sábado, 13 de diciembre de 2008

Un cuento

Un paciente de treinta y dos años fué al médico.
-No consigo dejar de chuparme el dedo - dijo.
-No se acostumbre a e ello -respondió el médico.
Pero chupese un dedo distinto cada día de la semana.
A partir de ese momento, cada vez que el paciente se llevaba la mano a la boca, se veía instintivamente obligado a escoger el dedo que debía ser objeto de su atención ese día.
Antes de que acabase la semana, estaba curado.
-Cuando el mal se convierte en un hábito, es difícil lidiar con él - dijo el médico-.
Pero cuando nos exige nuevas actitudes, decisiones, elecciones, entonces nos concienciamos de que no vale la pena tanto esfuerzo.

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