito de guerra.
Lucha continua.
Sudando pieles, que resbalan.
Un beso aquí, un beso allá.
Ya sabes donde van las manos.
Únete a mi.
Mírame.
Seducción.
¿Puedo venir?
Allí voy.

miércoles, 7 de julio de 2010

Aquella mirada

Hubo algo en aquella mirada…
Algo que me hizo levitar un palmo sobre el suelo…
Como flotando sobre el mar… pisando el agua sin hundirme aún dejando caer el peso…
Aquella mirada fue diferente…
Sentí como una desnudez innata, un tacto entre pieles que ni siquiera se rozaban...
Semidesnuda ante tus ojos, dejé caer las pestañas…
Aquella mirada fue mágica…
Mirándonos, sin decirnos nada…
Las palabras se tornaron mudas, calladas…
Dialectos dispares exentos de entendimiento.
Que solo los entienden quienes quieren entenderlos.
Aquella mirada fue única…
Tuvo brillo, destellos de luz.
Parpadeo incesante…
Vislumbres tenues…
Frente a frente, a tan solo un par de palmos…
Espacios diáfanos…
Aire acotado que quiere ser inspirado… para después ser expulsado.
Suspiros de gracia.
Susurros afables entre dientes…
Benevolencia extrema.
Sin firma previa.
Aquella mirada fue especial…
Delicada, dulce, devota…
Pasional, fiable, cariñosa…
Indeleble ante el olvido…
De un olvido que no quiere olvidar.
Una sonrisa final.
Colofón al sentimiento.
Aquella mirada tuvo algo que por mas que lo intento…
No soy capaz de explicarlo.

miércoles, 30 de junio de 2010

30.06

Hoy podría ser un día cualquiera.
Y de alguna manera lo es.
Para todos, menos para mí.
Hay fechas señaladas sin querer, fechas de esas que marcan, que normalmente olvido… pero que en estos casos, en tu caso, soy incapaz de olvidar.
Están marcadas y son imposibles de borrar.
Hoy, amaneció y anochecerá igual que cada día…
De la misma forma.
Las horas quizá me pasarán lentas, porque las llenaré de memoria, de recuerdos, de algo parecido a melancolía.
Últimamente le doy vueltas a intentar saber que es lo que me pasa.
A veces me asusta esta frialdad.
Aunque frialdad tampoco sé si es la palabra correcta.
Es una mezcla entre conformismo, resignación, aceptación, un no poder cambiar las cosas que dejó de amargarme hace ya mucho tiempo y que ahora, me acecha con preguntas y me ataca a escondidas, cuando no puedo refugiarme en nada ni en nadie, haciéndome sentir calculadora, metódica, insensible y egoísta.
Hace un tiempo mi único deseo era poder pasar página.
Ahora tengo la sensación de haber ido tapando con parches algunos de mis males.
No estoy ni bien ni mal, ni mejor ni peor, no apaga mis días, solo los modifica.
Les da otro color, otro sabor, ni dulce ni salado, quizá un poco amargo.
Pero así es como he aprendido a vivir sin ti, empezando de cero un 25 de Agosto… día que también se acerca a mi calendario de fechas tristes a pasos agigantados… así es como he ido conociendo ese lado no tan amable de la vida de la que yo me creía exenta… así es como he podido levantarme y continuar con esto que se llama vida.
Casi dejé de escribirte, nunca de pensarte.
Pasaste de ser lo primero en que pensaba al despertarme… a lo segundo o lo tercero.
Yo no quería pero así fue.
Seguías y sigues con la misma importancia para mí… pero es como si hubieses pasado a un segundo plano.
Supongo que el tiempo hace que todo pase, se cure, se transforme… y da una normalidad a nuestros actos… aún sin nosotros ser muy conscientes de todos ellos.
Como pasa el tiempo de rápido, es aterrador, a veces me parece que fue ayer… y otras en cambio, me asusto al pensar que ya son cuatro los años, que volátiles marcharon.
Hoy soplaría las velas contigo, en una tarta imaginaria, repartiríamos los trozos y a ti te daría la mejor parte…
Simplemente porque es tu día.
Porque lo mereces.
Porque hoy serían 37, los besos, las primaveras, las velas…
Hoy te regalaría la vida entera, así como lo hago yo, muy mal envuelta.
Para que no te cueste empezar a usarla.
De buenas a primeras…



lunes, 28 de junio de 2010

Al respirar

Habitación a oscuras.
Despierto y no sé donde estoy.
Calma… siempre, de buena mañana.
Relativizando mis legañas.
Lavaré mi cara y dejarán de tener importancia.
Desperté cabizbaja, ensoñada y encontré tu mirada.
Tu sonrisa.
Tu carita hinchada.
Tus labios húmedos y tus besos sedientos.
Tu cálido cuerpo.
Mis dedos escalaban tus montañas.
Desde la cima se lanzaban al vacío.
Paracaídas lleno de ilusiones.
Cargado en mis espaldas.
Mochila de sonrisas suicidas.
Que quieren ser salvadas.
¿Nos hicimos el amor o el amor nos hizo?
No sé aún que pasó…
Tampoco necesito saberlo…
Me haré al cabo del día, mil preguntas estúpidas…
Y estúpida me seguiré sintiendo…
Sin hallar respuestas a unas preguntas que no me formulo.
Y que por lo tanto no me contesto.
Quiero un poco de todo y de todo, un poco.
Quiero tu sudor frío a mi lado, en la cama.
Mientras la humedad nos cala y nos obliga a temblar.
Buscándonos el mutuo calor, que se torna resbaladizo entre tus brazos.
Nos cambia el deseo, en un túnel de pecado.
Mientras los globos dejan de volar y caen en nuestras manos.
Para cambiarnos la voz sin cambiarnos las palabras.
Palabras que mudas, siempre callan.
Compensan las miradas, que vergonzosas se escapan.
Con piropos que empiezan a quedarse cortos.
Que se repiten una y otra vez.
Mientras se acercan las rebajas y a pares nos los regalamos.
Sin tachar antiguos precios.
Las tallas grandes, nos quedarán pequeñas.
Montones revueltos de halagos…
Que ni visten ni desvisten…
Por suerte, para tu desnudez…
Que está mucho mejor sin nada…
¿Sabes…?
Encontré la gran ganga.
Con paciencia.
Santa.
Y me fui, para echarte de menos…
Y en echándote de menos me quedo…
Solo necesito un beso más…
Para poder continuar.

Vetusta Morla - Al respirar