jueves, 31 de diciembre de 2009

1,2,3... empieza otra vez

Respiro…..
Profundamente.
Cuento hasta tres, una y otra vez.
Cuando me adelanto y llego a tres demasiado rápido… de golpe y sin voluntad me encuentro empezando de nuevo y yendo mas despacio….
Como dándome mas tiempo en un recurso casi penoso de valor que no creo tener…. Y que afortunadamente, tengo.
… ¿Tendré que ampliar mi cuenta hasta diez?…
¿O será mejor no ampliar más la cuenta esta vez?
¿Demasiadas oportunidades perdidas….o demasiadas mentiras?
Año nuevo… vida nueva….
… dicen.

viernes, 25 de diciembre de 2009

En Navidad

Son fiestas, lluviosas.
Pasé de hacer muñecos de nieve años atrás, donde lo más importante en esta vida era conseguir mantener erguida la nariz de zanahoria a no sentir la diferencia de unas fechas que de alguna forma, lo único que me traen es melancolía.
Tras el cristal, observo las gotas resbalar, mientras pienso en que me tocará limpiarlos una vez cese este frío polar y estas lluvias cansinas.
Me gusta la lluvia. Siempre me gustó.
Aunque también reconozco que me gusta cuando tan solo dura un día.
Me reconforta llegar a casa, cerrar la puerta y que, breves instantes después, se ponga a llover.
Me encanta meterme en la cama y dormirme escuchando el incesante picoteo en la galería.
Y levantarme al día siguiente y aunque no haya sol, que al menos tenga toda su intención de dar algo de calor.
Son fiestas, si, ¿y que?.
Son días tan normales, sin ir más lejos hoy es viernes, como tantos otros viernes. Y después de cenar en familia, me he venido a casa con la única intención de escribir, simplemente porque es viernes y porque me gusta escribir los viernes, ya sean de enero, de agosto o del maldito diciembre.
Y mañana más.
Si, mañana más.
Y no me apetece.
Las navidades, al menos mis navidades, son tristes.
Me faltas. Y no vendrás.
No vendrás como hace el turrón.
Me pondré a recordar tus chistes para al menos reírme un rato, aunque sea por dentro.
Como cada año, pediré 12 deseos.
Y como cada año, la mitad no se cumplirán.
Empiezo a pensar que lo mejor sería pedir solo uno y repetirlo 12 veces, a lo mejor por pesada se me cumple… ¿quien sabe?.
Sería algo así:
Que estés donde estés, que estés bien.
Que estés donde estés, que estés bien.
Que estés donde estés, que estés bien.
Que estés donde estés, que estés bien.
Que estés donde estés, que estés bien.
Que estés donde estés, que estés bien.
Que estés donde estés, que estés bien.
Que estés donde estés, que estés bien.
Que estés donde estés, que estés bien.
Que estés donde estés, que estés bien.
Que estés donde estés, que estés bien.
Que estés donde estés, que estés bien.
¿Qué tal queda?
¿Queda bien?
En fin, da igual… es un deseo tonto, sin respuesta, con el que puedo quedarme a esperar la vida entera… ya que nunca sabré como es la vida allá arriba hasta que no sea yo la que vaya de visita.
Esta noche, como tantas otras, al alzar la copa y brindar por la asquerosa navidad, yo, en silencio y por dentro, siempre por dentro… no vayan a creer que estoy loca, he brindado por ti.
Casi siempre te dedico mis brindis, al igual que casi siempre, también, soplo las velas de mis tartas por ti.
Son pequeños gestos que me salen sin querer, desde hace más de tres años.
No me preguntes el por qué, porque ni yo misma lo sé.
Me pasa con muchas otras cosas, como cuando veo algo de color amarillo, como cuando escucho a Maná, como cuando oigo reír a tu hijo, me pasa muy de vez en cuando, al mirarme al espejo (a veces me parezco tanto a ti…) entonces no se porque desvío la mirada y me invade de nuevo esa sensación, la de melancolía, la de querer algo y no poder tenerlo, es tan odiosa.
Me gustaría tanto que supieras que el Barça este año ganó seis copas.
Estarías tan feliz… y yo contigo.
Me encantaría sentarte a la mesa y contarte tantas cosas.
Explicarte que a tu hija se le caen los dientes y que aunque está fea, sigue siendo la niña mas bonita de esta tierra.
Que aún sigue creyendo en el ratoncito Pérez, en papa Noel y en los reyes magos.
Que no le faltan besos, porque tiene una caja llena de ellos.
Que saca muy buenas notas, 8 y 9 y que ante la dificultad de sumar 1+1, ella nunca falla y siempre dice 2.
Es lista, tiene algo, tiene magia.
El niño es un vago, en eso se parece a ti.
Pero es tu vivo retrato.
Yo me deshago. Me puede. Me invade. Me traspasa.
Te contaría que son divinos pero también que son dos diablos.
Te hablaría sin parar hasta que me dijeras que soy un loro como la mama.
Eso no ha cambiado, sigue hablando mucho y muy rápido.
Y cada vez está más sorda. Ahora si que ya tiene la oreja de plástico.
En este momento, tu te empezarías a reír y nos reiríamos juntos hasta cansarnos.
No sé tete, te escribo y te escribo, algunos no ven la luz porque los encuentro muy míos, muy nuestros… otros sin embargo, los publico, porque de alguna manera, como ya te dije una vez, escribirte es como un hilo conector que me conduce hasta ti… estés donde estés
(que estés bien) y eso me hace sentir, no bien sino mejor.
Como dice una canción: a veces lo bordas y a veces lo tiras por la borda.
A veces me sienta bien y a veces me sienta horrible.
A veces te escribo mucho y a veces me privo.
A veces me gustaría quererte un poco menos y a veces aún queriendo olvidar, no te olvido.
A veces eres un recuerdo y a veces eres mi único pensamiento.
Pero siempre, siempre, siempre… aunque ya no estés, eres mi único hermano.
Y siempre, siempre, siempre, yo te seguiré amando.
Feliz Navidad Marcos.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Mis charlas con Dolores V (+ fotos)

L- Hola
D- ¿Que vienes a cobrar? Porque no tengo un duro!!!
L- No, vengo a desearte Feliz Navidad.
D- Anda! coñiiiio… pues pasa.
L- ¿No tienes frío? Solo con ese calefactor (que mi secador de pelo tiene más potencia que eso)…
D- Es que mira, mi hija me ha regalado una estufa… mira ven, que te la enseño, pero la acabo de quitar porque me da miedo.
(La estufa era de aquellas que hacen tanta luz, hasta que se funden)
L- ¿Y porque te da miedo? Mientras no pongas nada encima, no pasará nada.
D- Ays!! No sé me da miedo y hace mucha luz y a mi me gusta estar a oscuras… ya con esto me esta bien, me pongo la mantita y a correr… (no me extraña que tenga frío, es de las que va con falda y calcetines de media por debajo de la rodilla)…
Nos sentamos en el sofá.
Me ha puesto la mano encima de la rodilla, así como en forma de cariño…
D- ¿ y no tienes novio?
L- ¿Otra vez? No, no tengo novio, es complicado.
D- Ya… se está mejor sola que mal acompañada…. Mi hija me dice, tienes a un montón de hombres locos por ti… ¿pero sabes q?, que yo no me veo durmiendo con ningún “tío” en la cama (PALABRAS TEXTUALES).
L- Con lo bien que se está teniendo espacio, ¿verdad?.
D- Yo no estoy “pa aguantá” a nadie….
L- ¿Has visto mi móvil nuevo?
D- Anda, que bonito… es de los que hacen fotos,¿no?…
L- Si, mira, vamos a hacernos una….
D- ¿Con estos pelos? (mientras se ahuecaba el pelo, super presumida)
L- Si estás guapísima… mira aquí…¿vale?
D- (mirando aquí, super sonriente)
L- Mira que guapas….
D- No la vendas al Lecturas, ¿eh?
L- jajajajaja (al Lecturas no, pero va directa al Pasacalles)

Le he dado un abrazo, le he plantado 4 besos, me ha estrujado y me ha dicho… ay Laura… que ya casi te quiero como a una hija…

Creo que le tendría que haber dicho que yo a ella ya casi la quiero, como a la abuela que ya no tengo.

PD. Las fotos no son de muy buena calidad, pero así han salido.
Os presento a mi Dolores.


lunes, 21 de diciembre de 2009

Y llueve

Lunes...
Un Lunes que podría ser como otro cualquiera...pero no lo es.
Porque llueve...
Y cuando llueve para mi todo es diferente...
Llora el cielo para mi...quizá es que lloran los que no están y que dijeron adiós....
Es Lunes... y empiezo a creer que entre los dos, se oculta un cielo temblando de amor...me acuerdo de ti...y llueve...

martes, 15 de diciembre de 2009

Mis charlas con Dolores IV

Se acercan las navidades, puede que sea eso por lo que mis clientes están quizás más cariñosos que nunca, no sé… lo que me hace ser consciente de eso, es la infinidad de besos y abrazos que hoy he tenido que dar… yo, que odio la Navidad… he felicitado por doquier a unos y otros.

Como no, mi Dolores…
Estoy enganchada a esta mujer, consigue que toque su timbre con una sonrisa en mi cara y de alguna manera, hasta que contesta (que suele ser bastante después) me tiene con una impaciencia un tanto simpática esperando en el portal.

Hoy me he dado cuenta que usa con mucha frecuencia una palabra… coño en mi lenguaje, “coñio” en el suyo… hay que aplicarle una cierta entonación y alargar ligeramente la palabra, o sea quedaría algo parecido a esto: “coñiiiiiio”.
Pues bien, la coletilla se lo pone a casi todo, puede que hoy lo haya dicho como 10 veces en escasos 15 minutos… pero de forma muy graciosa, hasta tierna y para nada vulgar.

D- Que frio hace hoy eh!
L- Muchísimo
D- Bueno, vas abrigada, con ese gorro no te conocía, pareces un caco… pero ponte una chaqueta mas gorda, que no tienes chicha pa’ abrigarte…
L- Llevo 2 jerseys y la chaqueta, bufanda, gorro y guantes…. ¿Que mas quieres?.
D- Ay! Coñiiiio No sé… ¿quieres un café?
L- Venga, si.
D- ¿Y estas Navidades que haces?
L- Nada, poca cosa, no me gustan… vendrán mis padres unos días y quizá yo también me escape… no sé.
D- ¿ A donde?
L- A Belén…
D- jajá jajá coñiiiio estás contestona hoy… ¿que te pasa?
L- Que no me gustan las Navidades….
D- Claro, es que cuando te haces mayor… pierden la gracia… cada vez te va faltando mas gente y se vuelven tristes… no es lo mismo ser que estar, que existir o faltar… queremos los que faltan y los que están a veces sobran… y otras veces, los que estamos a veces no podemos por la distancia y acabas cenando con familia que ni siquiera te caen bien…
L- (pensativa)
D- Pero bueno, por suerte solo es una vez al año y pasan rápido… tranquila.
El café ya está… Coñiiiio que me quemo….
L- Déjame a mi… anda…
D- Quita, coñiiio que no soy inútil.

Nos hemos tomado el café, con las pastitas que he subido (que ponía una cara de placer la mujer con la crema que daba gusto verla) y cuando me ha despedido, me dice:

D- Oye, toma esto (10 euros)… que la pensión no me da pa’ más….
L- No quiero dinero.
D- Coñiiiio no me lo desprecies…
L- Dolores, no pienso cogerlo.
D- (ME HA PEGADO UNA COLLEJA) y me lo ha metido a la fuerza en el bolsillo de la chaqueta.
Mira… niña, este año no voy al pueblo y no puedo traerte la butifarra… de todas maneras, a ti no te van!
L- ajajá (no sabía donde meterme)
D- Y haz el favor de venir a verme algún día de los de la fiesta…
L- Claro, por supuesto que si…
D- Anda tira… que pareces nieta mía…
L- Le he plantado un beso de abuela… y me he ido más feliz que unas pascuas… ¿será por las fechas…?

Me la pediría para reyes…

miércoles, 2 de diciembre de 2009

¿Qué será de ti?

Destellos de lucidez me ciegan como flashes.
Diapositivas que entre silencios van pasando ante mis ojos.
Hay días que lo veo todo bajo un prisma diferente.
Primeros planos en los que detecto todos tus defectos.
Las imperfecciones son casi imposibles de disimular ante mis ojos.
Maquillaje que no viste de seda a la que mona se queda.
Hay días en que no entiendo nada… y no te entiendo a ti tampoco.
No entiendo tu filosofía de vida y dudo de que pienses en alguien más que en ti misma.
Hay días en que tu voz me resulta casi insoportable.
Hay días en los que dudo de hasta si te quise por tu valor, si alguna vez lo tuviste… o solo porque ocupabas el lugar que ocupabas… y era lo que tocaba.
Me pregunto donde está todo aquel amor que dijiste sentir y que poco, muy poco, supiste demostrar.
Como pudiste reemplazar en tan poco tiempo, lo que años te costó crear.
Como supiste continuar con otro nombre, otro cuerpo y otro camino mientras dormías cada noche en la misma cama.
¿Fue tan sencillo como almacenar en cajas todos los recuerdos, igual que lo hiciste con todas sus cosas?
Que ni siquiera eso es del todo cierto… porque fui yo quién tuvo el corazón de mudanza en aquella habitación y en aquella casa, aún recuerdo como plegue su ropa, la de vestir, la de deporte, la del trabajo, aquella camiseta verde que no se quitaba desde el día en que se la regalé, sus zapatos, sus cds, su cepillo de dientes, como entre lagrimas, poco a poco fui recogiendo sus cosas apilándolas con cuidado en cajas de cartón mientras mi desolación ocupaba espacio dentro de las mismas.
Cajas que no supe nunca donde acabaron y que hoy me pregunto donde estarán, aunque prefiero no saberlo.
Seguramente me dirías que en el primer contenedor y eso me trituraría el alma como si de basura se tratase.
Me cuesta entenderte y ya no me esfuerzo en defenderte.
Tomaste tus propias decisiones, sin importante lo que estaba bien o lo que estaba mal.
Viendo como te van las cosas, es honroso por mi parte no hacer ningún comentario al respecto… aunque me apetece hacerlo, la verdad.
El tiempo pone a cada uno en su lugar, a ti de momento te ha dejado a un lado.
Igual que he hecho yo.
Apartarte.
Lo único que detesto, es tener que fingir alegría al escucharte por miedo a que me niegues escuchar las suyas. Que son las que me dan vida.
Si pudiera pasarte por alto… sin esperar a que pasen años… créeme que lo haría.
Y no te deseo ningún mal.
Eso sería como tirar piedras a mi propio tejado. Sería de tontos.
Solo me gustaría que sentaras la cabeza de una vez… y que encontraras aquello que perdiste algún día, la sensatez, bueno… eso si alguna vez la llegaste a tener…
Mientras tanto, yo seguiré esperando a que pasen los años… mientras pueda seguir encajando los manotazos… aquí estaré.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Como una flor

Flor efímera entre mis manos, que lentamente voy deshojando, que primero me confirma y después me va negando.
Que a la luz se complementa y en la oscuridad tímidamente se va desnudando.
Como despojos de cohesiones triviales que más que vestir o adornar el cuerpo lo único que hacen es talar de raíz el latido de un tallo que no volverá a crecer y de unas hojas que no volverán a florecer.


domingo, 15 de noviembre de 2009

Días como hoy

Hoy me siento aquí, sin otro pensamiento que no querer dejar pasar los días sin más.
Hambre de experiencias.
Hambre de vivencias.
Ganas de aprender.
De nutrirme.
De crecer.
De saber un poco de todo y poder con todo.
De abrir mi mente, abrir mis ojos, abrir el corazón y no dejar escapar nada a mi alrededor.
Avariciosa, egocéntrica, repelente… hoy leería mil libros, escucharía cientos de canciones y me dedicaría un sinfín de escritos.
Hoy, no me levantaría de esta silla, de esta mesa, de esta mi vida… y me deleitaría con el pasar de infinidad de fotografías.
Hoy, escribiría…
Escribiría tanto… que empezaría una novela y la terminaría.
Pintaría un cuadro al óleo, lo secaría a soplidos y hasta lo colgaría.
Hoy me dedicaría todo mi tiempo, todo mi arte, todo mi sueño.
Desafortunadamente… los minutos van en mi contra… y acabo tirando el reloj a la basura por falta de pila.
Va cayendo la noche… y no puedo luchar contra eso…
Me come mi propio tiempo.
Me quita las ganas de comerme a mi misma en una sentada.
Atracón de vanidad, de palabrería, de querer abarcar mucho más de lo que puedo asimilar.
Digestión pesada que no pasa, que se estanca… haciendo mis tripas sonar como pidiendo más.
Hay días, como hoy… en los que pararía el tiempo y pondría el cronómetro a cero.
Días como hoy, en los que hincaría los codos y estudiaría voluntariosa hasta aprenderme mi propia vida.
Días como hoy, en los que el tiempo se merienda a mi propio tiempo.
Mientras yo lucho contra eso…
Mientras yo sigo con un hambre voraz y nada consigue saciar mis hambrientas ganas de tragar.

sábado, 14 de noviembre de 2009

De noche

Amanecí en silencio. Remolona.
Carente de besos, deseosa de ellos.
A altas horas de la mañana, sola, todo se ve perezoso.
Hasta darse la vuelta cuesta..
Si no estas tu para mirarte.
Si no estas tu para besarte.
Que la noche es aburrida sin ti…
No quiero una fiesta que no seas tú.
No quiero no soñarte y tan solo dormir.
Cuando cae la noche… y amanece temprano… tu le pones luz a mi mañana y sueños a mi noche.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Ven, ven, ven

Dame un beso, anda… solo uno.
Empezamos por eso y si te apetece, acabamos comiéndonos.
Que el mundo entero descansa en tu boca y yo muero por uno de tus besos.
Acércate, invádeme el aire, prívame de el… que de todas maneras ya me falta y aun estas lejana.
Ven, ven, ven…
Respírame el viento, báilame el agua… acércate a mi, que no muerdo, aunque quiero.
Ven, ven, ven…
Abre la boca, mueve la lengua, muérdeme las ganas de oírte callada.
Ven, ven, ven…
Frenética desdichada, que me dices que no… y te pueden las ganas.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Dos cajitas

- ¿Tita, jugamos?

- Claro.

- ¿Y a que jugamos?

- ¿Tienes imaginación?

- Pues claro, ¡soy una niña!

- Pues ¿sabes? Yo también tengo imaginación porque también soy una niña.

- ¡Tú no eres una niña!

- ¡Si! Si que lo soy.

- ¡A ver!

- Mira, ¿ves estas dos cajitas de aquí?

- Si. y que hay?

- No lo sé, ¡ábrelas!

(una de ellas estaba llena de clips en forma de pinzas, la otra estaba totalmente vacía)

- Anda, que clips más guays, sirven para sujetar papeles, ¿verdad?.

- Si, papeles y todo lo que tu quieras imaginar.

- ¿Qué más cosas?

- Pues cosas como las que hay en la segunda cajita.

- ¡A ver! Pero si esta vacía.

- No, no lo está.

-¡Que si!

- ¡Que no! Mira ven, si tienes imaginación, te darás cuenta de que esta cajita esta llena de besos.

- ¡Anda ya!

- Mira, está llena, llenísima de millones de besos, de besos infinitos, por mucho que la abras, nunca se terminan, siempre que me eches de menos podrás abrirla y coger uno, o dos, o los que quieras.

- Y para que sirven los clips.

- Sirven para sujetarlos y que no se te escapen de las manos, para que nunca des los besos al aire.

- Ahhhhh.¿Y me puedo llevar las cajitas a donde yo quiera?

- ¡Claro!

- ¡Que guay! ¿Me pones los dibujos?

(He pensado que no había entendido nada de lo que le había explicado, mi sorpresa ha sido cuando al meterlos en la cama, contarles un medio cuento y apagar la luz, cuando iba por el pasillo me ha dicho:

- Tita, ¿me traes mi cajita de los besos?.

PD. Yo me he desecho.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Mis charlas con Dolores III

Hoy me esperaba con la cadena de la puerta echada, medio escondida.

- Dolores! Que soy yo.

- Pasa niña pasa.

Estoy cosiendo, anda, hazme un favor, enhébrame la aguja, que no atino.

- Claro, dame.

(lo he conseguido a la primera)

- Es que mira,lo que estoy cosiendo.

( me ha sacado unas bragas del tamaño de mi mesita de noche, de esas de puntilla, color

beige, marrón, vamos del color identificado como color abuela).

- Y mira, le he hecho un corte aquí, para hacérmelas más grandes porque no me puedo

meter en ellas, ¿a que son bonitas?

- Mmmm bueno si.( Eran horrorosas)

(como siempre pues no podía para de reír, esta mujer puede conmigo).

- Claro.Ahora lleváis esas cuerdas que no tapan nada, que vas a saber tu de lo que son

unas bragas bonitas y caras.

- Oye, que yo no me compro los tangas en los chinos.

- Ah pues yo las bragas alguna vez si y en el mercadillo.

(Ahora entiendo las cosas)

Bonitas y caras.

¡Claro!

Que tiempos mas difíciles nos han tocado vivir, a nosotros los jóvenes

De usar y tirar.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Pecados

Pienso en ti.
Pecado.

Te desnudo.
Lujuria.Te devoro.
Gula.Te extraño.
Avaricia.Irme.
Pereza.
Contigo.
Soberbia.Sin ti.
Ira.
Lo que sentirán los demás.
Envidia.
Quiero pecar tanto y tan seguido.
Espero a que venga la iglesia y me diga lo contrario…

martes, 3 de noviembre de 2009

Descontando minutos



Llega la hora, no llega.

Nunca los minutos me pasaron tan lentos.

Nunca miré el reloj tantas veces en tan poco tiempo.

Ni se me hicieron tan eternos.

Venga, va, entra ya por la puerta.

sábado, 31 de octubre de 2009

Encontrándonos

Que lindo perderse.

Y encontrarse.

Y volver a perderse.

Y volver a encontrarse.

Boomerang de sentimientos que van y vuelven, una y otra vez.

jueves, 29 de octubre de 2009

Abstracto

Vuela alto


Para caer desde abajo y no lastimarte.
 
Sonríe.

          Canta.CUIDA DE TUS AMIGOS
ES IMPORTANTE
Besa Besa
Grita.

Siempre hay alguien que escucha.

 

Vete
Pero nunca te olvides de volver.


Abraza
            ES GRATIS.
                                            
                       Acaricia



Besa 

Hay mil formas.

Cuenta hasta cinco..... Antes de enfadarte.
Estremécete


LloraAlguna vez.
Pero sobretodo nunca olvides
 

¡Sienta bien!

Pero sobre todo nunca te olvides de...

¡SER FELIZ!






¿Viajamos?


Quise amar sin medidas.
Fui soltando freno y pisé a fondo el acelerador.
¿Es así como se hace, verdad?
Me acostumbré a dar gas con una sola mano y a usar los pies tan solo para apoyarme.
Me vi viajando.
Sin maletero.
Con lo puesto.
Con una pequeña maleta.
Esa que uso para guardar sueños.
Con pasajero.
Te llevo dentro.
Perdona la oscuridad.
En cuanto lleguemos te abriré al cielo.
Sin billete.
Ni pasaporte.
Ni registro.
Te llevo conmigo.
Eres mi bolsa de mano.
Y dentro encuentro todo lo que necesito.
Dime, ¿ a ti te gusta viajar conmigo?.
Nos llaman…
¿Salimos?

miércoles, 28 de octubre de 2009

Siluetas de silencio


Siluetas de silencio.
Anidan en tu cuerpo.
Mientras paseo mi mano por encima, casi acariciándote.
Mi suspirar eriza tu piel.
Yo juego a erizarte.
Con la boca y con las manos.
¿Como puedo llegar a amarte tanto?
Tanto, que parece que no cabe.
Dime, ¿Dónde lo guardo?
Dime, ¿Dónde lo guardamos?
Mi vida es tan mágica, desde que estás.
Lindo día en el que llegaste.
Para quedarte.
Y no marcharte.

Dímelo


¿Dónde van a parar los te quiero cuando no se dicen?
Porque igual que los sueños, ¿a algún sitio tienen de ir?.
Todos aquellos que no se pronuncian.
Todos aquellos que no se dicen.
Todos aquellos que no se escuchan.
Todos aquellos que se escapan, que se pierden entre el ruido.
Cuando vamos en su búsqueda

y no encontramos nada.
Y aún poniendo atención, apenas se oyen, apenas se diferencian.
Quisiera no perderme ni uno siquiera.
Avaricia codiciosa concentrada en dos palabras.
Tan solo dos palabras.
Tus dos palabras.

martes, 27 de octubre de 2009

Llegados los 30 ¿Ahora qué?

Me acerqué al interruptor para apagar la luz.

En ese rincón de lo que antes era mi habitación y ahora forma parte del comedor.

Yo que guardo vagos recuerdos de mi adolescencia me he vuelto a ver invadida por uno que de vez en cuando me visita.

Entonces tenía unos doce años, salía de mi cuarto y supongo que me disponía a correr detrás de un balón o a jugar con cualquier cosa, sin olvidar apagar la luz.

Hice mis números, mis cábalas… tan solo me quedaban diez y ocho años más por vivir, sentí mucha lejanía, casi toda una vida, creí que “el 2009 sería mi año“, cuando pasaría de niña a mujer.

En aquel entonces no veía mi mayoría de edad con meta a los diez y ocho, no sé porque creía que me sentiría totalmente madura a los treinta.

Hoy, me doy cuenta de que no es así.

Hoy, me doy cuenta de que no era para tanto…

lunes, 26 de octubre de 2009

Remolona


Y aquí estoy desperezando mi alma en cada beso que me mandas.
Remoloneando entre abrazos y cojines rallados.
Estirando mis piernas, mientras juego con mis pies.
Resbalando entre babas que me hacen caerme de la cama hasta llegar a tu bostezo creado por el sueño.
Entre legañas y pelos despuntados, sonriendo por dentro sin sacarlo hacia fuera… porque me puede el sueño pero también me pueden las ganas.
Cabezadita anunciada…

Caía la noche

Caía la noche y sus pasos la llevaban de nuevo a casa.

Por calles oscuras llenas de ruidos extraños, de susurros de gente invisible en casas aparentemente cerradas, con cortinas corridas y persianas bajadas.

Gente saliendo de bares.

Gente entrando en soledades.

Ella sorteando encuentros y tropiezos sin perder el rumbo a casa.

Perdiendo las ganas desanimadas.

Ganando creencias animadas.

Sintiéndose sola, aun sabiéndose acompañada.

Calles oscuras invadidas por luces de neón, de farolas, de ventanas… de sonrisas que iluminan su alma.

Sintiéndose solitaria hacia un encuentro con su propio yo.

Que la espera en casa.

Tenía tantas ganas de llegar a ella, que sin darse cuenta, se puso a correr.

Que hay de nuevo

Quisiera explicarte que hay de nuevo en cada beso, en cada mirada, en cada promesa pronunciada con esmero, que hay de nuevo en ciertos sentidos, en ciertos olores, en las más de ciento una ilusiones.

Que hay de nuevo en cada mañana, en cada llamada, en cada nueva entrada y salida de mi casa, de mi cama, que hay de nuevo en ti, en mi, en cada nueva alegría y por qué no, en cada nueva tristeza.

Que hay de nuevo al creer, al perder, al volver a renacer.

Que hay de nuevo en cada credo, en cada dedo, en cada suspiro o en cada sueño.

Que hay de nuevo en cada novedad, en cada carga, en cada nueva energía, en cada verdad, en cada mentira….que hay de nuevo en cada palabra.

Que hay de nuevo en cada olvido, en cada perdón, en cada sensación.

Que hay de nuevo en mi que te pueda regalar de nuevo...aunque deje de ser nuevo.

Porque a veces tengo la sensación de habértelo dado todo ya y otras de no haber empezado a hacerlo.

Desearía tanto poder entregarte toda mi felicidad y no sentir pánico por llegar a perderla.

A veces tengo la sensación de que ya es demasiado tarde para recuperar todo lo que es mío, porque ya te lo entregué sin apenas darme cuenta.

A veces, me siento mal por eso.

Otras veces no.

Siempre pienso, que quizá no necesito esconderme en ningún rincón….porque sé, que tu me encontrarás.

A veces me encanta jugar al escondite…

Pero nunca me gusta jugar al ratón y al gato.

sábado, 24 de octubre de 2009

Canicas


Como un puñado de canicas que apretadas con fuerza en cualquier mano acaban cayendo abriéndose paso entre los dedos y patinando por el suelo es como te acabas abriendo paso tu,
por las rendijas de mi vidamientras yo observo.
El ruido de las canicas al caerme recuerda y no sé el porqué, al taconeo de tus pies.
Cuando te vasme pongo a recoger arrodillada todo lo esparcido por la casa.
Como me gusta poner orden en las cosas
para que puedas volver a desordenarlas,
en cuanto entres de nuevo por la puerta
y el amor salte por la ventana

martes, 20 de octubre de 2009

Alzheimer

La emoción del olvido, del que queriendo recordar se encuentra perdido.

De aquel que no recuerda su nombre.

Ni a sus hijos.

Ni a su amor querido.

No recuerda si fue feliz.

Ni si se casó.

No recuerda los pasos a seguir a la hora de comer.

Pierde y olvida el rumbo en ese corto camino que va desde la mano a la boca.

Olvida masticar.

Tiene miedo.

Olvida sonreír.

Se encuentra en una casa, en un cuerpo, en una mente que no es la suya.

Tiene pena.

Tiene olvido.

Me asusta pensar en que algún día me sienta enferma.

Jugando al despiste, no recordando.

¿Que sería de mi, yo que todo lo olvido, si olvido también lo olvidado?

Me moriría de pena si queriendo recordar mi vida, no pudiera.

Me volvería ciega si mirando sus ojos no los reconociera.

Si olvidase todos aquellos momentos importantes que me hicieron ser feliz, que me hicieron sonreír.

Me volvería muda interna, y me ahogaría en mis palabras

al callarlas.

Necesitaría que me recordaran lo mucho que me quisieron, lo mucho que me siguen queriendo y lo mucho que lo seguirán haciendo.

Necesitaría escuchar que todo va a salir bien, aunque no sea así.

Un tiempo atrás

que no volvería a mis días

cada día.

Días de lluvia que no me despertaran ya esta ternura.

Hoy, que soy consciente

asomo la vista para grabar en mi retina, el incesante goteo de la lluvia en mi ventana

para no olvidarla nunca.

jueves, 15 de octubre de 2009

Recordándote

Recordar no siempre es bueno.

A veces tampoco es malo.

A veces no es nada.

A veces lo es todo.

Recordar, a veces nos hace darnos cuenta que seguimos vivos.

Nos hace sentir latidos en corazones que se creyeron muertos.

Llorar sienta tan bien cuando descubres que no se te olvidó como hacerlo…

Cuando llegaste a creerte mujer de hielo y a ti misma te renombras como simple mujer de piedra porque piensas que el hielo es agua, igual que las lagrimas.

Después de llorar me siento diferente.

Me siento capaz de no sentirme triste por todo aquello que no puedo cambiar.

Me siento tierna aún sabiéndome mujer de piedra.

Y no es que me de vergüenza.

Ni tampoco que me sienta ridícula.

No es nada de eso.

Solo que a veces se me olvida que sé llorar.

A veces se me olvida que te recuerdo cada día.

A cada instante.

Anoche, te recordé de una manera diferente.

Anoche, te recordaron aún sin conocerte.

Me hicieron recordar tu risa y luego no podía dejar de escucharla durante el sueño.

Me hicieron recordar tus andares, tus chistes, tus ultimas palabras, tus modales, tus ojos…

Recordé una vez más como me pinchó tu barba cuando te besé aquel día tan importante en nuestras vidas…

Recordé todo aquello que hice mal y que ya no puedo cambiar….

Los “y si hubiese…” son tan crueles… son tan egoístas… son momentos que querríamos cambiar para no sentirnos arrepentidos por algo que no hicimos y que sabemos que deberíamos haber hecho.

Encontré la manera de sobrellevar toda aquella injusticia que cayó sobre mí.

No se si de la manera correcta.

Solo sé que en este instante mi vida es tranquila y feliz… cuando me vienes a revolver con bollitos y miel… y quisiera saborear la masa de tu pan… mientras te escribo canciones y textos de esta manera tan peculiar que tengo de dirigirme a ti sin matasellos.

Me gustaría tanto no echarte de menos.

Si alguien me explicara como hacerlo, se de antemano que tampoco haría caso a los pasos a seguir para olvidarte.

Porque aunque me duela, echándote de menos, aún te tengo.

Y teniéndote aún sin verte, te sigo queriendo.

Y quiero quererte siempre.

Anoche, me sentí triste.

Anoche, me sentí feliz.

Me sentí triste cuando esa persona tan especial para mi me dijo, que le hubiese gustado conocerte.

Me sentí desolada porque eso es algo que yo también deseo y es algo que ya no puedo ofrecer.

Me sentí feliz al escuchar de esa persona todo aquello que inexplicablemente deseo que diga y acaba diciendo.

Sus preguntas.

Sus respuestas.

Su voz dulzona diciéndome como será un futuro de recuerdos que no quedarán en el olvido.

Me sentí feliz al silencio mudo de mis lagrimas contrarrestando el sonido cálido de sus palabras.

Sus buenas palabras.

Sus buenos sentimientos.

Su bonita forma de decirme “te quiero”.

Es mágica su forma de hacerme sentir bien con algo que no me hace ningún bien.

De todos es sabido que desaparecer de esta vida, no aporta nada más que tristeza, nada más que lagrimas a quien las pueda derramar y una única verdad, que solo nos damos cuenta de lo que tenemos cuando lo perdemos.

Pensándolo bien hay una verdad más… y es que deberíamos aprender a decir te quiero a quienes nos importan antes de que se marchen y sea demasiado tarde.

Demasiado tarde para decir “y si le hubiese dicho te quiero algún día… quizá lo sabría… no lo intuiría”.

Es deprimente querer gritar un sentimiento a alguien que no te puede escuchar… mientras el eco retumba en tus entrañas como único oyente… de un silencio desgarrador.

No quiero que me vuelva a pasar nunca más, ahora que he aprendido a decir esas dos palabras mágicas no me cansaré de decirlas, de repetirlas hasta aborrecerlas… a todos aquellos que me importan… a todos aquellos que me hacen sentir… y que me hacen feliz con su cercanía.

Porque a veces la lejanía es estar a muchos kilómetros…

A veces una está tan lejos estando tan cerca…

A veces la lejanía puede ser estar a un simple roce y aún así ni tocarse…

A veces la lejanía es una simple defensa estúpida… a no querer sufrir…

Pero yo lo paso peor cuando quiero decir algo y no lo digo.

Cuando quiero sentir un abrazo y nadie me lo da...

Ahora que mis muros se derrumbaron sin apenas hacer ruido… me niego volver a construirlos.

sábado, 3 de octubre de 2009

Nicotina

Adicta al tabaco.
Adicta a tener algo entre mis dedos.
A husmear lo que impregna cada cigarro.
Aún sin que me agrade el olor que adquiere todo…
Más de 50 horas sin encender, sin respirar, sin expulsar, sin apagar.
Descubro mi adicción al saber que no puedo hacerlo una vez más…
Más que no poder, es no querer.
Me dan rabia estos cambios de humor…
Me da rabia esta obsesión…
Pero me encanta cuando supero los momentos críticos…
Aunque necesite ponerme a hacer mil cosas para poder pensar en otra cosa…
Quiero intentarlo…simplemente por saborear los besos con el sabor de nuestras bocas.
Si la nicotina es veneno…yo quiero el veneno dulce de tu beso.
Que seas mi estimulante…o mi adicción cuando te tenga entre mis dedos…
Encenderte y apagarte en cada instante.
Que vaya por donde vaya…aún te huela…y que pueda olerte, el aroma…
Quizás…quizás…quizás es buena idea, esto de dejar de fumar.

martes, 29 de septiembre de 2009

Anarquía

Anarquía en mi mesa.
Sin moverme, intentando escribir en un momento, lo que dura un suspiro.
Segundos.
Estoy en blanco.
Quiero escribir y no puedo.
Como tampoco puedo olvidar.
Olvidar los ratitos que me das.
Entre un montón de libros.
Con una pared llena de fotos, de recuerdos.
Papeles amontonados a mi izquierda.
Papeles rotos a mi derecha.
Humo invadiendo el espacio que respiro.
Por poco tiempo.
Lo dejo.
Con bolígrafos rodando por la mesa.
Notas escritas en cualquier papel, amontonadas también.
Intentando darles sentido.
No lo tienen.
No se los doy.
Con una pequeña lámpara que crea una pequeña luz.
Con la que apenas acierto a darle a las teclas, pero que alumbra lo necesario para no estar a tientas.
Estoy enfadada sin estarlo.
Estoy ausente sin estarlo.
Estoy feliz, estándolo.
Suena el teléfono.
Me da un vuelco el corazón, porque pienso que eres tú pero resultas no ser.
Sigo feliz, porque aún que no eras tú, se que me llamarás.
Lo harás.
Lo espero.
Te espero.
Mientras sigo escribiendo.
Pasa la tarde, pasan los sueños.
De vez en cuando suspiro.
De vez en cuando pienso.
De vez en cuando no hago nada.
Dibujo en un papel.
Ni siquiera me quedo en blanco.
El blanco no es nada.
Voy recibiendo mensajes, que no leo.
Mientras yo quiero lanzar uno y de momento, nada.
La cortina se mueve.
El cielo se nubla.
Parece que viene, parece que llueve.
No llueve.
Quiero.
Cuando llueve, creo.
Me molesta el ruido de la lavadora.
Pongo música.
Bajita.
Porque me despista.
Hoy me despista cualquier cosa.
Ando en todo y no ando en nada.
Quiero oírte y no llamas.
Se que lo harás.
Se que es porque no puedes.
Te espero con los brazos abiertos.
Con la puerta tambien.
Cae la noche.
Tengo hambre.
Quiero esperar un poco más.
No picar.
Esta noche me regalo lentejas.
Si quieres las comes y si no las dejas.
Están tan buenas.
Tú estas tan rica…
¡Te invito a mi mesa!
¡Ven, si quieres me tomas y si no me dejas!

lunes, 21 de septiembre de 2009

¡Si tú me dijeras que sí!

¡Si tú me dijeras que sí!

Te preguntaría:

¿Qué si quieres jugar conmigo?
¿Qué si quieres olvidarte del mundo?
¿Qué si quieres sonreír sin motivo?
¿Qué si quieres nos cogemos de la mano?
¿Qué si quieres nos damos a conocer al mundo?
¿Qué si quieres pasar largas noches en vela?
¿Qué si quieres que te de calor en las fríos despertares de invierno?
¿Qué si quieres mirarme mientras duermo?
¿Que si quieres dormirte en mi pecho?
¿Qué si quieres nos besamos el aire?
¿Qué si quieres nos molestamos el cuerpo?
¿Qué si quieres nos mordemos las ganas?
¿Qué si quieres sentirme dentro?
¿Qué si quieres que me mantenga allí por un tiempo?
¿Qué si quieres que me quede quieta?
¿Qué si quieres que me mueva?
¿Qué si quieres que te agarre?
¿Qué si quieres que te suelte?
¿Qué si quieres nos dejamos, solo por un rato?
¿Qué si quieres nos sudamos?
¿Qué si quieres después, nos duchamos?
¿Qué si quieres nos pensamos todo el día y a la noche, nos encontramos?
¿Qué si quieres en la sobremesa, nos llamamos?
¿Qué si quieres tú y yo nos merendamos?
¿Qué si quieres nos latimos y nos los regalamos?
¿Qué si quieres me quedo contigo, desde ayer y para siempre?

¡Si tú me dijeras que sí…!

Hasta te preguntaría…

¿Qué si quieres pasar conmigo, la vida entera?

Carta 46

¿Cuál es la palabra?

¿contenta?
¿plena?
¿satisfecha?
¿tranquila?
¿realizada?
¿bella?
¿serena?
¿amarilla?
¿roja?
¿plácida?
¿expandida?
¿encontrada?
¿junta?
¿madura?
¿adulta?
¿alegre?
¿musical?
¿bien?
¿indisoluble?
¿fuerte?
¿amada?
¿única?

¡Todo esto me siento!

Y, sin embargo, me sé:

Descontenta...
vacía...
insatisfecha...
irritable...
irrealizable...
horrorosa...
inquieta...
gris...
negra...
intranquila...
retraída...
desconcentrada...
desunida...
inmadura...
infantil...
triste...
silenciosa...
mala...
desarmada...
débil...
odiada...

Uno más...

" A pesar de todo esto, o quizás por todo esto, hoy me siento FELIZ".


* Carta 46 (= suspiro 46) del libro Cartas para Claudia, de Jorge Bucay.
"Que día tan bueno el de hoy..."

viernes, 18 de septiembre de 2009

Mis charlas con Dolores II

- ¡Hola!
- ¡Hola!
- Estoy viendo Sálvame…siéntate y cállate.
- (No he dicho ni mú)

Hablaban de la homosexualidad en la casa de Gran Hermano…y decidí no prestar más atención cuando el presentador a echo alusión a la gran frase de Belén Esteban…si, aquella de: ¡Andrea, comete el pollo, coño!...más que nada…porque me he empezado a reír y Dolores me ha mirado con una cara extraña…así como de no entiendo de que te ríes.
- Oye, ¿y tú no tienes novio?
- No.
- ¿Por qué?
- Pues…porque ¿no?...no sé.
- ¿Por qué no quieres?
- Supongo que si.
- ¿Cuántos años tienes?
- Los mismos del mes pasado.
- ¿Cuántos?
- 30.
- ¿y vives sola?
- Si.
- Pues di que sí…”a lo gombres que les den pol culo”…
- (No podía parar de reír)
- “Y si alguna vez te casas…tú, tus cosas a tu nombre…que luego se van y te dejan sin ná ...
Pero yo de ti… no me arrejuntaría… porque mira, yo me asomo por aquí (ventana) y veo a
los niños lo que hacen y las niñas toas pintorrejeás y como van vestidas y ¿sabes qué?...
- ¿Qué?
- “Pues que abajo la persiana…pa no ver”.
- (Yo sonrío)
- “Pero vamos…que yo a ti te veo mu bien…que se te nota que comes bien…que no necesitas
a naidie… ¡porque te has engordado!”.

Me encanta su diplomacia.

Como decir te quiero

Que decir cuando intentas decirlo todo y parece que no dices nada.
Que decir cuando haces malabares con las palabras y alguna se te rompe en el suelo.
Que decir cuando creyendo en ti misma y en lo que sientes, los demás parecen no creerte.
Que decir cuando necesitas dar un paso más y comprobar que todo es real.
Que decir cuando aún no existen unos ojos a los que puedas mirar.
Que decir cuando aún no existen unas manos que puedas coger y acariciar.
Que decir cuando aún no existe una boca en tu boca que puedas besar.
Que decir cuando quieres algo y no logras alcanzarlo.
Como decir te quiero, cuando no sabes pronunciarlo y desde tu boca solo sale silencio.
Y lo sientes. Lo sientes muy dentro. Te araña las entrañas.

Te espero.
Te necesito.
Te extraño.
Te adoro.
Te admiro.
Te venero.
Te deseo.
Quiero esperarte.
Quiero tenerte.
Quiero verte.
Quiero envolverte.
Quiero seguirte.
Quiero rezarte.
Quiero amarte.

Quiero quererte queriéndote.


Es fácil Laura, empieza en te y acaba en quiero.

TE QUIERO.

martes, 15 de septiembre de 2009

Las líneas de mis manos

Descifré entre mis manos, unas finas líneas curvas.

Esas líneas hablan de un futuro.
Hablan de un pasado.
Quizá son mi presente.
Quizá solo son marcas.
Puede que no sean nada.

Adivinando… adiviné adivinanzas y les di un posible significado.

Como pitonisa de mi propia vida, con mi gran bola de cristal…pronuncié palabras mágicas…y vi como las imágenes se sucedían y esfumaban ante mis ojos mientras yo intentaba alcanzarlas en vano.

Acerté a ver que quiero un futuro contigo, porque ahora mismo tengo un presente conmigo…que tu y yo podemos ser dos mitades que acaban unidas y que el pasado ya lo olvidé el mismo día en el que lo lloré.

Marcas, arrugas, estigmas…que según dicen, hablan por mí.
Creo que por mí ya puedo hablar yo misma.
Y adivinarme un futuro que yo crearé para mí.
Y que también construiré para ti.
Para que puedas entrar y salir cuando quieras.
Para que puedas hacer malabares con tus pies…funámbula sobre las líneas de mi vida, sintiéndote segura por qué si llegas a caer, mis manos…serán tu red.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Llueve II

Encuentro en esta intimidad, un descaro descarado…donde escribo dedicado y no publico lo pensado…
Escribo y escribo sin parar en esta tarde de lluvia…en la que me encuentro a solas conmigo misma…y acompañada por ti…que quizá me estés pensando, quizá me estés imaginando, quizá me estés mirando…quizá, también me estés dedicando…
Palabras…y más palabras…que no aciertan a acertar lo que se quiere plasmar…
Sé que tu sabes, sé que yo sé, sé que sabremos…que seremos sabias del saber cuando nos veamos por primera vez…sé que sin ti ya no sé si sé algo….sé que sin ti…todo queda raro…todo queda extraño.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Gitana II

Pensé en venderlo todo.
Como sultana de mercadillo que vende hasta lo más intimo.

Pensé en vender besos, como ajos tiernos.
Pensé en vender sonrisas, a peso, de las más sinceras que tengo…
Pensé en vender retales de mi vida, a todo aquel que quisiera comprar…
Pensé hasta en vender trozos de carne, de mi carne…y pesarla, como no, sin engañar.
Me puse a vender miradas sin vendaje…a plena luz del día…, divinas tus pupilas…que me las dedicas.
Quise vender también un poquito de emoción y un mucho de ilusión.
Quise venderlo todo y me quede sin nada.
Sin nada y feliz. Feliz por todo. Feliz por nada. Feliz.

¿De que me servia almacenar con la crisis tan grande que hay?
Nada adquiere mas valor que el que nosotros le queramos dar…
No hay dinero suficiente que todos estos sentimientos pueda comprar.
Porque dueña soy de todo lo que tengo y si quiero, me lo vendo.

Quisiera vender para poder comprar…y así poder negociar lo que está por llegar.
En este mercado en el que me encuentro, en el que de alguna forma…todos nos encontramos.
Mercadillo ambulante, del todo tengo todo quiero, hoy…día festivo…yo, me vendo.

A ti, que llegaste a mi parada y con la voz entrecortada me dijiste:
¿Cuánto vale tu mirada? La quiero para mí, porque me traspasa…

Te dije: tuyos son…desde que te han visto…ahora ya, nada más podrán mirar.
Para nada sirven, para nada valen…solo para mirarte, a ti y a tu sonrisa embelesada.
Te aviso…como te despistes, te robo la cartera y te cambio la sonrisa embelesada por sonrisa enamorada…

Es que de tanto recordarte ya no puedo despistarte…decía una canción.
De tanto mirarte ya no puedo olvidarte, eso, me lo digo yo.

Te lo envolví y guardé en una caja de cristal.
Te vendí la mirada, te vendí la sonrisa, te vendí hasta un pequeño trozo de mi corazón.
Te metí dentro la ilusión, la emoción, un sinfín de besos y grandes dosis de deseo junto con mucha pasión…para agotarse en tu cuerpo.

Acabe regalándote la cajita, sin ponerle precio a mi vida…cuando preguntaste:
¿Puedo ser yo la bailarina de cristal que de vueltas sobre tu alma?

Gran ladrona que anda cautivando mis sueños... ¡quédatelos, no los quiero!

A estas alturas, solo me queda decir…que aquí yo, traspaso y vendo.

¿De que me sirve vender lo que ya no tengo?

viernes, 4 de septiembre de 2009

Mis charlas con Dolores

Hoy he visto a Dolores.
He tocado el timbre, manteniéndolo pulsado un rato, como siempre…

- ¿Quien é?
- Dolores, soy yo, Laura…
- ¡Sube niña!

Como cada mes, Dolores ha salido a buscarme al rellano, como cada mes me ha esperado en lo alto de la escalera con una sonrisa en la cara y como cada mes, me ha dicho:

- Ya te echaba yo de menos…
- Dolores, que es día 4, que queda mucho mes por delante…
- Pasa, cariño, pasa…

Hemos entrado en su casa, con ese cierto olor a viejo que la caracteriza pero también con olor a comida recién preparada.

- ¿Quieres comer algo?
- Gracias.Ya he comido.
- ¿Seguro? Si estás mu delgada…que da pena verte…chiquilla…
- Gracias Dolores, gracias…es lo más bonito que me han dicho hoy…
- Po una cerveza, o una coca-cola, o algo, un café o un carajillo… ¿Qué quieres?
- (entre risas) No bebo carajillos…mi voz es así de sensual…que le vamos a hacer…
- Y yo que sé lo que tomáis los jóvenes…
- ¡Carajillos, no!
- Una coca-cola esta bien….va…

Dolores, es una clienta. Tiene 87 años, 3 más de los que reconoce, con un cuerpo totalmente arrugado, desdentada, con un gran bigote, apenas ve, apenas oye…siempre tengo la sensación de que es una niña encerrada en un cuerpo de anciana.
Todo esto he pensado mientras la observaba como caminaba hasta la cocina, mientras veía como no llegaba al armario donde guarda los vasos y mientras podía comprobar que su dolor de huesos es agudo.

- Dolores, ¿quiere que la ayude?
- ¡NO SOY INUTIL!
- Ya lo sé… (entre risas) mientras le hacia cosquillas y me adueñaba de un vaso.

Mientras me bebía la coca-cola, le he contado un poco por encima mis vacaciones…

- Pues yo no me he movido de aquí…hase musa caló, pero mira, me pongo el ventilador asín…y
asín me da el aire por debajo de la bata, porque sudo muso y me tiemblan las piernas…porque
estoy vieja ya…
- Yo también tengo calor, también sudo y también me tiemblan las piernas a veces…y soy más
joven que usted….así que no se queje…
- Tu, ¿que tienes 20 años….?
- Algunos más Dolores, algunos más…

Después de enseñarme sus cortinas nuevas, que cose con esmero, su tapete de ganchillo que en solo día termino, de hacerme llamar a su hijo para decirle que ya estaba lista y que la saque a pasear, de aprovechar la ocasión de que yo estaba allí y cambiarle una bombilla que se le fundió anoche…y de unos cuantos detalles más…le he dicho que me marchaba…

En la puerta, me ha dado un abrazo como cada mes…pero esta vez, me ha pedido algo.

- ¡Yo cuando me muera, quiero un montón de flores!
Y te lo digo a ti, que pa eso me cobras el seguro de “los muertos”…
- (yo he tenido la sensación de que quizá nota que se le acerca su hora, de que se hace muy
mayor a pasos agigantados…o quizá que como toda persona mayor tiene miedo a lo que le
está por venir…)

- Y como sean feas…. ¡Me levanto y te coso a palos!


¡Que mujer…entrañable!

jueves, 3 de septiembre de 2009

Pequeños olvidos

Estaba pensando algo…ya no recuerdo el qué, pero era importante. Lo sé.
Tal como vino, se fue.
¿Qué era?
En que recóndito lugar se encuentra…que por más que lo busco, parece como si se escondiera.
¡Ah! ¡Si!...que por más que me des la espalda, tu sonrisa me traspasa.
Que tu mirada me habla, sin decirme nada.
Que aunque no te vea, pienso en ti cada mañana.
Te recuerdo cada tarde.
Y te imagino ya en la cama.
¿Sería posible olvidarme de ti un solo segundo al día?
¿Seré capaz algún día de poder olvidar tu cara?
Te quería decir algo más….PERO SE ME HA VUELTO A OLVIDAR.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Soledad

Tengo una nueva amiga…se llama Soledad.
Es tan buena, esta siempre tan cerca, tan presente...
Adoro a esta nueva amiga, porque adoro los ratitos que me da.
Siempre tan simpática, tan habladora, tan amiga mía….
La invito a todos sitios y ella siempre dice ¡si!, tiene una predisposición…
Aunque quiera estar sola, siempre esta rodeándome…y no se queja.
La admiro tanto.
ME ENCANTA

martes, 1 de septiembre de 2009

Bésame

Bésame.
Regálame tu lengua rota y esa boca temblorosa.
Bésame.
Ponme una venda.
Que no pueda ver tus labios, pero pueda sentir tu aroma.
Bésame.
Muérdeme y asfixia mis venas.
Dame el alto si te devoro demasiado rápido.
Entiende que mi sangre se enciende y arde temprano.
Porque no existe la prisa, cuando hay tiempo por delante.
Tiempo para perseguirte…y para andar tras tus pasos.
Para no quitarle ojo a tus caderas….que sutiles se pasean.
Repito, ponme una venda.
Anda y besa.
Que pueda imaginar como es tu caminar.
Que puede imaginar y recordar, como es tu besar.

Gatita

Intenté crear un monstruo dentro de mí.
Casi lo conseguí.
Feroz, rabiosa de incomprensión.
Con unas buenas garras, pero también con las uñas cortadas.
Con un gran rugido, que siempre acaba en nada.
Con hambre de puertas, quizá algo desmesurada…que solo acaba comiendo bollos, galletas y pastas.
Saliendo del armario para rugir alto y fuerte, asustar y despertar a todo el mundo, en esta nuestra central de ruidos que se mantiene abierta gracias a los gritos.
Que triste monstruo intenté crear…que es incapaz de matar a un mosquito.
Triste era el día porque no podía salir de mi escondite.
Triste era la noche que siempre estaba a oscuras.
Hoy los días tienen luz propia durante las 24 horas que duran.
Pasé de monstruo a fantasma, porque me pareció mucho mejor ir siempre envuelta en sabanas.
Tener un simple y triste sonido por grito y levantar los brazos como quién pide mimos.
¿Que quise ser?
¿En que me he convertido?
¿Monstruo, fantasma, mosquito?
Si no grito, no emito sonidos, ni tampoco pico.
Que lindo salir de ese armario, salir de ese cuarto y volar bien alto.

Hagamos un trato

Hagamos un trato.
Pongámosle imaginación.
Pongámosle tono a nuestra voz.
Tú me regalaras preguntas y yo notaré que te acercas.
Yo te regalaré respuestas, siempre sinceras.
Diré verdades como templos.
Que no quede mucho en el tintero.
Por el momento.
Sin mentiras.
Preguntas y respuestas que debemos olvidar, pasada esta noche.
¿Existe olvido en el recuerdo?
Palabras por palabras.
Silencios por silencios.
Mudas palabras.
Esta noche, trueque perfecto.

lunes, 31 de agosto de 2009

De rotos y descosidos

Quiero ponerme a coser detalles, pequeños e insignificantes, pero no por eso menos importantes.
Pequeños agujeros, pequeños deshilaches, pequeñas carreras que se fueron haciendo grandes.
Como grande se hizo la montaña de calcetines que fui acumulando y que acabé tirando, sin más.

Hablo de pequeños montones de sensaciones, de pensamientos, de esperanzas, de ilusiones, de absurdidades.

Quizá es la mejor manera de dejar de aburrirme, sentarme aquí y escribir, dejar de hacer mil viajes hasta la nevera en cada ocasión en la que no se que hacer, sobretodo porque de antemano se, que no hay nada en la nevera…la compra no se hace sola, esa es la única verdad.

En la televisión no dan nada interesante, aunque eso no es algo verdaderamente extraño, viene siendo el día a día, debería estar acostumbrada, por más canales que tenga el televisor, acabo viendo siempre las mismas cosas, y esas mismas cosas me siguen pareciendo aburridas.

Prefiero escuchar mil veces esa canción que me pone los pelos de punta.
Hasta que me la aprenda. Hasta que la aburra.
Hasta que adopte un peculiar olvido sin que realmente se olvide, porque por dentro seguirá poniendo los pelos de punta siempre.
Son canciones con las cuales, me convenzo a mi misma de que pasé la prueba, de que sus minutos son superables, de que ya no duelen…canciones que fueron un pasado, que el azar a veces me hace que sean un presente, y que seguirán siendo un futuro.
Canciones que me dejan un dulce pero a la vez, amargo sabor de boca.
Son canciones que vienen y van, como las sensaciones, como nosotros.

Viajeros en el tiempo que nos transportamos una y otra vez a donde se nos antoja.
Física y mentalmente.
Nerviosos preparamos maletas en cada viaje, y sin duda, no podemos pegar ojo la noche de antes.
Para disfrutar de quince tristes días al año, que saben a poco, siempre.

Idas y venidas en coche, en avión. Que extraña sensación cuando al aterrizar y salir al exterior, encuentras una cara amiga, que te recibe con los brazos abiertos y te dice, como te he echado de menos.
Como tristes son las despedidas en ese mismo punto, cuando te marchas y no sabes cuando podrás volver de nuevo.
Que tristes las despedidas, que alegres los encuentros.

Curiosa casualidad encontrarse con alguien que hace días te vino a la mente, al que no ves nunca, al que no esperas. Y al girar cualquier esquina, chocas con la siempre simple alegría.

Curioso también es viajar a algún lugar lejano y de golpe escuchar tu nombre entre el bullicio de la gente.
Con la pregunta típica en estas situaciones. ¿Tu que haces aquí?
Es tan sencillo, ¡como hago lo mismo que tu!
Viajar fuera para volver dentro.

Siempre volver a casa.
Ese lugar tan intimo y que acabamos echando de menos siempre que salimos por un tiempo.

Y volver a casa y abrir el buzón. Pensando que tendrás cartas. Noticias importantes. Postales.
Siempre hay facturas.

Recuerdo hace años cuando me escribía con papel y bolígrafo, añadíamos fotos, cualquier tontería era graciosa, corría a matar el sello y la enviaba con una extraña ilusión esperando la respuesta.
Que sensación abrir el buzón y encontrarla.
Ahora también abrimos el correo, pero el electrónico…y nos encontramos cientos de mensajes después de unos días de desconexión.
Borramos y borramos hasta que nos quedamos con los importantes, con los que realmente dicen algo interesante, los que han sido dueños de un tiempo, un cariño y un esfuerzo.

Como han cambiado los tiempos, mientras escribo pienso en lo que acabo de decir, y tengo la sensación de haber envejecido mucho más de lo que en verdad lo he echo.
Que me adapto a los tiempos, nos adaptamos, años atrás según que cosas eran inimaginables…hoy queda todo obsoleto.

Recuerdo mi primer móvil, a mis 20 años y porque me independicé.
Recuerdo su tamaño. Su gran tamaño.
Hoy en día, en P3 ya tienen uno. Y saldo.
Como cambian los tiempos….como cambian.

Pero volvamos a las sensaciones…y hablando de llamadas, que decir de aquellas que te dicen que te harán mientras tu sabes que no lo harán.
O esa otra llamada que esperas y que nunca llega y que llega cuando ya no la esperas.
Y por lo tanto, ya no la deseas.

Gestos, promesas, palabras o pruebas.
Probar a alguien, a conciencia, y saber de antemano la respuesta…y no equivocarte.
Escuchar tu voz interna quisquillosa y repelente diciéndote, ¡lo sabias!
O equivocarte y sentirte sorprendida a la vez que un tanto avergonzada.

Aunque prefiero no probar, prefiero no jugármela al todo o nada.
Prefiero ser selectiva y elegir buenas personas que me rodeen. Que al menos sean transparentes.
Cuando tienes que poner a prueba a alguien, mal camino lleva….

Amigos que cada uno con sus maneras, con sus formas, dan lo que tienen, dan lo que hay.
Amigos con una función personal, cada uno sabe para que les sirven, cuanto quieren, cuanto dan y cuanto están. Y para que están.
Eso hay que tenerlo claro siempre, invirtiendo el ángulo y mirándose el ombligo a una misma y por tanto, de vez en cuando, mirándoselo a los demás.
Siempre hay amigos para risas, amigos para charlas, amigos para nada y amigos que te cargan las pilas siempre de energía positiva…tanto, tanto, que tienes la sensación de que ya no te cabe más…por cierto ¡Maite, tengo ganas de que me recargues!.

Que bueno es tener amigos…buenos amigos…y quererlos y que te quieran…que sensación tan buena.

Tomar café con ellos…y saborear ese último sorbo…está tan bueno.
Mientras acompaña un cigarro que mientras también, se va evaporando.

Como ahora, que mientras escribo, enciendo uno y apenas lo fumo…me parece más, no sé, más interesante, más misterioso, más ambiguo….que gran tontería.

Que plenitud empezar un escrito y acabarlo. Como este. Aunque no diga nada importante. Aunque no tenga sentido. De sinsentidos esta mi vida llena.

Jugaré de vez en cuando al cupón y seguiré sintiendo una tremenda alegría, cuando me toque la devolución.

Seguiré escribiendo, seguiré riendo, seguiré suplicando que pasen más lento esos diez minutos de margen que me da el despertador hasta que vuelve a sonar, aunque pasen más rápido que todos los demás…porque diez minutos dan para mucho, dan para muchas miradas, dan para muchas palabras, dan para alguna que otra llamada, dan muchas sensaciones nuevas en cada segundo, en cada milésima de segundo, diez minutos dan para lo que cada uno queramos que nos den, invertirlos o no ya depende de muchas otras cosas, dan para prepararse un vaso de leche caliente antes de dormir, dan para poder leer todas estas tonterías, dan lo suficiente para que yo te los robe y me sienta su dueña. Dan para pedir perdón por hacerlo. Dan para dar muchas veces las gracias. Para dar muchos besos, muchos abrazos y estrechar unas cuantas manos.

Dan para coser rotos y descosidos.
Dan vida.
Diez minutos más, a veces, lo son todo.

sábado, 29 de agosto de 2009

Mentiras olvidadas

Ayer, de forma inesperada, me encontré hablando de cosas que casi tenía olvidadas.

Me arrodillé y como poseída buscando aún no sé muy bien el qué, busqué y rebusqué en el baúl de los recuerdos, mientras iba lanzando las cosas hacia atrás.

Destapé la caja de Pandora.
Esa que normalmente está cerrada con llave, cadena y candado y que tan solo abro de vez en cuando.

Porque hace tiempo que deje de jugar con cajitas de muñecas, tanto que tan solo tengo un vago recuerdo de una música en la lejanía acompañando a una bailarina que no dejaba de dar vueltas y más vueltas hasta que se le acababa la cuerda.

Con cuerda a veces, yo también hablo. Voy estirando y estirando, subiéndolo poco a poco y deslizándolo, hasta que acabo sacándolo por la boca mientras me araña levemente la garganta, al ritmo de su paso.

Ayer, hablé.
Hablé de amor, no de odio.
Hablé de respeto, no de humillación.
Hablé de verdades, no de mentiras.
Esas mentiras que en su momento llegaron a ser tus verdades más mentirosas.
Y que yo, creía.
Yo te creía y tú mientras, me mentías.

Tú que mentías más que hablabas…y que aún así, podías mirarme a la cara.
Yo que inocente, bebía tus vientos y te admiraba.
Yo que tonta fui, pero al menos aprendí.

Ayer, mientras la polea izaba con cuidado mis sentimientos hasta la terraza, como si fuesen muebles y trastos viejos, me descubrí intentando redecorar mi vida con todas aquellos recuerdos y experiencias ya vividas y con un cierto olor a mueble viejo.

También me descubrí sonriendo, mientras hurgaba en la herida, que aunque fue profunda, también fue sanada…hace ya mucho tiempo.

Casi nunca hablo de ti, casi nunca te pienso, casi nunca te recuerdo.
Que difícil me resulta llegar a explicar con palabras, lo que realmente sentí y siento por ti.
Que resulte creíble que aunque no te necesito, te guardo afecto.
Que te sigo queriendo.
Querer ambiguo y extraño, porque te quiero pero también te quiero bien lejos.

Fuiste quizá la persona más importante para mí, por lo que yo pude llegar a aprender.
Fuiste quizá también el reflejo de todo aquello en lo que yo no quiero convertirme.

Contradicciones afectivas que me demuestran que sigo viva, que me demuestran que carezco de maldad, que no conozco el odio ni la venganza.
Contradicciones que me mantienen alerta, con el motor en marcha.

Conseguiste con tus formas, con tus modales y tus maneras, hacerme ver, que el lobo no es tan fiero como lo pintan, a veces lo es más.
Que la maldad existe, que es real.
Que es imposible, por poco, el amor infinito.
Que los sentimientos vienen y van, se mantienen poco y mal.
Que el respeto existe, pero tú lo desconoces.
Que la soledad empieza por una misma y acaba en los demás.
Que la rutina es algo que uno acepta, si quiere aceptar.
Que la mentira es un pez que se muerde la cola y que está en constante movimiento, siempre mordiendo.
Que el derecho a tomar decisiones está en cada puesta de sol. Y el derecho a acatarlas, también.
Que el tiempo, no tiene tiempo…y que cada una, necesita, el que necesita.
Ni mucho ni poco, el justo. El necesario.
Que la vida, no es más…que el pasar de los días, mientras una se empeña en hacer otros planes.
Eso es vivir, eso es la vida.

Todo esto aprendí, yo que creí que se acababa el mundo después de ti…
Me di cuenta que no. Me doy cuenta que no.

Te quité la importancia, te quité el mérito, te quité la pena y el arrepentimiento, te quité la inocencia, esa que nunca tuviste y de la que nunca fuiste dueña…déjame creer que te la quité, que te la robé, déjame…porque si no, dime ¿de donde he sacado yo toda esta que me sobra? ¡Dime!

Te borré, te anclé a aquel pasado que ya pasó, mientras… también, fui borrando todas tus mentiras, una a una.
Me aburrí de semejante trabajo y acabé olvidando y a la vez, perdonando.

Porque aunque no lo creas, es cierto.
No guardo rencor, no guardo ira, no guardo rabia, ni cobardía.

Guardo el sutil convencimiento de que todo el mundo recibe su recompensa, antes o después.
Guardo la efímera sensación de que algo muy bueno me espera.
Guardo el banal recuerdo de lo que se que no quiero.
Guardo la trivial afirmación de que casi todo el mundo miente.
Guardo el huidizo deseo de volver a empezar, una y otra vez, cada vez que caigo.
Guardo la fugaz alegría de volverme a enamorar.
Guardo las inmensas ganas de sentir, porque sé que la vida continúa.
Guardo un poco de miedo a las injusticias del día a día.
Guardo una curiosa empatía con los demás.
Y sobretodo guardo la fiel lealtad, siempre intacta, a todos aquellos que me demuestran lo que dicen.

Ha pasado mucho tiempo, quizá el justo y necesario, no lo sé…para poder dedicarte estas palabras.
Más que escritas, son sentidas.
Más que dolidas, son queridas.
Basta ya de guardarlas, tenían que ser dichas.
Te las dedico.
Me las dedico.
Gracias.

jueves, 27 de agosto de 2009

80162

Hoy he comprado un cupón.
80.162 para ser exactos.

Al pasar por delante del chico, reconozco, me dio pena.
Suspiraba y se secaba el sudor de la frente, con la mirada perdida, me dio penita, pena de esa que te pone sensible.

Ya lo había pasado, cuando de golpe…paré en seco, volví sobre mis pasos y antes de pronunciar palabra, me dijo… ¿quieres uno?...a lo que le respondí, claro…al menos venderás alguno mientras pasas calor.

El sonrió.
Yo también.

El me miró pero no me vio.
Yo si que lo vi.

Me dio pena sensible otra vez.
De esa que tampoco se ve, pero que está.

¿Que numero quieres?
Tu mismo, el que tú veas… (La expresión no fue acertada, me di cuenta nada más pronunciarla).

El sonrió de nuevo.
Yo también.

¿En dos te está bien?
¡Me está perfecto!...total mis números de la suerte están gafados, no me tocan nunca…así que tendré que empezar a cambiarlos, ¿no?...

El vuelve a sonreír.
Yo también.

¿Por cierto, que hora es?
Faltan 10 minutos para las 14h.
Ves…como te tienes que llevar el 2…es que tengo hambre, pero aún tengo que estar un buen rato aquí.

Yo sonrío.
El no.

Gracias.
De nada.
Adiós.
Adiós.

Me voy alejando…pensando.
Pienso en todas esas pequeñas cosas que se hacen grandes a la vista.
Pienso en lo insignificante que se debe uno sentir sin poder ver nada.
Siempre a oscuras.
Siempre con la luz apagada.
Sigo teniendo pena.
Pena y hambre también.

Al pasar por delante de una panadería, me ha pasado lo mismo, he parado en seco y he vuelto sobre mis pasos…
He pedido un surtido de salados…cuando la chica estaba empezando a ponerlos, le he dicho, por favor, me haces dos paquetes…con uno de cada, para probarlos todos.
Así que he salido de allí, he vuelto sobre mis pasos por tercera vez en la mañana y me he plantado de nuevo ante el ciego.

Mi sorpresa ha sido, cuando me ha dicho.

¿Hola! otra vez.
¿Quieres otro?

Juro por Dios que ese chico no ve.
Empiezo a creer que será verdad eso que dicen que agudizan el resto de sentidos.
Eso o mi colonia es inconfundible.

No…toma, te he traído esto, para que mates el gusanillo.

El ha sonreído.
Yo también.

Ya se que no se debe aceptar cosas de desconocidos, pero eres tu el que esta plantado en la puerta del colegio…así que si tienes hambre, ¡toma!
Ha abierto el paquete de papel, lo ha olido y casi podría decirse que se le han iluminado los ojos.
Muchísimas gracias. De verdad. Y se ha puesto a comer.

Yo he sonreído.
El masticaba.

Adiós.
Adiós.

Total, no vendrá de dos euros más o menos. Ni sumándolos al coste del cupón, que ya serían 4, tampoco.
Por no hablar de una posible recuperación de la mitad, si me tocara la devolución, que seguro que no.
Porque no tengo nada de suerte en los juegos de azar.
Quizá mi suerte esta en poder ver según que cosas con estos ojos…y quizá ese también, es mi mejor complementario.

Que bonito es verse a una todos los días, con luz y a oscuras.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Con sabor salao

En la orilla, donde rompen las olas.

Sentada mirando al horizonte, intentando llegar a ese límite que siempre avanza un poco más que nosotros…mientras se persigue sin tregua.

En este lugar, calido, mágico, místico…vienes a mi mente una y otra vez.

Donde el vaivén del agua me adentra y me saca fuera.
Donde miles de piedras chocan entre si consiguiendo un ruido casi musical, escucha…
Donde la sal se amontona en mi piel.
Donde el sol penetra y me asfixia.
Donde volteo el cuerpo y frunzo el ceño.
Donde casi se hace insoportable el calor.
Donde busco sombra sin encontrarla.
Donde mojo constantemente la cabeza, el cuerpo y el alma.
Donde respiro profundo y expulso fuera.

Olas que desiguales se copian constantemente, sin perder el rumbo, al compás del aire.

Van, vienen…igual que mi cabeza, que no deja que te marches.

Que lanza el ancla a tierra aun sabiendo que el viento rompió el mástil de este velero.

De esta marinera que agita la mano sin descanso al adentrarse mar adentro, dejando en tierra los sentimientos.

De esta marinera que sin anzuelo se lanza al mar, por si alguien la quiere salvar.







Ven a cenar conmigo

Siéntate.
Frente a frente.
Mano a mano.
En la mesa dos copas de vino, siempre tinto.

Déjame brindarte.
Por el simple placer que será notar tu mirada anclada en mí, aunque solo sean unos segundos…serán eternos, serán puros, serán simplemente, lo que tú quieras que sean.

Brindo por los suspiros que también te dedico.
Brindo por tu aliento…brindo porque me haces volar, sin moverme del asiento.
Brindo porque quiero cenar bien, quiero cenarte…una y otra vez.

Probaremos un poco de todo, porque de todo quiero que te sientas llena.
Que no falte aceite, para que resbale todo aquello que no interese.
Ni sal, para que lo soso no asome a esta nuestra mesa.
Ni azúcar, que alegre la vida….
Ni vela, que nos de chispa…

Mientras hablas, me olvido de alimentarme…mi plato aun esta lleno y yo, esta noche me alimento de sueños.

De mirarte, de escucharte, de rozarte sin querer por debajo del mantel…

Cucharas soperas de alegría tienes…
Creo que yo, voy a comerte el corazón con cuchillo y tenedor…

Con la delicadeza de tu voz, nos plantamos en el postre.
Baños de chocolate que embadurnan nuestras mentes.
Bebe, come, saborea, ríe…llénate de lo que quieras, repite o deja, tranquila, nos limpian la mesa…
Quitemos de en medio todo lo que molesta…

Por favor, bésame, bésame ya, bésame de una vez…
Dame por fin el roce de tu boca en esta noche loca…

lunes, 24 de agosto de 2009

3000 Kilometros

1000, 2000, 3000 kilómetros en la carretera, en el espacio vacío de un coche se taponan los oídos, abre ventanas…que entre el aire, que nos de en la cara, que podamos sacar la mano y jugar a las montañas…de vez en cuando pon el aire, que este calor no hay quien lo aguante, sudores fríos, sudores calientes, al fin y al cabo sudores que recorren nuestros pequeños cuerpos transparentes.

En ese espacio vacío, donde nuestras palabras tienen eco, donde los silencios no molestan, donde aguanté mi sueño hasta que no pude más y dormí tu siesta, donde la música pone color a la carretera, esta fiesta me encanta, decibelios en la panza, donde viene la inspiración y yo escribo en el archivo de palabras tristes, en mi cuaderno lleno de cuentos, donde hay risas, donde hay complicidad…donde hay amistad.

Donde a través de la ventana se divisan paisajes de Agosto y el inmenso mar…querida amiga.
Mi Mar, mi Maria del Mar, mi Maria recién adquirida, mi Mar de toda la vida, la de casa, la de siempre…la que no cambia, mi niña.

Que bonito compartir este viaje, porque me hacía mucha ilusión viajar contigo, aunque fuese a Almería…que es muy fea, pero a la que tú le has puesto brillo.
Retrocesos de la vida moderna, que a veces se nos queda pequeña.

He intentado hablarte, contarte, entenderte, escucharte aunque no quisieras hablar, he intentado estar a tu lado a veces sin hablar, porque resulta incomodo estar con alguien y sentir el silencio, pero contigo no es así, contigo me siento tranquila, sin necesidad de buscar una conversación estúpida…porque cuando de golpe hablas, tu voz es mágica.

Cuantas palabras, cuantas risas, cuantas miradas cómplices de esas que quizá solo entendemos tu y yo, cuantas confesiones, cuanto sol, cuanto calor, cuanto de todo…hoy la ternura se sirve gratis…ya sabes.

El mundo interior tuyo, el mío, ni mejor ni peor, el nuestro.

Siempre hay días tontos, días en los que te sientes desolada, días en los que sientes una invasión de energía renovada, días con aperitivo a las doce, días en los que no se puede más, días dedicados a perder el tiempo, días para un paseo encendido por el extrarradio, en un circuito de lujo, que tu y yo dibujamos.

¿Cuanta vida hay, en un alfiler, cuando el hilo se mete y quiere coser? ¿Lo sabes?

Me tienes contenta, sin mentira, pero es que tengo de casi todo contigo y eso me hace sentirme cósmica, mirona de las pequeñas cosas, que son las mejores…de las grandes despedidas, de los encuentros por sorpresa, de volver a verte pronto sin agobios, como siempre.

Porque tú vas y vienes.
Yo también voy y vengo.
Y siempre volvemos.

“No sabría que decirte a muchas cosas”, pero aún así tengo mucho que decirte.

Siempre que quieras, siempre que lo necesites, sabes que estaré para intentar arrancarte mil sonrisas…porque me gusta pagarte con la misma moneda que me das.
Tú al volante, yo de copiloto. Con la carretera de la vida por delante.

Pastora de un rebaño que campa por donde quiere, pero que con un simple silbido consigue hacerte volver, siempre.

Si alguna vez me duermo, silba.

Así es mejor el despertar, siempre con música en los oídos, una ducha y un café y a pasear, querida amiga.

¿Te he dicho hoy que te quiero?

miércoles, 12 de agosto de 2009

Princesa de mis sueños

Desperté incontables veces durante la noche, con los ojos entreabiertos, quizá tímidos, ellos me afirmaban lo que estaba ocurriendo, aunque yo andaba como entre sueños y me sentía incrédula ante la realidad.

Volvía a dormirme.
Volvía a despertarme.
Así una y otra vez.
Toda la noche.

Me moría de ganas de hacerlo contigo y me ahogué en mis propias ganas de compartirlo…que irónico.

Intenté contar hasta diez, pero olvidé el orden de los números.
Intenté pensar en algo bonito que decirte…no fui capaz de tener una idea brillante entre sueños.

A mi que me encanta jugar con las palabras, que me encanta pensar y observar, que me encanta contar todo aquello que no me atrevo a hablar…a mi que me encanta sonreír, ayer me di cuenta, que no supe que decir, ni que pensar, ni que escribir, solo supe encontrar entre las sabanas, una mirada y una sonrisa que me quito el habla.

Encuentro en esta sutilidad, la manera mas cobarde de aprender a hablar, la manera mas fácil de volver a contar, de volver a recordar los números que andan del uno al diez, sin errores…pero hasta que la inteligencia vuelva a mi cabeza…me basta con recordar el sueño que tuve ayer, de lo real que fuiste sin estar a mi lado, de lo bien que me sentí al despertar y de que todo esto que me pasa, resulte al final, algo que si que pueda tocar.

Los sueños, sueños son, pero es que últimamente me alimento de ellos…y sigo teniendo hambre, cada vez más…

Quizá algún día me atreva a decirte todo esto, quizá algún día.

O quizá lo leas, quién sabe…manera cobarde de escribir en la piedra y luego lanzarla, lo sé… pero es que me haces sentir tan bien sin saberlo…que eso no puedo ni quiero perderlo.

Princesa de mis sueños, reina de mi reino, que bien me siento.

Mi respirar

Respirar, que sencillo…
Llenar los pulmones de aire, volver a vaciarlos.
Que sencillo, que automático…
Y que fatiga, cuando intentando respirar, te falta el aire.
Que tranquilidad, cuando después del ahogo, de nuevo, una puede volver a respirar sin obstáculos…
Que fácil, que fácil es, tanto que hasta parece extraño, tanto que hasta parece un engaño…algo que nadie nos explico y que aprendimos a hacerlo sin ni siquiera haber nacido…que grandes son las pequeñas cosas, que yo continuamente me pregunto sin obtener respuesta…tampoco la quiero, así vivo y respiro mejor…con mis preguntas sin respuestas…con mis encuentros y mis perdidas, con esta alegría que volvió a mi vida, sin avisar, igual que se fue de la misma manera…traidora derrotada, que al volver yo la recibí sin reproches…
Bienvenida seas de nuevo, amiga.

Aquí

Aquí donde el verde parece mas verde, el azul más azul, donde los pájaros pían más lindo, más alto, este que fue el ultimo suelo que pisaste y donde me diste el ultimo adiós que no escuché…

Este lugar maldito, donde me cuesta volver y del que me cuesta marcharme…

Entre montañas, entre gentes, entre recuerdos que no dejan de pasar ante mí…este lugar que a ti te gustaba y yo odiaba, este lugar donde lo efímero ahora se vuelve eterno, este lugar en el que he aprendido a sobrellevar la carga con pena pero también con un poco de gloria, este lugar donde nuestra familia te recuerda, te piensa, te echa de menos…donde tus hijos juegan y son felices, este lugar que por fin, me hace feliz…a mi también…

Desde aquí te escribo, porque te sitúo en lo alto del cielo, aquí te veo, aquí te siento…aquí, allí, ahora, siempre, te sigo queriendo.

Entre la espada y la pared

Entre la espada y la pared me he sentado hoy.
Sin apenas espacio, sin apenas movimiento, pasé un largo rato.

Escuché lo que me dijeron, dije todo lo que pensé, no sé si fui buena o mala, fui sincera.
Eso sí.

Siento vértigo cuando me elevan alto, porque tengo miedo a caer bajo.
Cuanto más me sujetan, más miedo tengo de caer.

Palabras que pueden pasar al olvido, mi olvido, pero que yo premeditadamente no olvido.

Mis cinco sentido suben, los más íntimos…salen a flote, así no me hundo.
Naufraga en mi vergüenza, que de color rojo pinto.
Balsa tranquila de deseos, metal de monedas que piso, lanzadas de espaldas para verlos cumplidos.

Furia brava.
Calma inocente.

Tan consciente de lo que debo hacer, de lo que espero de mi misma, en esta calma forzada que deseo cumplir…la furia me dice a gritos, Laura vive y vuelve a sentir.

Sin más preocupación que no parar de sonreír.

jueves, 30 de julio de 2009

Pequeña gran mujer

Pensé que seria capaz de no dormir, que podría aguantar el cansancio y aún así, me tumbé en la cama sintiéndome fuerte…creyéndome que vería pasar las horas y vería amanecer sin sensación de decaimiento.

No pude…desperté despistada del sueño que quise soñar con los ojos abiertos.

A solas con mis delirantes delirios, que pienso, formateo, reciclo y me acabo creyendo.

Me hice un croquis para controlar el sistema, abrí puertas, cerré ventanas, me desnude de ropa, me tapé con la sabana…di vueltas y más vueltas, anote entradas…en esa libreta que ya se ha hecho un sitio al lado de mi cama.

Pensé en lo que quiero, en lo que no, en lo que me hace bien, en lo que me hace mal, en lo que me entristece, en lo que me alegra, en mis manías, en mis penas, en lo que estoy dispuesta a cambiar, en lo que no, en lo que podría modificar, moldear…en lo que no pienso tocar, en lo que me falta, en lo que ando sobrada y en abundancia…pensé y pensé tanto, que me cansé, me agoté, me saturé y me olvidé, me deje llevar por un sendero, a tientas, sin luces pero también sin sombras…hasta que ese camino y esos pasitos incesantes de mis pies, me trajeron hasta aquí y me dijeron, ponte a escribir.

Quizá quiero encontrar algo que no existe.
Algo que invente con el paso del tiempo, un cuento de hadas, una princesa encantada, una rana disfrazada que se convierta en Julieta y que me pida ser rescatada.

¿Se lo que quiero?
¿O solo se lo que no deseo?

A veces sola, estoy mucho mejor…
Solo a veces…es mejor.
A veces busco sin encontrar nada.
A veces sin buscar, encuentro en la nada.
A veces ni lo intento y como no busco, no encuentro.
A veces quiero y no puedo.
A veces puedo y no quiero.
A veces quiero y puedo, pero no debo.
A veces no debo, pero puedo y quiero.
Quiero, puedo y debo, a veces…me mareo.

Y pienso…que bonita voz tengo, cuando estoy en silencio.

Necesito respuestas, a todas mis preguntas… ¿que alguien me diga lo que pasa?...cuando te preguntas a ti misma y a ti misma te delatas…porque te das cuenta de que existe una sonrisa que sin quererlo, te desarma.

¿Doctor, que me pasa?

¿Qué es este flato interno que me ahoga? que me oprime, que me asfixia, que me roba el aire que me da la vida.
Qué me seca la sangre que hay en mis venas.
Qué marchita mi piel, mi cara, mi alma…que alguna vez fue de niña.

Toda mujer tiene a una bruja malvada que le dio a morder una manzana, como no, envenenada.

Toda cenicienta tiene hora de llegada y un zapato que le encaja.

Muchos no creemos en la magia, hasta que nos vemos adivinando trucos y miradas.

Ni arco ni flecha que no se me clave, en este corazón dispuesto a sufrir en balde.

Aquí no se falla, apunta, dispara.
Directo, seco, entre pecho y pecho…la diana, mi diana.

Mi latido, te marca los tiempos, respira…afina tu puntería, dos flechas duelen mucho más que una.
Me ofrezco a ponerme en el centro.
Con una manzana sobre la cabeza, temblorosa.
Con una pequeña armadura en el corazón, firme.

Porque prefiero ser precavida, que sentirme indefensa… sé perfectamente cuáles son mis defectos, pero también sé cuales son mis virtudes…sé cuáles son mis puntos débiles, mis puntos fuertes…pisan fuertes y mis puntos cardinales, andan conmigo…y me dicen donde ir y que camino coger, cuando me pongo a dar vueltas sin sentido.

Dicen que las virtudes cardinales son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.

Me pregunto yo ¿dónde se sitúa cada una en mi brújula?

Seguiré golpeando el cristal…hasta que la aguja deje de temblar.

Temblaré yo, hasta que alguien cambie el cristal, que de tanto golpear acabó agrietándose…

Temblaré yo cada vez menos…al dejarme llevar por el susurrante silbido que atraviesa la grieta y llega hasta mi oído…temblaré hasta que deje de temblar. Lo sé.

Algún día, lo conseguiré.