lunes, 30 de enero de 2012

Aire

La encrucijada que me ocupa los días, no es otra sino esta.
Dejarse llevar o dejarse ir.
Hay quién se deja llevar por la corriente, por el viento cuando sopla fuerte, por la marea de gente…
Hay quien se dejar ir, sin darse cuenta, poco a poco, despacio… y se deja arrastrar hacia ningún lugar, lugar en el cual, uno no encuentra el sitio, su sitio, no lo hace suyo y todos necesitamos apropiarnos de algo, de un metro cuadrado que nos pertenezca, donde nadie nos pise, donde nadie se meta…
El no sé, no aclara, no soluciona, no despeja, desestabiliza, tambalea sobre una cuerda que no tensada anda demasiado floja…
La vida es si y es no.
El puede, solo dura un tiempo…
Un no sé, involuntariamente declina una negación.
Te mantiene en una ignorancia que pide tu atención y te da respuestas a esas preguntas que parecen no tener solución.
Así que como yo no quiero buscar respuestas a todas mis preguntas, porque son muchas, creo que lo mejor será afirmarme en mis propias negativas…
Porque normalmente lo que te viene de primeras, es lo más coherente.
Y nunca he sido cobarde, solo tenia que juzgarme para intentar ser más valiente.
Porque en ese dejarme llevar hacia ningún lugar solo encontraba un arrastre hacia ningún sitio.
Y ya no insisto en algo que no funciona solo.
A mi edad, ya no.
Y le pediremos a no se quién…. la paciencia, que a mi ya no me queda.
Para que me haga seguir por donde solo ella quiera.

lunes, 9 de enero de 2012

Suave

Y en silencio,
tu cuerpo me habla,
del fino tacto que acaricias,
del calor endemoniado que consumes,
de la maldita dulzura que regalas,
de la niñez que te robaron,
de la madurez que por fin has encontrado.

Y te busco a tientas en la cama,
por no recordar si te quedaste a mi lado,
y te busco desesperada,
bajo el nórdico, bajo las sábanas, bajo la cama.
Hasta que escucho tu respiración,
hasta que encuentro tu sonrisa,
hasta el buenos días corazón…
no soy yo.
No se quién soy.

E intento respirar tu intimidad,
una vez más,
ese olor tan tuyo,
que sabe tan bien,
ese olor que impregna la ropa,
el aire,
que empapa la piel,
que cala los huesos,
que me vuelve adicta…
sin querer.

Mientras me regalas un vaivén,
que viene y que va,
una danza que bailas suave,
mientras me pisas sin dañarme.

Y entro en ti sin hacer daño.
Sin ruido.
Despacio.

Intento inhabilitar ese espacio,
que tú y yo hemos creado,
queriendo ser la dueña,
de pequeños momentos,
de pequeños instantes,
para luego devolverte,
toda esa avaricia…
que creo haberte robado,
y que no es mía.

Llámame como quieras,
tú puedes hacerlo,
por ti…
me dejo…
por ti…
quiero…
porque…
hay miradas y MIRADAS,
y la tuya habla tanto…
que deberías aprender a estar callada.