lunes, 30 de abril de 2012

Ansiosa

Me deslizo sigilosamente entre tus piernas,
silencios destinados a callarte la boca,
mientras respiras acelerada contagiándome tu ansiedad.

Esa ansiedad mediática,
que tolera la vergüenza al miedo escénico,
mientras te hace sentir insignificante,
ante unos ojos que solo son capaces,
de concentrarse en una sola cosa,
ignorando todo lo demás.

Entrar en ti,
en ese espacio húmedo que regalas,
mientras los dedos se van arrugando,
debido al charco en el que resbalas,
sea la hora que sea,
siempre idónea,
siempre dispuesta,
quedarme en ti,
no salir,
hasta que dejes de temblar
y empieces a respirar.

Pero ni en frío puedo olvidar,
como la humedad iba resbalando por tus piernas,
ni como me abrazas con ellas,
como lo hacen las serpientes con sus presas…
mientras habitamos los espacios,
el roce se hace intenso,
el calor nos invade y los fluidos se expanden.

Mientras pareces decirme:
no te muevas de aquí o me matas y si te mueves,
soy yo la que te mato.

martes, 3 de abril de 2012

Regreso.

Esperé a que se hiciese de noche, agazapada como una gata entre los coches, mientras caía la oscuridad.
Esperé el momento, mientras mordía con alevosía mis uñas.
Estaba escrito que algún día encontraría la recompensa al trabajo bien hecho.
El esfuerzo se mide con la satisfacción.
Provoca a tu intelecto y te sorprenderás.
Provoca a tus miedos y no huyas… quédate un rato más, a esperar a ver que pasa.
Vale la pena.
Aún hoy, sigo inflada como un globo, a punto de volar.
Enredada de nuevo.
Nos vamos leyendo.