sábado, 24 de septiembre de 2011

Invierno

Se acerca el invierno, me vigila desde hace días.
Guarda en sus cajones la ropa sombría y el vaho en mi boca empaña el cristal por el que miro.
Un café, caliente.
Y un cigarro que consumo entre dientes, mientras juego a dibujar formas en el aire, aire que bien podría cortarse con un cuchillo.
En la calle el afilador, me saluda con la mano, mientras hace sonar su lija al son de una campana que avisa de que trabaja.
Suena metálico, con su moto de hojalata mientras nadie le hace caso.
Suena el teléfono, me avisa de que más allá de estas cuatro paredes, también hay vida.
Lo dejo sonar, perdí las ganas de hablar, es este un momento único, irrepetible…
De estar a gusto como nunca, o como siempre… no sé.
Me despisto sin parar, bucle de emociones que no encuentran final…
Anochece y solo una triste bombilla desvela mi casa.
Y no puedo dejar de pensar en ti…
Hace frío, mis pies buscan las zapatillas que perdí en algún sitio, rescato la manta de mama, esa que tardo años en hilvanar, la misma que siempre me tapa, que me protege, un escudo de lana, que no forja lanza, mientras me acurruco y me enredo, como si nada malo pudiese traspasarla.
Intentando olvidar lo que no me hace bien,
aunque a veces lograrlo, me parece imposible.
Intento encontrar un punto de equilibrio,
entre mi bien y mi mal,
entre tu y yo,
pero me resulta difícil, cuando se que no estás.
Y estos diablos internos,
que ven la luz ante tan magna oscuridad,
son el resultado de aprender del pasado,
aún no queriendo ver lo que a veces está tan claro.
Por saberme ignorante de la maldad de los demás y no llegar a conocer nunca la mía.
En el silencio de mi casa, en la soledad de esta pobre alma,
que inquieta intenta buscar algo que le dé calma.
Sentada aquí, en esta silla de cuatro patas, de espaldas a un abismo, abstraída, ausente, dejando que mi propia melancolía me ciegue y me absuelva de mi propio juicio.
Con la mirada dirigida a unos pies que me he aprendido de memoria y con los dedos en unas teclas que van solas.
Ganas de acostarme.

8 comentarios:

  1. Buenas noches Princesa...

    Besos acostados :)

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  2. Me encantaria saber que a estas horas de la mañana sigues aun en tu cama, acurrucando sueños bajo la manta de mamá, aunque si el dia ha decidido correr el riesgo de despertarte, lo hagas para darle luz a la mañana del domingo. Que sea un grandioso día!!!!! Un beso.

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  3. El invierno es así, tal y como lo cuentas. A veces es difícil hallar ese equilibrio...

    Besos.

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  4. y que te pueda dar siempre las buenas noches...

    A

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  5. maldito invierno y sus malditos diablos internos...

    ptns

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  6. Del invierno me quedo con los días de lluvia mientras estoy en casa viendo una buena peli y una buena manta, pero sobre todo con la mejor de las compañías...

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  7. entonces, la pregunta obligada es: ¿qué nos sucede?

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