miércoles, 17 de junio de 2009

Colmena

Me asombro a veces ante mi imaginación. Ante la facilidad que demuestro en ocasiones para evadirme de las conversaciones y volar a otro mundo.

Alicaída en formas, parezco despegar del mundo de los vivos, con gran esfuerzo y despacito, consiguiendo alzar el vuelo a duras penas…con las revoluciones aceleradas para no perder altura…dibujando alípedes en mis extremos que me hacen planear en el aire sin apenas pretenderlo.

Desplegando poco a poco mis alitas, esas que dan vida, con sus veloces movimientos y que cortan los silencios.

Altitudes altas que ahogan mis constantes.
Latitudes prefijadas que me hacen sentir en casa.
Meridianos que atraviesan mis mapas, me dicen donde empiezan, me dicen donde acaban.

Subiendo y bajando, me paso el día volando.

Empiezo el juego, me comparo.
¿Que animal podría ser, en este vuelo izado?
Altos vuelos para mis ojos, a mi imaginación, porque sigo sentada en una silla, enajenada, distraída y mirando por la ventana…
Me doy cuenta, sonrío y sigo jugando…se esta mejor ilusionando.

Un zumbido me despierta, me molesta.
Descubro que nuestra vida, es una colmena.
Gran enjambre lleno de habitantes.
Colmena donde hay miles de abejas y una sola reina.
Viva el poder de la hembra.
Gran ciudad donde habitan sin espacios 30000 rayadas zumbando.
De las cuales hay centenares de machos y el resto de millares son obreras trabajando.
Y la reina mandando.
Fecundando.
Disfrutando.
Y los demás, sudando.
No encuentro tanta diferencia, en lo que es su vida y lo que viene siendo la nuestra.
Nos pasamos el día haciendo miel, que luego otros prueban.
En pequeños tarros que llenamos.
Y a oscuras, en la despensa, los guardamos.

Me despierto.
Mi reunión de trabajo, ha terminado.
Yo, me voy volando.

sábado, 13 de junio de 2009

Autoanalisis

Este escrito es simplemente el fruto de mi estado de aburrimiento, en esta tarde en la que después de hacer mis labores, ya no me apetece hacer nada más que sentarme aquí a entretenerme.

Me llamo Laura, ya lo sabéis. Lo que no sabéis es por que me llamo así, pues bien, le doy gracias a mi nombre por La casa de la pradera, si, suerte que a mi hermano no le dio por ponerme Heidi u Oliver y Benji, de los cuales yo era ferviente admiradora cuando empecé a crecer…porque si, crecí con ellos, y con Barrio Sésamo y la Bola de Cristal, con Calimero, Parchís y no se cuantos más…hasta que aborrecí los dibujos con la interminable Bola de Drac…aunque bueno a día de hoy, aún me chiflan los dibujos, me quedo con los Simpson…que grandes!.

Tengo un piso medio en obras, porque ya no tengo más dinero para hacer lo que quiero, pero tengo paciencia y mucho tiempo, me afecta la crisis, como a todos y de tener un trabajo, bueno dos, ahora tengo tres…

El más importante, es en una compañía de seguros. La seguridad llama a tu casa y ¡aparezco yo! Ja!...lo arreglo todo, todo y todo, dicen…yo no lo pienso, pero bueno, bendito el pan que me da de comer…a este trabajo añado trabajos esporádicos para poder permitirme lujos, porque soy caprichosa donde las hay, y me gustan las cosas buenas…y caras!

Tengo 30 años y no me he enterado.
Tengo arrugas, pocas y que no me molestan, pero las tengo.
Y 3 canas. Solo tres.

Dicen que he crecido, que he madurado, pero yo no lo veo así, tampoco.
Me encanta ser una cría y vivir en un mundo de sueños, que yo creo a medida.
Cada vez creo menos en la gente y eso a veces, me hace querer estar sola.
Porque me gusta mi independencia y me gusta mi soledad.
Cuando quiero jaleo, ya lo busco. Y lo encuentro…es sencillo.

Me gustaría tener coche, pero para eso también tendría que tener el carné y cada vez me da mas pereza sacármelo.
Tengo una moto, destartalada, sin espejos y casi sin asiento…que no se como no se cae a trozos, ni como me lleva a los sitios…pero me lleva…nunca me falla.

Con la licencia y mi identidad a punto de caducar, no soy nadie… y mi gran preocupación es hacerme las fotos, porque son diez años que tendré que ver la misma imagen y claro, con 40 años quizás ya tendré cientos de arrugas y unos cuantos kilos de más… de ahí mi preocupación.

Me llevo bien con el mundo, tengo muy buenos amigos. Me quiero y quiero a la gente, esto también es sencillo.

Me gusta la fotografía. Los primeros planos.
Me encanta la música. Creo que tengo buen oído.
No tengo buena vista, eso no.
No veo tres en un burro. Me operare, lo tengo decidido. Cuando pase la crisis…supongo que aún veré algo… para entonces.

Soy cabezota, mucho. Pero respeto la opinión de la gente.

Odio el teléfono, cada vez más. Supongo que es debido a que paso medio día con el codo levantado. El hilo es demasiado fino para quien esta a ambos lados.
Prefiero quedar, prefiero verte, prefiero escucharte, prefiero hablarte, estando frente a frente.
Es más directo, es más claro, es más gratificante…es más simpático.
Pero si tengo que hablar, hablo y me pongo el auricular para poder seguir haciendo cosas mientras hablamos, o no hacer nada…que eso también me gusta, cada vez más.

Cada vez me gustan más las pequeñas cosas, los pequeños detalles.
Ya no busco la excentricidad ni espero nada de nadie, así cuando se me da, me sorprendo.
Porque me encantan las sorpresas, los regalos, no puedo abrirlos sin romper en mil pedazos el papel de regalo. No puedo.
Como tampoco puedo aguantarme las ganas de decirte que tengo algo para ti si lo tengo, por eso espero siempre al último momento para comprarlo.
Aunque bueno, pensándolo bien, creo que no solo eso lo dejo para el final, me pasa con casi todo…

Cada día que pasa me vuelvo más y más despistada.
Se me olvidan las caras, los nombres, los cumpleaños y los números de teléfonos, pero me acuerdo de todas las direcciones. No se porque.

Me gustan los animales. Tenía un gato. Ya no lo tengo. Vivió conmigo 13 años hasta que murió. El día del orgullo gay…por cierto, se acerca el día, tendré que celebrarlo compañero.

Tengo un padre y una madre, tenía un hermano. Ya no lo tengo. Físicamente hablando. Porque siempre estará conmigo, a mi lado.

Mis padres están jubilados, viviendo en un pueblecito donde Cristo perdió el gorro, viviendo como reyes y yo por eso, me alegro.
Los veo poco, entre 5 y 10 veces al año, vienen o voy, cuando vienen pierdo los nervios, cuando voy me aburro. Pero los echo de menos y los quiero. Son tan buenos.
Y yo a veces me siento tan mala, por no ir a verlos, pero ir significa aburrimiento, significa comer mucho y por lo tanto engordarme mucho y dormir, que bien mirado no esta tan mal…porque me encanta dormir todo lo que puedo.
La gente me dice que pierdo mucho el tiempo. Para mi es un placer. Aunque reconozco que cuando me levanto pronto y aprovecho me siento mejor…pero lo digo bajito, cuanta menos gente se entere mejor.

Estoy horrorosa por las mañanas, por la tarde me arreglo un poco, solo un poco.
Me levanto con los ojos hinchados, de los pelos mejor no hablamos, incoherente, torpe y lenta, muy lenta…pero siempre de buen humor, me encanta mi despertar.

Se me achinan los ojos cuando río.
Me encanta sonreír. Sonrío cuando estoy contenta, cuando saludo, cuando siento vergüenza, cuando ligo o cuando lo intento, hasta cuando lloro…sonrío un poco.

Creo que tengo las cosas claras, sobre la vida, mi vida…aunque solo lo creo…porque cada vez tengo más claro que lo que hoy es bueno, mañana no lo es, lo que hoy tienes mañana desaparece y que las cosas a veces son muy efímeras, demasiado… así que no me gusta aferrarme a algo o a alguien, porque no me gusta depender.

Cada vez tengo mas claro, que nunca es para siempre.
Y que nada dura eternamente.
Pero mientras tanto, vamos haciendo, vamos conociendo, vamos viviendo.

Hacia mucho deporte.
Ahora no hago nada.
Cogía la bici, la pinché la semana pasada.
Vivía para el deporte, jugaba y arbitraba. Era joven. Bueno aun lo soy. No era perra. Ahora si lo soy. Esa es la verdad.

Cantaba y tocaba en el coro de la iglesia. Era joven…que vergüenza. Pero lo pasábamos bien, hasta que el cura nos echo porque dábamos la nota y no musicalmente hablando. La liábamos demasiado y los conservadores ponían caras extrañas. Católicos amargados.

Me declaro atea. No creo. Pero dejo creer a los demás, si quieren.

Me cae mal el papa y el Vaticano. Lo siento. Pero es así.
Es una mentira muy gorda, para sacar el dinero a los pobres y dárselo a los ricos.
Es un descaro muy descarado, cuando hablan en alto y hablan en el nombre de Dios… para prohibir el aborto, el sexo y la homosexualidad diciendo que es pecado y que ese no es el legado del Señor…creo recordar por las canciones que cantaba, que Dios aceptaba a todos los hombres y mujeres sin condición, sin distinciones y sin prejuicios…vale que los tiempos han cambiado y que pasan muchas cosas malas, vale… pero yo hablo de personas, de sentimientos, de maneras de amar y de entender la vida sin hacer daño a nadie. Nací así…no lo hice por rebeldía. Mi manera de querer es sana y buena, puedo llegar a ser mejor persona que muchos de los que gozan de esa normalidad que dicen tener.
¿Acaso yo soy subnormal? (no quiero herir a nadie con este comentario).

Me gustaría que cada uno tuviese su propio Dios. Inventado.
Yo lo tengo.

A veces me adoro y a veces no me aguanto.
Pero me río de mi misma. Me río de la vida. Me río de todo lo que puedo.
No me río de la gente. Bastante tengo conmigo misma.
Aunque bueno, reconozco que a veces soy un poco bruja y que algún comentario suelto. También depende con quien este…y de cómo nos entendamos.

Soy fiel a los míos, soy sincera, soy generosa con lo que puedo y con lo que me dejan.
Cada vez soy más directa. Más descarada.
Cuando quiero algo lo quiero ya.
Odio las mentiras, las excusas, las indirectas y los numeritos en público.
No me gustan los rodeos, ni las tonterías, ni las perdidas de tiempo.
Y a quien me hace sentir así, no lo quiero cerca.
Y ante esto, soy muy intransigente. Cada vez más.
Pero no soy falsa y cuando algo no me gusta o me incomoda, no me esfuerzo ni tengo paciencia.
He apartado ya a algunas personas de mi vida por todo esto.
Pero es que no me sale, lo siento.

Las cosas claras y el chocolate espeso. Siempre.

jueves, 11 de junio de 2009

Pez


Foto: Mónica


En una pecera me encuentro.
Aleteo mecanizado en mi jaula….pensando en cada vuelta, que quizá consiga mi libertad cuando entre la luz de la mañana…
Olvido cada tres segundos lo que pienso, por tanto olvido todos mis sueños…
Si me alimento demasiado, muero.
Cara de estúpida, tengo.
Yo y mi pequeña ignorancia.
De inmersión continuada.
Igual de tontos son aquellos, que ante mi jaula, me imitan y se sienten comprendidos… a ellos el aire les da en la cara.
Cárceles aireadas, para quienes ponen barrotes en sus casas.
Ademanes continuos les dedico, que insignificantes pasan desapercibidos.
Mientras giro, cambio sentido, subo, respiro, buceo, busco y encuentro mis tesoros perdidos.
Capitán de mi propio barco, náufraga en una pequeña isla, donde no existen otros, donde no hay vida…
Pensando en lo mucho que me gustaría vivir en un acuario, principio de principios.
Para acabar en finales oceánicos.
Mientras me mareo, en este pequeño espacio cerrado.

domingo, 7 de junio de 2009

Siesta

Se acerca una tormenta, se levanta un viento frío que hace mover mis cortinas como si de golpe me visitaran fantasmas…
Sentada en esta mesa, donde últimamente paso muchas horas, decido ponerme a escribir, aún sin saber que es lo que voy a decir.
Anoche estuvo lloviendo, anticipo de lo que seguramente pasará hoy también.
Y anoche también, me senté de nuevo aquí a escribir sobre las cosas que me pasan por la cabeza.
Grandes momentos que paso con mis entresijos, analizando, analizándome.
Como si estuviese en una representación teatral, cual marioneta le hacen mover sus hilos, sin sentido, un nudo en cada articulación, que me dice donde debo poner la cabeza, donde debo poner las manos y donde debo sentar el culo.
Me mueven. Me muevo.
Y durante la hora y media que suele durar mi función, desaparezco de la realidad y me traslado a un subsuelo dónde solo yo gobierno.
Calles y más calles, pasajes, callejones donde el sentido es único, el cual yo sigo…cuando se me antoja, porque no me gustan los atajos, pero a veces los cojo, aunque no anden muy iluminados…cuando quiero también rodeo, porque a veces me gusta dar vueltas y más vueltas, aún sabiendo de antemano lo que deseo…depende del día, decido lo que quiero.
Y aquí me encuentro hoy, una tarde de domingo, mirando por la ventana, viendo como las nubes hacen que llegue mas pronto la noche, notando como este recorte, tiene una duración limitada…
Sobremesa. Pereza acumulada. Sueño que voy notando. Sonámbula me vuelvo de pronto. Hay un hilo que tira de mi y que me lleva hasta el sofá. El telón se va a cerrar. Hasta mañana.

A esos amigos que tengo

Casualidades de la vida, dicen.
Aparecen cuando menos las esperas, dicen también.

De las casualidades a veces, quedan cosas, recuerdos y lo más importante, personas.
Años de vidas paralelas, que de alguna forma, coincidieron en mil ocasiones, sin ni siquiera darse cuenta.
Encuentros fortuitos, graciosos, eufóricos, simpáticos, invisibles…y que por alguna razón, pasaron desapercibidos.

Porque a veces, ante la no búsqueda de algo, tampoco lo extrañamos.

Porque a veces, las cosas pasan en su momento exacto. Y otras veces, no. Así de cierto. Así de simple. Así de fácil. Así de frágil.

Cuantas veces he pensado en que quizá en otro momento, quizá en otra situación, quizá en otra vida, encontrarme con alguien, hubiese sido mucho mejor…y el momento pasa y no lo aprovechamos, porque no sabemos o no queremos hacerlo y a continuación, he visto como pasaba ante mi, la posibilidad de compartir algo bueno con esa persona, ya no volviendo a ser a mis ojos, lo que yo quería, lo que yo pensaba o lo que yo soñaba.

Y pasan los días, pasan los años, y pienso en lo mucho que he vivido, en lo mucho que he disfrutado, en lo mucho que he perdido pero también en lo mucho que he ganado.
Tesoros guardados…a puntito para sacarlos.

Porque ante este vaivén de gente, variopinta en su mayoría, he descubierto la tolerancia, la amistad, el cariño, las incontables risas, las infinitas alegrías, los millones de momentos entrañables, inolvidables…y mágicos que he llegado a vivir.

Y me doy cuenta de la inmensidad de todos y cada uno de ellos, de los grandes amigos que tengo y de lo feliz que me hacen.
Sean como sean, a mi eso, me da igual.
¿Que mas da lo que piensen los demás?

Si pensara en ponerlos a todos en fila, uno al lado del otro, seguramente no hallaría algún parecido entre ellos, aunque digan que dios los cría y ellos se juntan…son tan diferentes, tanto… que eso los hace inmensamente grandes.

Pero así fue, así pasó, algo nos unió, algo nos juntó… y seguís estando ahí, para mí.
¿Qué más puedo pedir?

Porque siempre hay un principio y un final.
Lo que realmente importa, es lo que hay durante...
Porque al principio no nos enteramos y al final, nos vamos.
¿No?

Hay cosas tan sencillas en esta vida…que la respuesta es tan aplastante, que buscamos tres pies al gato, aún sabiendo que tiene cuatro.

A veces, cuando lo paso mal, por la desfachatez de alguien…me digo a mi misma, no quiero conocer a nadie más… (En el amor también me pasa, pero ese es otro tema del que quizá hable otro día)… y realmente me acabo creyendo esa idea, aunque por poco tiempo…porque acaba desvaneciéndose, como el transparente vaho.

Pero así es y así será, maldecimos el conjunto cuando el que falla es un ser único, pecamos siempre de hablar mas de la cuenta, de creernos a sabiendas de todo, de decir que no volveremos a caer….y caemos una y otra vez, constantemente…mientras nos comemos nuestras propias palabras, que con un poco de salsa, entran un poco mejor, del mismo lugar desde el que salieron…

Y así van pasando, como el que se sienta en una estación y ve los trenes pasar… a veces chirrían, a veces paran, a veces se pierden, a veces llegan pronto, aunque la mayoría unos minutos tarde, a veces levantan polvo, otras hacen ruido, pero siempre traen algo, traen a alguien, que baja que sube, que viaja con rumbo y destino, lleve donde lleve, porque hay trenes que pasan una sola vez en la vida…y otros que pasan constantemente…¿cual es cual?, ya es más difícil de acertar, con billete o sin billete, lo importante es dejarse llevar…hacía algún lugar, deseando acabar en el país de nunca jamás…cuento perfecto para quienes soñamos despiertos…

Amigos, para mi, de lo más importante que tengo…los que cuento con las manos y me sobran un montón de dedos, consciente de que son mis intocables, hagan lo que hagan, porque los quiero, porque no hay nada material que nos pueda separar, consciente de que hay dedos que se podrán ocupar, con el tiempo…porque tengo la gran suerte, de seguir conociendo a gente, de seguir regalándome momentos con viejos y nuevos…consciente de que mi vida es mucho mejor, con todos ellos.

Porque tengo la sensación…de que si os dejo escapar, me pierdo algo muy bueno.

miércoles, 3 de junio de 2009

Mercenaria

Deseo, impaciencia ante unos besos que no llegan, olvidados están aquellos que me diste, hace ya mucho tiempo, hace ya muchos días.

Se perdieron de camino, fueron quedando atrás, rezagados tras mis pasos, los cuales siguieron mientras tanto, sin retrasos, sin esperas, sin ser anotados y por lo tanto, tristemente olvidados.
Lista de tareas que hoy se viste de blanco, vacía, limpia de tinta, que no fue previamente escrita.

Vendiendo los retales de mis vestimentas, ropas usadas que andan desaliñadas, desgastadas y desgarbadas ante el uso constante.
Vistiéndome y desvistiéndome a diario, esperando en un oscuro cajón a ser elegidas, esperando con ansiedad el poder cubrir estos dos metros de piel que me rodean, de los cuales no puedo desprenderme aunque quiera, porque los siento tatuados sobre mi, desnudez a quemarropa, circulando por mis venas.

Mercenaria de un cuerpo que reclama deseo.
Mercenaria me siento porque compro y vendo.
Sultana de mercadillo que hoy cuelga el cartel de “traspaso y vendo”.
Desabrigada porque no encuentro amparo, entre tanto montón abaratado.

Desgañitándome entre la multitud que se acerca a curiosear. Que desmontan mis montones con total crueldad. Desmotivada al ver que consigo su atención, menos de quien de verdad la deseo.

Desafines que al susurro pasan desapercibidos. Y que al grito pueden incomodar a todo aquel que descaradamente escucha.
¿Pero que puedo hacer, si me siento abochornada?
Debido a este calor que me acecha y que no cesa, ni aun desnudando esta desnudez que me protege, de miles de ojos que me observan.

Desguazo mi cuerpo, a quien pueda interesar.
Materia invisible.
Vendo caro lo invendible porque no se debe tocar.
Cachitos de carne sin sal.
Dieta difícil de equilibrar.
Balanza que jamás dará mi peso real, porque diariamente me alimento de aire que acabo expulsando sin más.

Órganos vitales que dormitan.
Latidos debilitados.
Sentimientos descarriados que deben volver a su punto de partida.
Bombeos de sangre que me hagan sentir de nuevo cosquillas.
Miradas que me digan que hay deseo, que hay vida.

Escaparate

Hoy tengo la sensación de vivir en un escaparate.
Escaparate orientado a la calle, donde todo aquel que pasa, parece tener derecho a opinar…simplemente porque alguien les puso una boca con la que poder hablar.
Aun sin yo tener suficientes ganas de escuchar, tengo que transformar el insoportable timbre de sus voces, en mi banda sonora…apoteosis final.

Micrófonos en mano, están dispuestos a cantar, están dispuestos a actuar…
Se creen actores principales, cuando no son más que simples actores de reparto, en esta mi película, que yo decido rodar.
Una película donde dirijo, interpreto y decido, lo que hay que contar.
Pienso cortar con tijera, un sinfín de escenas.
Carretes enteros que no pienso revelar.
Tomas falsas que pienso retocar.
Porque me molesta inmensamente su bulto corporal.
Sobreactúan, no emocionan y no saben llegar.
Simplemente saben ocupar.
Ocupan tiempo y espacio sin miramiento.
Que crueldad.

Y son tan ignorantes, que en su paseo de la fama se sienten venerados.
Aunque más bien son ridiculizados. Constantemente.
Tristes egos andantes, sin autocrítica y sin humildad, que se sienten el centro del mundo y lo único que hacen es dar vueltas sobre si mismos.

Pero desde mi posición, donde soy consciente, donde me siento importante, donde me siento alguien, decido desenfocar y pienso en la siguiente escena a rodar.
Mantengo el dicho de ver, oír y callar.
No merecen mi atención, si mis despectivas palabras, porque me roban ilusión y pedacitos de tiempo…y mi tiempo, hoy, se vende caro.

Que tiren la piedra y escondan la mano. En eso son expertos. Allá ellos.

Que triste es no saber diferenciar la simpatía de la indiferencia, la alegría de la tristeza, el respeto de la confianza, la sencillez de la ostentación, la humildad de la petulancia, la simple grandeza de la gran mediocridad…
Triste porque viven en un mundo creado por y para ellos, en el que se mienten a diario, en el que viven una falsa vida, llena de falsos recuerdos.
Triste, muy triste.

Pero en este estudio de grabación, como en todos, hay una puerta de atrás, que invita a abrirla, que invita a traspasarla.
La ultima salida para mí, la primera para ellos.
Y unos brazos que ayudan, que empujan…si hace falta. Los míos.
Si nadie os dio vela en este entierro, apagar vosotros mismos la llama.

El presupuesto es escaso, los decorados de gran belleza, hoy quito y pongo lo que me da la gana, empiezo la siguiente toma y sinceramente, no encuadráis en ella.

Ya sabéis donde esta la salida.
Dejarme trabajar tranquila.
Que tengo aun muchas cosas que contar.
Y el gran estreno se acerca.
Alfombra roja, para los que yo quiera.
Dejar paso libre.
Hablar cuanto queráis.
No escucho.
No pienso hacerlo.
Si supierais lo que pienso, aun hablarías peor.

Críticos insensibles que deberían pasarse revista.

Esta visto que aquí, todo el mundo tiene derecho a opinar.
Deberían darles también el derecho a callar.
Muchos viviríamos mejor.
Al menos más tranquilos.

En un escaparate me siento.
En un escaparate estoy.
Cualquier día rompo el cristal y me pongo a gritar.
Un día cualquiera…en que mi paciencia, ya no aguante más.

Desde este lindo escaparate, saludo a quien se sienta aludido.