viernes, 4 de septiembre de 2009

Mis charlas con Dolores

Hoy he visto a Dolores.
He tocado el timbre, manteniéndolo pulsado un rato, como siempre…

- ¿Quien é?
- Dolores, soy yo, Laura…
- ¡Sube niña!

Como cada mes, Dolores ha salido a buscarme al rellano, como cada mes me ha esperado en lo alto de la escalera con una sonrisa en la cara y como cada mes, me ha dicho:

- Ya te echaba yo de menos…
- Dolores, que es día 4, que queda mucho mes por delante…
- Pasa, cariño, pasa…

Hemos entrado en su casa, con ese cierto olor a viejo que la caracteriza pero también con olor a comida recién preparada.

- ¿Quieres comer algo?
- Gracias.Ya he comido.
- ¿Seguro? Si estás mu delgada…que da pena verte…chiquilla…
- Gracias Dolores, gracias…es lo más bonito que me han dicho hoy…
- Po una cerveza, o una coca-cola, o algo, un café o un carajillo… ¿Qué quieres?
- (entre risas) No bebo carajillos…mi voz es así de sensual…que le vamos a hacer…
- Y yo que sé lo que tomáis los jóvenes…
- ¡Carajillos, no!
- Una coca-cola esta bien….va…

Dolores, es una clienta. Tiene 87 años, 3 más de los que reconoce, con un cuerpo totalmente arrugado, desdentada, con un gran bigote, apenas ve, apenas oye…siempre tengo la sensación de que es una niña encerrada en un cuerpo de anciana.
Todo esto he pensado mientras la observaba como caminaba hasta la cocina, mientras veía como no llegaba al armario donde guarda los vasos y mientras podía comprobar que su dolor de huesos es agudo.

- Dolores, ¿quiere que la ayude?
- ¡NO SOY INUTIL!
- Ya lo sé… (entre risas) mientras le hacia cosquillas y me adueñaba de un vaso.

Mientras me bebía la coca-cola, le he contado un poco por encima mis vacaciones…

- Pues yo no me he movido de aquí…hase musa caló, pero mira, me pongo el ventilador asín…y
asín me da el aire por debajo de la bata, porque sudo muso y me tiemblan las piernas…porque
estoy vieja ya…
- Yo también tengo calor, también sudo y también me tiemblan las piernas a veces…y soy más
joven que usted….así que no se queje…
- Tu, ¿que tienes 20 años….?
- Algunos más Dolores, algunos más…

Después de enseñarme sus cortinas nuevas, que cose con esmero, su tapete de ganchillo que en solo día termino, de hacerme llamar a su hijo para decirle que ya estaba lista y que la saque a pasear, de aprovechar la ocasión de que yo estaba allí y cambiarle una bombilla que se le fundió anoche…y de unos cuantos detalles más…le he dicho que me marchaba…

En la puerta, me ha dado un abrazo como cada mes…pero esta vez, me ha pedido algo.

- ¡Yo cuando me muera, quiero un montón de flores!
Y te lo digo a ti, que pa eso me cobras el seguro de “los muertos”…
- (yo he tenido la sensación de que quizá nota que se le acerca su hora, de que se hace muy
mayor a pasos agigantados…o quizá que como toda persona mayor tiene miedo a lo que le
está por venir…)

- Y como sean feas…. ¡Me levanto y te coso a palos!


¡Que mujer…entrañable!

3 comentarios:

  1. Ay,ay,ay,ay Lola....

    La abuelas tienen 2 obsesiones:

    1- Decirte lo que quieres que hagas por ellas cuando les llegue la hora

    2- Echarte siempre menos años de los que tienes (muchos menos)

    Me ha encantado la historia :)

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  2. Éste es un tema que me toca mucho y he leído todo el relato con una sonrisa en los labios, he de confesar que hacia el final me ha debido entrar algo en el ojo...

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  3. Yo es que como ya no tengo abuelas...no se de que hablan...Algunas son insoportables, pero otras son tan adorables...supongo que quizá por eso a esta la tengo como medio adoptada o algo asi...me mira con ternura y como no, me la despierta.
    Aunque a veces es más borde...pero lo hace con gracia...mucha gracia.
    En fin, me alegro que despertara vuestra ternura tambien...y que hayas podido sacarte lo de dentro del ojo... ;-)

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