martes, 30 de abril de 2019

Fragmentos de mi vida #4

(Conversación con mi madre)

Ahora tenéis de todo, ordenador, mp3, tablet, equipo de música, cámara de fotos...Cuando nosotros éramos jóvenes no teníamos ni televisión... lo único que teníamos era una "radio transistor"...
Ya, ¿Y cuánto tardasteis en tener al tete?
¡uy! A los tres meses de casarnos ya me quedé embarazada... ¿Porque?
jajajaja Por nada mamá, por nada....

lunes, 29 de abril de 2019

Todo depende

La vida es sí y es no.
El puede, solo dura un tiempo…
y la mayoría de las veces acaba siendo un no.
Un no sé, declina negación.
Me atrevería a decir,
que en todo lo negativo hay algo positivo.
Incluso también,
que en todo lo positivo hay algo negativo.
Como el vaso medio lleno o el vaso medio vacío.
Todo depende de como se mire.
Todo depende de que ojo mire.


Ilustración : Alfonso Casas



viernes, 26 de abril de 2019

CLARAmente

No hay ni un solo momento en el que no me apetezca verte.
Eso es lo que más me gusta.
Que compartiría contigo todos esos momentos pero no los compartimos.
Cuando la intención es lo que cuenta y la realidad es lo que suma.
Siempre me vienes bien, siempre le quedas bien a todos mis momentos y me gustaría que en vez de ser míos fueran nuestros.
(No sé si me habré explicado bien…)
Voy a intentarlo otra vez.
Qué el que piense en ti como la persona con la que compartir esos momentos…
es toda una declaración de intenciones para alguien tan independiente como yo.
¿Mejor?
Voy a intentarlo una tercera vez.
Que quiero estar y tener algo contigo.

(Y más clara, ya no puedo ser).



miércoles, 24 de abril de 2019

INTENSAmente

Tengo una teoría.
A veces hasta tengo dos.
Y alguna que otra vez hasta son opuestas.
Y no es que me contradiga, es que veo diferentes opciones para una misma cosa…
Es como cuando digo que no quiero hablar de un tema y a continuación me pongo a hablar del tema.
Podría decir que he dejado de ser tan cuadriculada como también podría decir que ya no tengo la misma paciencia.

La indecisión me produce aburrimiento.
El aburrimiento me produce hartazgo.
Y el hartazgo me produce indiferencia.

En las ultimas semanas, diferentes personas (tres para ser exacta) me han dicho que soy intensa.
(¿?).
Y si así me ven, es que así deberé ser.
Y no me importa.
Como dije en la última entrada, prefiero arder a sentir tristeza por dentro.
Es mejor arder en un solo segundo que aburrirse aunque solo sea por un minuto.
Y siempre llevo un mechero a mano porque no me gusta pedir fuego.
(Hay cosas que creo que es mejor no pedir…)

Y en los últimos días, he de reconocer que no solo despegó el avión que me llevo a Madrid, también despegué yo, dirección a todas partes.
Y no pude haber caído en mejor lugar, en todo el centro.
En mi kilómetro cero y desde ese punto, empezar a caminar.

Mi paso por Madrid, mis pasos por allí, han sido muchos y muy buenos.
"Todo está en los pies. El secreto está en el suelo que pisas, así que pisa fuerte" (que le decía a una amiga el otro día).
Y a veces vivir, es como una carrera, no se sabe ni dónde ni cuando está la meta…
Pero se llega. Y tanto que se llega.
Y no me importa el tiempo que tarde en cruzar la línea…
Porque no hay nadie que espere ni que quiera esperar… así que yo, con la calma que me caracteriza, apareceré cuando sea, sin prisas. 
(Y puede que hasta con las manos en los bolsillos).
O lo que es lo mismo, apareceré cuando me apetezca y quiera.
Eso si, con la sonrisa puesta.

Siempre he pensado que son dos las mochilas que en la espalda cargamos.
Una pesa y la otra no.
Las penas son como piedras.
Las alegrías como plumas.
Así que intento acumular grandes dosis de ligereza, personas, emociones, risas, abrazos, cariño, sentimientos, charlas y cervezas (muchas cervezas) para intentar contrarrestar la carga a la que someto a mi espalda.

Cosas. Pasan cosas.
Casi había tenía olvidado el sonido de mi risa.
Y aunque no me guste mucho su timbre, tampoco lo cambiaría.
Porque (mi risa) es mía y últimamente me estoy hartando a reír y lo digo así en plan bruta, porque incluso a veces consigo que me duela la mandíbula al hacerlo.
Quizá estuve demasiado tiempo seria…
Quizá fue la falta de práctica…
Pero da igual, me da igual…
es un dolor que me encanta, que no me molesta ni lo más mínimo y que quiero plantar fijo en mi cara.

Mi(s) teoría(s)…
Es dinámica.
Es pulsátil.
Una nada con la que se dice todo.

¿Qué si soy intensa?
Prueba(me) y verás.

sábado, 20 de abril de 2019

Fatigas del querer

Camino con mis botas llenas de lluvia intentando mantener un equilibrio que a veces se tambalea aunque yo no quiera. 
Fantaseo con la idea de quedarme atrapada en este lugar y de cómo sería mi vida si me quedara aquí para siempre...
Voy sorteando personas, paraguas, charcos... en el barrio en el que duermo hay muchos vagabundos a los que también tienes que ir sorteando para no hacerles daño.
Me recuerda al Born, a sus calles, a su mal olor, los letreros de neón ciegan cualquier vista y la mía no iba a ser menos, con las manos en los bolsillos (una en la cartera y la otra en el móvil) acelero mis pasos porque no las tengo todas conmigo...
Ruido, mucho ruido.
Nunca he sido miedosa quizá me he vuelto precavida.
Busco un lugar donde refugiarme del chaparrón que está cayendo y me doy cuenta que siempre he tenido afición por los antros de mala muerte donde la luz es escasa y dónde creo que nadie me ve por mucho que me miren.
Porque he descubierto que la gente mira pero que no ven nada y sonríen...
Que felices, qué caras más tristes.
Me gustaría saber que hay detrás de esas sonrisas tan apagadas, mientras creo que voy a empezar a romperme pero no me rompo...todavía no. Aún no.
Pero no me engañan, están tristes, están vacíos, están aburridos y es mejor arder que sentir tristeza por dentro y con prisas me levanto pago mi copa y comienzo una carrera de obstáculos hasta el hotel porque incomprensiblemente he empezado a echar de menos una habitación que no conozco pero en la que me encuentro muy a gusto...
En el hotel no se puede fumar... aunque he hecho buenas migas con el recepcionista y me ha dado permiso para fumar en la ventana, aún así he decidido bajar a la calle para que me diera un poco el aire y comprobar si había dejado de llover de una vez por todas.
Enfrente justo del portal hay un bar "fatigas del querer" mientras enciendo un cigarrillo compruebo que salen de él mujeres super bonitas, fuman también, así que mientras me machaco los pulmones me alegro la vista y me río a escondidas de alguna que otra conversación que oigo de refilón mientras observo la vida callejera...
Y entonces sale una mujer.
Una mujer de esas que te pueden enseñar un par de cosas que no sabes y se dirige hacia mí y me pide fuego y yo le doy todo el que tengo.
Y se lo fuma a mi lado, le debo haber dado confianza para hacerlo...
Me enciendo el segundo cigarro por aquello de no dejarla sola y hacerle compañía y por qué me ha salido la vena de caballero andante que creía tener escondida hasta ahora...
Me dice que está tomando algo con unas amigas pero que se está aburriendo y me pregunta que qué hago ahí y le digo que estoy de vacaciones y que necesitaba aire fresco y no respirar limpio porque había bajado a fumar.
Se ha despedido de mí y yo he vuelto a subir a mi habitación.
En la habitación tengo un escritorio de esos antiguos con muchos compartimentos, siempre quise tener uno y nunca me decidí a comprarlo... No sé por qué.
Luz tenue, música, papel y bolígrafo, me siento y empiezo a pensar en esta entrada...
Estoy como quería estar. Bien. Super bien.
Nada me falta.
He vuelto a fumar, esta vez en la ventana.


lunes, 15 de abril de 2019

Lo podría hasta jurar...

No intento dármelas de nada,
ni aparentar lo que no soy,
tienes posibilidad de elección,
nadie te obliga a tomar una decisión…
pero seguro,
si me esperas…
me vas a encontrar.
Y esto,
esto…
lo podría hasta jurar.

viernes, 12 de abril de 2019

Ya no sé como decírtelo...

Te habré dicho como unas mil veces que no me pongas esa cara.
¡Si, si… esa!
que no respondo…
(que te como).

martes, 9 de abril de 2019

Nota mental

Yo…
cada vez controlo menos.
Y
cada vez me gustas más.
Deberíamos querernos.
Y…
lo digo así,
en plural.
Porque hay ciertas cosas que una no puede hacer sola.
(o al menos, no las puede hacer igual).
Eso es,
ya lo tengo… .
Debería(s) añadir un -nos a todos mis verbos.
Qué fácil…
(es fácil).
Ahora entiendo cuando me dicen que soy pragmática…
relaciono las circunstancias con las personas que las causan.
Simple, sencillo y provechoso.
Lo bueno de ser siempre una misma es que nadie se te parece.

domingo, 7 de abril de 2019

Sideral

Te voy a contar un secreto,
acércate,
porque te lo diré bajito para que no se entere nadie.
Shhhhh
que voy…
presta atención…

Me gusta que esos planes que podrían ser un desastre no lo sean, que los planes llamen a otros planes pero sobre todo me gusta que los planes salgan bien.
Me encanta reír a carcajada limpia y a risa sucia.
Me gusta del poder de una mirada cuando parece que nadie te ve…
y que las miradas queden así, como desparramadas…
y sin saber muy bien donde acaban.
Me gusta del calor de un abrazo cuando se siente mucho frío.
O esa sensación que se tiene cuando se pisa el suelo sin pisarlo.
Me gusta el si.
Y me gusta el ya no.
Me gusta vivir porque nunca se muere del todo.
Me gusta sentirme protagonista de mi vida y un poquito pequeñito de la tuya.
Si se puede, me gusta ser el punto de quiebre de toda estructura.
Y reconstruir los cimientos con caricias y cemento.
Para que se queden mis manos ahí agarradas como de momento, como para un hasta siempre.
Me gusta tener un reloj parado en un mundo que nunca para.
Me gusta hacer presencia en tu cabeza y que de a ratitos, tu no estés presente en la mía.
Vente que me iré contigo.
(In)consciente.
Vente que me voy conmigo.*
(In)fielmente.
Que seas capaz de vaciarme los miedos y llenarme las ansias.
Que entre tanta sobra y tanta falta, nos hagamos un hueco y lo llenemos de ganas.
Me gusta meter las manos en los bolsillos y que éstos estén llenos.
Y el corazón, shhhhh...
¡ese!...
ese me gusta que esté vacío para que de vez en cuando me lo puedan llenar de cariño.
Y que esos días en los que todo esta desordenado,
que nosotras ayudemos a la causa…
nos quitemos la ropa amontonándola…
y nos amontonemos tu y yo, ya de paso.
Y si,
te desnudaría…
solo así,
dejarías de estar en mi lista de cosas pendientes.
Ahora si.
Ya si.
Me gusta ser contorsionista de experiencias y me gustaría ser equilibrista en tu cama, algún día.
Porque soy torpe con la vida pero no con las personas.
Y aprendí del equilibrio de los elefantes y te lo podría explicar, si me lo pidieras.
Llevo un año sin besarme con nadie, si quisieras, tu podrías ser la primera de ésta mi primera vez.
Porque casi he olvidado a que saben los besos pero no he olvidado como se besa de verdad.
Hay personas y PERSONAS.
y mundos y MUNDOS.
Y un MUNDO entre PERSONAS.
Y un mundo no tan grande entre TU y YO…
(si lo miras bien…)
Y pensarás que no eres la primera a la que le digo todo esto.
Y es verdad, no lo eres.
Pero eres la primera a la que se lo digo de verdad.
Tu, imagínate valiente…
que yo me imaginaré suicida.

Pero…
Shhhhh….
ya está bien de secretitos…
porque sólo tenía intención de contarte uno…
y esto...
esto se me ha vuelto a ir de las manos, joder.


  Ilustración :      Lyona   https://lyona.cat/


sábado, 6 de abril de 2019

Galáctica

La noche se hizo madrugada,
mientras la luz,
se iba colando poco a poco por la ventana.
Es un sábado con sabor a domingo,
tiene un ligero sabor a algo,
a algo tuyo…
desperezo mi alma,
mientras sonrío
y
me pongo en pie.

Una ducha, un café y la galaxia.
                                                                                                  
                                         

viernes, 5 de abril de 2019

Los colores de una sombra

A veces tengo la sensación de que alguien me sigue.
Siempre me quedo con la sensación de que nadie me alcanza.

miércoles, 3 de abril de 2019

(de)venir

Delimitada en tiempo y espacio,
absorbida por unas horas estáticas.
Principio de algo.
Final de todo.
Investigo…
Y averiguo de la lentitud de un minuto cada 60 segundos.
Quisiera medir el tiempo como medida de espacio.
Un tic tac que a ratos se vuelve elástico y me va restando poco a poco los minutos.
Cuando no se que hacer no hago nada.
Y me siento bien.
Nada es importante.
Y todo me importa.
No hay nadie.
No hay nada.
Y esa nada, lo es todo.
Y está llena de circunstancias,
recicladas, inservibles, desechadas…
Hoy no quiero que me molesten.
Ni siquiera tu.
Ni tan siquiera yo.
Cuando quieres desaparecer y no te importa ni el como ni el donde.
Yo cuando quiero desaparecer, me voy a casa.
Es lo mas lejos que se me ocurre…
Me encanta conocer gente.
Y volver a casa, sola.
Y esto no tiene pinta de cambiar (en breve).
Por nada en concreto,
por todo en especial.
He encontrado en mi, a alguien que respeto y quiero.
Y estoy disfrutando de eso.
Hoy, escribiría…
Escribiría tanto… que empezaría una novela y la terminaría.
En la librería que hay a tres calles de mi casa ya me llaman por mi nombre.
Y eso, me hace sonreír… es algo parecido a una chispita de felicidad super extraña.
Porque es una tontería, lo sé.
Pero me gusta.
Como cuando te escribe alguien que no esperas y surgen planes.
Eso también me gusta.
Mis ideas se amontonan, la pila de papeles es cada vez mayor, al igual que mi caos…
Hace un tiempo era capaz de hacer tres o cuatro cosas a la vez.
Ahora solo puedo centrarme en una sola y no por mucho tiempo.
Huyeron mis monstruos y me inventé otros.
Por aquello de no estar sola (del todo).
Organizo muy bien mi propio desorden.
Y cuando ordeno, me desordeno.
Pierdo la verticalidad y actúo como lo haríamos todos en un plan de emergencia, voy por donde quiero.
No respeto las normas de seguridad y evacuo por la primera puerta que encuentro.
Y no miro atrás,
sálvese quien pueda…
salvada yo…

Y me ha vuelto a pasar, me he vuelto a desviar…
(últimamente no se qué me pasa)

martes, 2 de abril de 2019

Ecos de un adiós

Aquel "quejío" ronco me transformó por un momento en alguien que no era.
Aquel NO (noo, nooo, noooo) de negación que tuve que transformar en un SÍ por obligación.
Jodiéndome a mi misma no sabes ni cuánto ni cómo.
Y aquellas lágrimas que no podía contener y que solo hacían que caer y caer...
inundándome por completo mientras yo iba achicando la tristeza como podía...
Recuerdo el sitio, el lugar exacto dónde recibí la noticia...
Ese rincón de nuestra casa donde aún te sigo viendo casi a diario...
pero donde no te puedo abrazar.
Un altar imaginario como también lo es "Montserrat"...
Espacios simbólicos donde aún guardo el sonido de tu risa,
como enlatada, que de vez en cuando destapo...
y donde el eco cada vez parece más lejano y ya, no retumba tanto.
¡Ay! ¡hermano!...
cuánto te extraño...
cuánto te amo...

                            a m o...
                                             a...
                                                    m...
                                                              o...
                                                                       ...                                                     

Ecos de un adiós,
que cada vez suena más lejano...
y no es por el olvido...
porque tu recuerdo (¡ay!) tu recuerdo,
ese siempre retumba fuerte en mis adentros.
Porque aunque me duelas, echándote de menos, aún te tengo.
Y teniéndote aún sin verte, te sigo queriendo.
Y vengo a verte cuando puedo,
a esta montaña tan mágica donde descansas.
Dónde me cuesta volver y de la que me cuesta marcharme...
eso debes saberlo...
A mi favor diré,
que siempre me cuesta,
pero siempre vuelvo...
creyendo inocente que me esperas...
que me ves llegar,
que te sientas a mi lado,
y juntos nos fumamos en una tarde...
esa vida que ya no te queda.                                   

lunes, 1 de abril de 2019

En paro

Páginas en blanco de una romántica en paro.