lunes, 7 de septiembre de 2009

Gitana II

Pensé en venderlo todo.
Como sultana de mercadillo que vende hasta lo más intimo.

Pensé en vender besos, como ajos tiernos.
Pensé en vender sonrisas, a peso, de las más sinceras que tengo…
Pensé en vender retales de mi vida, a todo aquel que quisiera comprar…
Pensé hasta en vender trozos de carne, de mi carne…y pesarla, como no, sin engañar.
Me puse a vender miradas sin vendaje…a plena luz del día…, divinas tus pupilas…que me las dedicas.
Quise vender también un poquito de emoción y un mucho de ilusión.
Quise venderlo todo y me quede sin nada.
Sin nada y feliz. Feliz por todo. Feliz por nada. Feliz.

¿De que me servia almacenar con la crisis tan grande que hay?
Nada adquiere mas valor que el que nosotros le queramos dar…
No hay dinero suficiente que todos estos sentimientos pueda comprar.
Porque dueña soy de todo lo que tengo y si quiero, me lo vendo.

Quisiera vender para poder comprar…y así poder negociar lo que está por llegar.
En este mercado en el que me encuentro, en el que de alguna forma…todos nos encontramos.
Mercadillo ambulante, del todo tengo todo quiero, hoy…día festivo…yo, me vendo.

A ti, que llegaste a mi parada y con la voz entrecortada me dijiste:
¿Cuánto vale tu mirada? La quiero para mí, porque me traspasa…

Te dije: tuyos son…desde que te han visto…ahora ya, nada más podrán mirar.
Para nada sirven, para nada valen…solo para mirarte, a ti y a tu sonrisa embelesada.
Te aviso…como te despistes, te robo la cartera y te cambio la sonrisa embelesada por sonrisa enamorada…

Es que de tanto recordarte ya no puedo despistarte…decía una canción.
De tanto mirarte ya no puedo olvidarte, eso, me lo digo yo.

Te lo envolví y guardé en una caja de cristal.
Te vendí la mirada, te vendí la sonrisa, te vendí hasta un pequeño trozo de mi corazón.
Te metí dentro la ilusión, la emoción, un sinfín de besos y grandes dosis de deseo junto con mucha pasión…para agotarse en tu cuerpo.

Acabe regalándote la cajita, sin ponerle precio a mi vida…cuando preguntaste:
¿Puedo ser yo la bailarina de cristal que de vueltas sobre tu alma?

Gran ladrona que anda cautivando mis sueños... ¡quédatelos, no los quiero!

A estas alturas, solo me queda decir…que aquí yo, traspaso y vendo.

¿De que me sirve vender lo que ya no tengo?

4 comentarios:

  1. que de nada sirve empeñarse en guardar en cajas fuertes lo que se tiene. como siempre, un placer leerte.

    ResponderEliminar
  2. Te dejo un breve poema de Susana Giraudo:

    Soy una ladrona.
    Robo
    una chispa de tus ojos,
    un roce apenas
    o algún gesto de tu duende.

    Huyo después.
    El botín ruboriza
    mis manos.

    Besos

    ResponderEliminar
  3. Exacto. Aunque te resistas, los muros siempre acaban cayendo...

    ResponderEliminar

Deja tu opinion, para mi es importante...