sábado, 25 de diciembre de 2010

Mil gracias

Eran otros tiempos, al menos para mi…
En el año 2006, exactamente en estas mismas fechas, inauguré PASACALLES…
Son cuatro los años ya, de este ir y venir por mis calles, de muchas cosas que decir y muchas otras que aún están por escribir, muchas las aventuras y alguna que otra desventura…
Cuatro años dan para mucho y lo que de algún modo empezó siendo un simple desahogo a terminado por convertirse en una terapia que ni el mejor de los psicólogos podría cobrarme.
Ya sois 100 los amigos que andáis conmigo, sin olvidar a todos aquellos que siempre me acompañáis a diario.
Me fascina, que el número de vuestros comentarios supere con creces los tres ceros y que las visitas a este humilde rincón ya supere los cuatro.
Hay algo en todo esto, que me dice que estoy haciendo las cosas bien y sobretodo que me da la fuerza suficiente y la ilusión necesaria para seguir haciéndolo por muchísimo más tiempo.
A todos, de corazón… mil gracias.

The New Raemon / Mil gracias

miércoles, 22 de diciembre de 2010

La mirada que interesa

Hay una mirada,
una de esas que te hago,
que tu dices que preparo…
y no te niego,
a veces lo hago,
otras en cambio…
natural te observa,
te traspasa y vuelve a mi,
sin apenas pronunciar palabra.
Interesante es que te des cuenta de que intento interesarte.
Y de que intentando interesarnos, no dejemos de mirarnos.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Durante la noche

Despierto,
incontables las veces,
durante la noche….
y en todas,
sigues ahí…
dulce y haciendo que duermes,
mientras respiras profundamente
y ni te mueves.

Despierto,
incontables las veces,
durante la noche…
incrédula por tu presencia,
temiendo que te evapores,
abriendo los ojos…
apretándolos fuerte,
obligándome de nuevo a dormir,
mientras se me escapan las sonrisas
y caigo de nuevo rendida.

Despierto,
incontables las veces,
durante la noche…
al robarte una caricia,
tropezando inconsciente con tu cuerpo,
a escondidas,
mientras tu no te das ni cuenta.

Despierto,
incontables las veces,
durante la noche…
me despierta el ruido,
de mis besos en tu nuca,
automáticos,
mi propio monólogo,
contra tu espalda,
mientras tu sigues sin mediar palabra.

Despierto,
incontables las veces,
durante la noche…
para ir comprobando,
que la luz va haciendo el día…
y me enfado al darme cuenta,
que en breve…
cada una, hará su vida…

Si pudiera parar el tiempo
y hacer que nuestras noches,
no tuvieran fin…
Si pudiera mantenernos,
en este equilibrio perfecto,
de líneas rectas,
que odian separarse…

Despierto,
incontables las veces,
durante la noche…
y tu, siempre…
sigues ahí…

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Armadura

No ver tus ojos,
tu mirada,
esa cara,
hace que te eche de menos,
muy de menos…
pero me hace sentir más segura,
dentro de mi armadura.

Armadura fría,
por la que no traspasan ni balas ni espadas,
rebotando en mi fachada color plata,
aquellas dichosas lanzas oxidadas que a veces me clavan,
cuando inocente me pongo el pijama.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Niña imantada

Echaba de menos tu cuerpo y sacié con mis dedos todos los recelos.

Elixir de ausencia, de todos estos días, en los que más de una vez me acordé de ti y no te pude tener, así, desnuda, sobre mi, escondida tras tu mirada, con muecas de gusto y dolor, de inevitable placer.

Haces que me corra como nadie, mientras sigo siendo nadie.

¿Por que volvemos una y otra vez a buscarnos como imanes?

Por que siempre vuelvo a desnudarte con la mirada, siendo lo primero que hago y en lo único en que me dejas pensar, mientras mueves el culo y coqueteas con descaro, sabiendo que juegas a ganar.

Me pones enferma y me recuperas en la cama, a base de friegas que enfrían mi espalda, con tus dedos clavados en mi sien, impidiéndome el vaivén hacia el lugar donde no estas tú.

Idiotas sin común, que se buscan el calor en noches de frío.

Mientras al día siguiente continúan sus vidas, intentando no recordar, sin preguntar porque después de tanta negación, por fin existió la noche, en que no hicieron caso al reloj y despertaron con el mismo sol.

El sexo contigo es tan explícito que después me haces buscar en las demás, lo que solo puedo tener contigo.

Contigo todo es distinto.
La cohesión es infinitamente nuestra, mientras fuera ya no existe mundo.
¿Quién dijo que sin tetas no hay paraíso?

El puro placer se sitúa en tus piernas, mientras yo pierdo la cabeza.
Tu piel erizada,
al paso de mi susurro,
hablándote bajito,
para que apenas puedas oírlo.

Tu cuerpo templado,
me contagia el frío,
ansias de amor,
deseo embrutecido,
cuerpos doloridos de sexo furtivo.

Me pueden las ganas,
participo,
verte así ya te lo dije,
me saca de quicio.
Exaspero mi punto,
ese gran punto.
Ese que hace que baile al ritmo y en un solo sentido.

Te busco desesperadamente, hasta el punto de llegar a encontrarte.

Como en una pelea de titanes.
Donde muerde el menos fuerte
y ruge el más cobarde.

Campo de batalla en forma de cama.
Donde tu, tumbada…
me sonríes…
y yo inconsciente…
me rindo.

Las manos en constante remojo,
el cuerpo en constante desnudo,
la mirada en constante movimiento
y el orgasmo en constante sollozo.

Me has hecho perder los papeles,
de la manera más elocuente,
contigo ya no hay máscaras, no hay disfraz.
Sabes, sé, sabemos, lo que hay.
Y no nos importa.

Me gusta sentirme tan bien…
si…
Me gustas así de bien…

No aprendí, deberías enseñarme.
Contigo aprendo lo innombrable.

Mientras callo y me vendo al diablo.
Mientras tú, pequeño ángel, te rindes ante mi, debilitándote.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Atada

Atada,
de pies y manos,
a tus pies y manos,
encadenada.

Mientras el ruido de cadenas,
se instala en mis adentros,
como esclava obligada
a realizar trabajos forzados,
con zapatos nuevos.

Atada,
a tu mirada,
a tu voz,
a tu risa,
a tu mano,
a tu oído,
que siempre me escuchaba…

Atada al viento,
a ese que pronuncia eco,
desde mi casa hasta la tuya,
con escaso retardo de tiempo.

Atada,
amordazada,
encadenada.

Luchando para escaparme,
solo intento salvarme,
salir y respirar aire,
para acabar volviendo,
con este estúpido síndrome,
de feliz secuestro.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Piel

Desnudas,
no existe ropa en el cuerpo,
ni en la mente,
no existe nada entre tu y yo,
que se interponga entre dientes.


Desnuda tu piel,
infinita piel que te viste,
cubriéndolo todo de forma cruel,
mientras yo te acaricio vilmente
y tu te dejas hacer.

Piel eterna,
piel con dueña,
piel que entregas,
mientras yo despojo también,
mis dos metros de tela.

Piel,
piel,
piel,
adorno excesivo,
complemento perfecto,
a las curvas que te rodean.

Muero de envidia.
Eres pura avaricia.

Constantes giros,
vueltas y más vueltas,
que te llaman al cielo,
sin moverte del suelo.

Con los roces que traes entre manos,
las constantes caricias,
los gemidos al dulce oído,
los besos jugosos
y la mirada perdida…

Dime que esperas de mi,
yo que ahora mismo nada poseo,
más que este orgasmo de infarto…
mientras pongo los ojos en blanco.

No mires, no me veas así…
sudada, desorientada,
con esta respiración extraña,
que no vuelve a su ritmo,
descontrolada.

Ven, bésame,
dame un poco de ternura.
Si, un poco más
y volvamos a empezar.

¿Y no me preguntes por qué?
Ya sabes porqué.

Y aprovechemos esta noche,
noche en la que no existe tiempo.
Donde no vale decir…
te eché de menos
y ni siquiera un te quiero.

Mientras nos miramos,
perdonándonos la vida,
mirada que solo tú entiendes,
mirada que solo yo callo,
mientras te busco de nuevo
en el más absoluto silencio.

Piel,
piel,
piel,
aún después de tanto tiempo.
Contigo siempre piel.