La encrucijada que me ocupa los días, no es otra sino esta.
Dejarse llevar o dejarse ir.
Hay quién se deja llevar por la corriente, por el viento cuando sopla fuerte, por la marea de gente…
Hay quien se dejar ir, sin darse cuenta, poco a poco, despacio… y se deja arrastrar hacia ningún lugar, lugar en el cual, uno no encuentra el sitio, su sitio, no lo hace suyo y todos necesitamos apropiarnos de algo, de un metro cuadrado que nos pertenezca, donde nadie nos pise, donde nadie se meta…
El no sé, no aclara, no soluciona, no despeja, desestabiliza, tambalea sobre una cuerda que no tensada anda demasiado floja…
La vida es si y es no.
El puede, solo dura un tiempo…
Un no sé, involuntariamente declina una negación.
Te mantiene en una ignorancia que pide tu atención y te da respuestas a esas preguntas que parecen no tener solución.
Así que como yo no quiero buscar respuestas a todas mis preguntas, porque son muchas, creo que lo mejor será afirmarme en mis propias negativas…
Porque normalmente lo que te viene de primeras, es lo más coherente.
Y nunca he sido cobarde, solo tenia que juzgarme para intentar ser más valiente.
Porque en ese dejarme llevar hacia ningún lugar solo encontraba un arrastre hacia ningún sitio.
Y ya no insisto en algo que no funciona solo.
A mi edad, ya no.
Y le pediremos a no se quién…. la paciencia, que a mi ya no me queda.
Para que me haga seguir por donde solo ella quiera.