Ahora
tú
tienes la necesidad de hablar.
(Mira por dónde)
Porque…
ahora
a mi
(ya) no me apetece escuchar.
No busques poesía tradicional en este blog. Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir.
MIS COSITAS
miércoles, 13 de febrero de 2019
martes, 12 de febrero de 2019
Colorín colorado
No quiero un amor imposible, ni una historia interminable.
Tampoco quiero un cuento de princesas (dónde una de las dos acabe llorando y/o vomitando).
No quiero zapatos de cristal.
Ni tacón alto, porque no sé usarlo.
Me he hecho unos zapatos a medida porque mis pies bailan solos…casi a diario.
Y no quiero una princesa que no sepa bailar.
No quiero promesas, ni mentiras.
Ni moralejas.
No quiero algo perfecto, solo que sea fácil.
Porque si no es fácil al principio, ¿lo es al final?.
Los finales, los prefiero felices.
Y no, no me gustan las perdices.
Tampoco quiero un cuento de princesas (dónde una de las dos acabe llorando y/o vomitando).
No quiero zapatos de cristal.
Ni tacón alto, porque no sé usarlo.
Me he hecho unos zapatos a medida porque mis pies bailan solos…casi a diario.
Y no quiero una princesa que no sepa bailar.
No quiero promesas, ni mentiras.
Ni moralejas.
No quiero algo perfecto, solo que sea fácil.
Porque si no es fácil al principio, ¿lo es al final?.
Los finales, los prefiero felices.
Y no, no me gustan las perdices.
lunes, 11 de febrero de 2019
Nada de nada
Querer definir la perfección es un tanto complejo.
Porque quien es capaz de decidir qué es lo que está bien o lo que está mal.
Existe una línea fina que a menudo traspasamos y por la que es muy difícil caminar cual trapecista sobre una línea imaginaria y donde tampoco existe una red que nos proteja de una posible caída al suelo.
¿Correcto o incorrecto?
¿Quién decide?
Los valores, el respeto, la cordura, la educación, el saber quedar bien porque nos salga como algo innato, sin obligaciones.
Es como el saber pedir perdón, no todo el mundo sabe.
Es más, hay quien ni siquiera sabe que existe la posibilidad de pedirlo, como también hay quien cree que nunca necesitará pedirlo porque nunca se equivocará.
Que difícil me resulta (cada día más) el estar siempre pensando en que es lo correcto antes de hacerlo.
En lo ético, en lo moral.
Es agotador.
A menudo pienso en mis padres, en todas las cosas que me enseñaron de pequeña, cosas que en aquel entonces no entendía y me daban auténtica rabia.
Me aburrían.
Hoy recuerdo y sonrío.
Hoy recuerdo y añoro.
Y me sorprende cuando mi madre me dice, ¿Que ocurre hija? Al yo darle las gracias.
No ocurre nada mamá, nada es nada, nada de nada.
Y sigo siendo aquella niña que escondía secretos con miedo a que fuesen descubiertos.
Porque quien es capaz de decidir qué es lo que está bien o lo que está mal.
Existe una línea fina que a menudo traspasamos y por la que es muy difícil caminar cual trapecista sobre una línea imaginaria y donde tampoco existe una red que nos proteja de una posible caída al suelo.
¿Correcto o incorrecto?
¿Quién decide?
Los valores, el respeto, la cordura, la educación, el saber quedar bien porque nos salga como algo innato, sin obligaciones.
Es como el saber pedir perdón, no todo el mundo sabe.
Es más, hay quien ni siquiera sabe que existe la posibilidad de pedirlo, como también hay quien cree que nunca necesitará pedirlo porque nunca se equivocará.
Que difícil me resulta (cada día más) el estar siempre pensando en que es lo correcto antes de hacerlo.
En lo ético, en lo moral.
Es agotador.
A menudo pienso en mis padres, en todas las cosas que me enseñaron de pequeña, cosas que en aquel entonces no entendía y me daban auténtica rabia.
Me aburrían.
Hoy recuerdo y sonrío.
Hoy recuerdo y añoro.
Y me sorprende cuando mi madre me dice, ¿Que ocurre hija? Al yo darle las gracias.
No ocurre nada mamá, nada es nada, nada de nada.
Y sigo siendo aquella niña que escondía secretos con miedo a que fuesen descubiertos.
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viernes, 8 de febrero de 2019
jueves, 7 de febrero de 2019
Lento, por favor
En un mundo dónde se quiere pronto y se olvida rápido,
empiezo a entender por qué no encajo…
Para mí...
esto va de aprender a querer despacio y quizá no olvidar nunca.
Cuando todo va muy deprisa y la sinceridad parece que no sea importante,
es cuando yo tengo auténtico miedo a las personas que gritan su amor a los cuatro vientos, como ofertas en rebajas, donde se lo lleva el más rápido.
empiezo a entender por qué no encajo…
Para mí...
esto va de aprender a querer despacio y quizá no olvidar nunca.
Cuando todo va muy deprisa y la sinceridad parece que no sea importante,
es cuando yo tengo auténtico miedo a las personas que gritan su amor a los cuatro vientos, como ofertas en rebajas, donde se lo lleva el más rápido.
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