Niños que cruzaban en fila, seguían a un líder, gigante de gigantes, admiración constante…
Un dueño, de su perro… que hablaba al animal, como si este pudiera entenderlo… ¿Desquiciado?
Un perro adueñado, que saltaba sin parar, que hablaba ladrando.
¿Déspota?
Palomas picoteando manjares divinos, gratuitos.
Platos en el suelo. Sin vino.
Pájaros volando, con destinos migratorios.
Cielo abierto. Sin pagos.
Escuelas, parques, pisos, negocios.
Incesante goteo de gente olvidadiza que corre en busca de lo que anda falta.
Ancianos. Cansados.
Zapatos. Variedad infinita de estilos.
De colores y oscuros.
Laborables, deportivos, de estar por casa, de vestir, gastados, caros, de bazar barato.
Carritos de niños.
Carros de compra.
Llenos. Vacíos.
Que van o vienen, quien sabe.
Gente. Gente. Gente.
Relojes.
Unos obsesionados y otros inútiles.
Que ordenan y mandan.
Tiempo que pasa, que marca la pauta.
Autobuses llenos de gente.
Adolescentes modernos, que se creen que se comen el mundo y es el mundo, el que se los come a ellos.
También se comen, entre ellos.
Me quedo perpleja al ver esos besos.
Yo a esa edad no pensaba, en eso.
No quería. No podía. No sabía.
Sigo perpleja.
Desvío mi mirada sin saber donde plantarla.
Miro mis zapatos.
No pienso en nada.
Me enciendo un cigarro.
Humo para disipar más mis pensamientos.
Que ando en todo y no ando en nada.
Y así pasa mi mañana.
Sentada en un banco.
Sentada en un parque.
Jueves al sol.
Improvisado.
Love of lesbian - Un día en el parque
Escrito el 23 de Mayo del 2009