Descubrí que hoy es viernes.
Sin darme cuenta durante todo el día… anduve como si fuese un lunes cualquiera.
Me calcé esta mañana un par de botas y ese fue mi paso por él, andar pisándolo.
Y ahora que me descalcé y ando así por la casa, sin nada… elevo los pies como en un ejercicio más mental que físico, me medio tumbo en mi butaca y busco el equilibrio entre mis andares y mis palabras.
Es viernes y los viernes son cortos.
Reduzco mi jornada laboral, agrando mi cansancio, amplio mis planes y limito mis preocupaciones.
Cuelgo las botas, cuelgo la maleta, cuelgo la chaqueta y cuelgo mis palabras.
Como cordones anudados entre sí, abrazados, emparejados.
Así siento mis sentidos, unidos.
Es viernes y los viernes casi siempre escribo.
No sé el porqué.
Tampoco le busco una explicación.
De todas maneras, la respuesta creo que no hará cambiar nada, ni en mi mundo ni en el de los demás… así que seguiré sin intentarlo. No todas las preguntas tienen respuestas.
De las respuestas a veces nacen nuevas preguntas, de las que tampoco encontraremos respuesta alguna… así que evitaré entrar en un bucle inútil que no me llevará a ninguna parte.
Escribo por placer, por puro y puto placer.
Las ideas se me amontonan y me empujan por detrás, como cuando en fila india hacemos cola como indios y esperamos nuestro turno.
Otras veces esas ideas, pierden la verticalidad y actúan como lo hacemos todos en un plan de emergencia, van por donde quieren, no respetan las normas de seguridad y evacúan por la primera salida de emergencia que encuentran.
Salvada yo, salvado todo el mundo.
Que egoístas nos volvemos cuando estamos solos.
Pero es la triste verdad.
En este rincón de mi casa, en este rincón de absurdas palabras, en este rincón de sueños casi rotos donde no existen silencios, me transformo en nada y me dedico a hacer el canelo… mientras irremediablemente va pasando el tiempo.
Expectante ante las teclas me voy sucediendo en un mundo inventado por mis manos en el que a veces no me entiendo ni yo. Pero que más da todo, lo importante al fin y al cabo es ser feliz.
Y en este momento, hace un momento y dentro de un momento, yo lo soy, lo he sido y lo voy a seguir siendo.
No voy a pedir otra cosa, más que seguir disfrutando de este viernes que felizmente llega a su fin.