No busques poesía tradicional en este blog. Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir.

martes, 23 de marzo de 2010

He dicho que no

No quiero llorar, no quiero llorar, no quiero llorar, no quiero llorar.
No quiero llorar, no quiero llorar, no quiero llorar, no quiero llorar.

No voy a llorar, no voy a llorar, no voy a llorar, no voy a llorar.
No voy a llorar, no voy a llorar, no voy a llorar, no voy a llorar.

                                    Y no he llorado.

                                                                                     Bueno…
                                                                              solo un poco.

domingo, 21 de marzo de 2010

Esta boca

Esta boca, que en silencio rota, se habla a si misma hasta entender las cosas.
Esta boca que a veces enmudece, se ensimisma y me hace compañía.
Esta boca que autista, me encierra callada en mi propio mundo y silencio.
Esta boca que … como la tuya, cerrada, ni dice ni habla nada.
Porque tu no querías y sigues no queriendo.
Y yo no quería pero me sigo mintiendo.
Esta boca que acompaña miradas, creyendo administrarlas.
Esta boca que a veces se muerde a si misma, por tener ya la lengua destrozada.
Esta boca que de vez en cuando duerme, sintiéndose relajada.
Esta boca que además de hablar, aprendió con el tiempo a escuchar.
Esta boca que a veces no habla pero que para ti, siempre está llena de buenas palabras.
Esta boca que necesita decirte lo que siente y que cobarde y muda, calla.
Esta boca que quiere, pero cree que no debe.
Esta boca que podría hablar más alto, pero nunca más claro.
Esta boca que siempre quiere besarte, pobre… sin tregua y terca, lo intenta.
Tu picotéame cuando, donde y cuanto quieras.
Que yo me dejaré en todas ellas.
Esta boca que hoy habla entre líneas y que espera que cuando las leas, no te dejes ninguna.
Esta boca que hoy sin ti se acuesta, sin respuestas.
Con la sensación de haber dicho mucho más de lo que los dedos han escrito.
El resto me lo reservo para decírtelo cuando despiertes conmigo y entre sueños, nos usemos las bocas y a besos, nos desayunemos.

martes, 16 de marzo de 2010

Un defecto

- Dime una cosa que no te guste de mi.
- Eso es difícil.
- Dime una, sola una.
- No pienso jugar a eso.
- Pero ¿Por qué no?
- Pues porque no.
- Eres una aburrida.
- Lo que tu digas.
- Paso de ti.
- Yo también, como ves.
- Sabes que, que creo que no me lo dices porque no tengo ninguno.
- ¿Ah si? ¿Eso crees?
- Si.
- Deberías dejar de sentirte el ombligo del mundo y volverte un poco mas humilde.
- ¿Me estás llamando egoísta?.
- De mi boca no ha salido…
- Lo has insinuado.
- Pues mira, no.
  El único motivo por el que no te digo un defecto es que entre tantos, no se cual  escoger.
- Eres una estúpida.
- Y tu una egocéntrica.
- ¿Egocéntrica yo?
- Si, tu, tu, tu... Necesitas que te alegren los oídos constantemente.
- Eso no es verdad. Te estoy pidiendo un defecto, no una virtud.
- ¿Tu sabes eso de que hay reproches que alaban y elogios que desprecian?…
   el que rechaza elogios muestra su deseo de ser elogiado dos veces… y el que
   los pide a gritos manifiesta un alto desconocimiento de si mismo.
- ¿Y que me quieres decir con todo eso? Porque no estoy segura de haberlo entendido.
- Lo sé, lo que quiero decir es que tu solo escuchas lo que te interesa y siempre acabas
  negando lo que se te afirma.
- Eso no es verdad.
- ¡Lo ves!.
- ¿Qué?.
- Que ya lo estas haciendo otra vez.
- Yo no estoy haciendo nada… ¿me vas a decir un defecto o no?.
- Eres una cría.
- ¡ja! Habló la madura.
- Algo más que tú si que lo soy.
- ¿Ah si? Demuéstramelo.
- Ya te lo demostré. Me pedías un defecto y sin que te dieras cuenta, te escupí tres.
  ¿Contenta?
- No te soporto.
- ¿Sabes? a veces, yo tampoco…

domingo, 14 de marzo de 2010

Te he echado de menos hoy

Abre tanto tu boca para besarme que acabes notando un ligero dolor en tu mandíbula.
Cierra tus ojos al hacerlo.
Acaricia mi cara mientras lo haces.
Apriétame el cuerpo.
Abrázame fuerte… como si creyeras que me fuese a ir, que yo no me iré a ningún sitio.
Mírame… y demuéstrame una mirada impotente aunque no pronuncies palabra.
No te vayas, quédate conmigo… no haremos nada.
Si quieres lo único que hacemos, es hacer como que no sentimos nada.
Y nos engañamos en silencio y nos creemos nuestros propios cuentos.
Invéntate lo que quieras, que yo ya me he inventado lo nuestro.


       Los secretos - Te he echado de menos

sábado, 13 de marzo de 2010

Viernes

Descubrí que hoy es viernes.
Sin darme cuenta durante todo el día… anduve como si fuese un lunes cualquiera.
Me calcé esta mañana un par de botas y ese fue mi paso por él, andar pisándolo.
Y ahora que me descalcé y ando así por la casa, sin nada… elevo los pies como en un ejercicio más mental que físico, me medio tumbo en mi butaca y busco el equilibrio entre mis andares y mis palabras.
Es viernes y los viernes son cortos.
Reduzco mi jornada laboral, agrando mi cansancio, amplio mis planes y limito mis preocupaciones.
Cuelgo las botas, cuelgo la maleta, cuelgo la chaqueta y cuelgo mis palabras.
Como cordones anudados entre sí, abrazados, emparejados.
Así siento mis sentidos, unidos.
Es viernes y los viernes casi siempre escribo.
No sé el porqué.
Tampoco le busco una explicación.
De todas maneras, la respuesta creo que no hará cambiar nada, ni en mi mundo ni en el de los demás… así que seguiré sin intentarlo. No todas las preguntas tienen respuestas.
De las respuestas a veces nacen nuevas preguntas, de las que tampoco encontraremos respuesta alguna… así que evitaré entrar en un bucle inútil que no me llevará a ninguna parte.
Escribo por placer, por puro y puto placer.
Las ideas se me amontonan y me empujan por detrás, como cuando en fila india hacemos cola como indios y esperamos nuestro turno.
Otras veces esas ideas, pierden la verticalidad y actúan como lo hacemos todos en un plan de emergencia, van por donde quieren, no respetan las normas de seguridad y evacúan por la primera salida de emergencia que encuentran.
Salvada yo, salvado todo el mundo.
Que egoístas nos volvemos cuando estamos solos.
Pero es la triste verdad.
En este rincón de mi casa, en este rincón de absurdas palabras, en este rincón de sueños casi rotos donde no existen silencios, me transformo en nada y me dedico a hacer el canelo… mientras irremediablemente va pasando el tiempo.
Expectante ante las teclas me voy sucediendo en un mundo inventado por mis manos en el que a veces no me entiendo ni yo. Pero que más da todo, lo importante al fin y al cabo es ser feliz.
Y en este momento, hace un momento y dentro de un momento, yo lo soy, lo he sido y lo voy a seguir siendo.
No voy a pedir otra cosa, más que seguir disfrutando de este viernes que felizmente llega a su fin.