miércoles, 23 de febrero de 2011

Ave de vuelo inerte

Romper el silencio no es más,
que romper los labios,
sin necesidad de sangrar.

Labios cortados,
resecos,
agrietados ante la escasez de agua,
por culpa de una saliva convertida en ácida que al ser tragada,
se vuelve corrosiva dentro de la garganta.

Ansias,
tras tus dedos,
impaciencia,
tras tus pasos.

La semana de sequía,
llega a su fin,
te encuentra,
bebe, se sacia de ti.

El cuerpo se eriza,
a escondidas,
no pide permiso,
mientras tirita.

Me acostumbro rápido al tacto,
ese que desprende tu piel,
mientras haces del frío calor,
derritiendo mi ser.

Hoy me amas como nunca antes lo hiciste,
hoy desvanezco como nunca antes pensé que pudiese llegar a hacerlo…
Hoy todo lo dicho, lo pensado, lo vivido,
es solo el principio…
de esa historia a la que llamamos nuestra,
esa que hace de mi,
lo que ahora mismo soy…
un ave de vuelo inerte,
que busca nido en tu corazón.