sábado, 13 de diciembre de 2008

Sencillos sentimientos

Hoy, en este preciso momento, mi único momento de destape emocional, en el que sentada ante este ordenador, tecleando tal cual vienen las ideas sin otra tarea que pensarlas...me doy cuenta de la importancia de las cosas, esas pequeñas cosas....que no se ven, que no se tocan pero que se sienten y que no se pueden remediar y que tampoco quiero remediarlas... Tras una breve pero intensa, rápida pero emocionalmente extensa charla con mis padres, al colgar he tenido la conformidad de una semejanza que a veces creía inexorable, la sensación de estar protegida por varios ángeles invisibles y con la tranquilidad necesaria para saber que es lo que debo hacer, sin sentir miedo al hacerlo. Sabiendo del apoyo, del cariño, atenta a las palabras que con ternura y sentimiento han ido saliendo poco a poco para ser pronunciadas con el tono más melódico y tierno posible...para finalizar con un simple pero grande, fácil pero profundo, sincero y rotundo,te quiero. Que necesario y espectacular puede llegar a ser, recibir y dar, el sentimiento y el calor humano, de los que llevan nuestra misma sangre.

Recortando

Me han entrado ganas de escribir todos los escritos posibles, todos los que no habia escrito todavia, a riesgo de escribirlos mal, de escribir un recorte divertido y maligno, y luego otro filosófico, ganas de devorar esos escritos casi simultáneamente en el margen estrecho del tiempo, y con ellos de devorar el tiempo, vorazmente, y de escribir no solo los escritos de mi madurez anticipada, sino también, como flechas, los libros de mi vejez, muy lentamente madurados.

H.GUIBERT / Al amigo que no me salvo la vida (1990) Ediciones Gallimard

Libro que ando leyendo, sobre una cruda realidad...al leer estas frases, sin darme cuenta, las hice mias..mis disculpas al autor.

Un cuento

Un paciente de treinta y dos años fué al médico.
-No consigo dejar de chuparme el dedo - dijo.
-No se acostumbre a e ello -respondió el médico.
Pero chupese un dedo distinto cada día de la semana.
A partir de ese momento, cada vez que el paciente se llevaba la mano a la boca, se veía instintivamente obligado a escoger el dedo que debía ser objeto de su atención ese día.
Antes de que acabase la semana, estaba curado.
-Cuando el mal se convierte en un hábito, es difícil lidiar con él - dijo el médico-.
Pero cuando nos exige nuevas actitudes, decisiones, elecciones, entonces nos concienciamos de que no vale la pena tanto esfuerzo.

Lectura

Cuando presentimos que ha llegado la hora de cambiar, comenzamos, inconscientemente, a repasar la película de nuestras derrotas hasta ese momento.
Está claro que, a medida que envejecemos, nuestra cota de momentos difíciles es mayor.
Pero, al mismo tiempo, la experiencia nos ha dado medios para superar estas derrotas y encontrar el camino que nos permite seguir adelante.
También es preciso poner esta película en nuestro video mental.
Si sólo vemos la película de las derrotas, nos quedaremos paralizados.
Si sólo vemos la de la experiencia, acabaremos creyéndonos más sabios de lo que realmente somos.
Necesitamos las dos películas.

PAULO COELHO / Maktub